Un verdadero explorador antártico: la huella de Alejo Contreras en el continente blanco
Un verdadero explorador antártico: la huella de Alejo Contreras en el continente blanco El Centro de Estudios Hemisféricos y Polares rinde tributo al explorador que llevó la bandera de Chile al fin del mundo Un verdadero explorador antártico: la huella de Alejo Contreras en el continente blanco Un explorador que hizo de la Antártica su destino y de la nieve su oficio. Primer sudamericano en conquistar el monte Vinson y pionero en llegar al Polo Sur a pie, dejó un legado que sigue resonando. Gerardo Pérez gperez@elpinguino.com ay hombres que pertenecen a la geografía antes de pertenecer a un país. Hombres cuyo nombre, una vez pronunciado, evoca una latitud, un viento, una soledad. Alejo Contreras Staeding fue uno de ellos.
Nacido en Santiago el 4 de julio de 1956 y partido inesperadamente inesperadamente en Punta Arenas el 5 de noviembre de 2023, dejó tras de sí una estela tan vasta como el continente que adoptó como morada: la Antártica. A un año de su muerte, la Revista Estudios Hemisféricos y Polares, en su volumen 15 N2 (julio-diciembre 2024), ha consagrado un dosier que reúne cinco textos en su memona. Un homenaje coral que devuelve a la luz pública la figura de quien, sin proponérselo proponérselo nunca, fue el explorador antártico chileno más reconocido reconocido del mundo. Un hombre, dos hazañas, una vida entera Las cifras de Alejo Contreras son las cifras de una leyenda.
Fue el primer chileno y primer sudamericano sudamericano en alcanzar la cima del monte Vinson -4.897 metros, la cumbre más alta del continente continente antártico-, hazaña que repetiría dieciséis veces a lo largo de su vida. Y en enero de 1989, tras noventa y siete siete días de caminata sobre el hielo, se convirtió en el primer primer chileno en llegar al Polo Sur a pie y en esquíes. Volvió allí en catorce ocasiones más. Dificilmente otro compatriota compatriota podrá emular jamás esos registros.
El historiador Mauricio Jara Fernández, de la Universidad de Playa Ancha, rescata en su semblanza un pasaje pasaje estremecedor del propio Alejo, escrito en noviembre de 1985, cuando quedó solo en la base del macizo Vinson esperando una segunda expedición: expedición: “Estoy solo en la base del macizo Vinson, viendo cómo el Twin Otter se pierde en el aire... Los seres seres humanos más cercanos los tengo a 1.200 kilómetros, en el Polo Sur.
Me imagino imagino como un diminuto punto solitario, rodeado de un gigantesco gigantesco mundo blanco de millones de kilómetros cuadrados”. cuadrados”. Al séptimo día de soledad absoluta, hizo inventarjo inventarjo y descubrió que tenía comida para un año entero. Pensó por un instante que podían olvidarse de él. Y entonces, casi como un acto de rebeldía, escribió: “Ya sé qué voy a hacer Volveré a la Antártica”. Y volvió. Cuarenta años seguidos. De Scott a Amundsen: el sueño de un adolescente Todo había empezado, como suelen empezar las grandes aventuras, con un libro. Siendo apenas un adolescente, adolescente, Alejo leyó el diario de viaje de Robert Falcon Scott y luego el de Roald Amundsen. “Me dije: quiero quiero hacer esto, llegar al Polo Sur en esquíes”, recordó décadas décadas más tarde en una charla TEDx en Punta Arenas. Lo que entonces parecía “muy irrealizable, muy lejos de obtener y lograr” -son sus palabrasse transformó en obsesión, luego en disciplina y finalmente en historia.
Se enroló al Cuerpo de Socorro Andino, escaló los cerros sin la ayuda de mulas ni caballos, caballos, cargó kilos de plomo en su mochila como entrenamiento entrenamiento -según recuerda el glaciólogo y actual director del ¡ NACh, Gino Casassay se preparó durante años para un viaje que el mundo creía imposible. Cuando Chile autorizó en 1981 una expedición no gubernamental gubernamental al Vinson y se necesitó un representante que supiera idiomas, Alejo fue el elegido. El lo llamó “las cosas cosas de la Providencia”. La Providencia, sin embargo, sabe a quién escoge. El nivólogo, el artista, el padre Pero reducir a Alejo a sus hazañas sería traicionar el espíritu espíritu del dosier.
Consuelo León Wóppke, presidenta de la Fundación Valle Hermoso y prima del explorador, lo retrata con la ternura del afecto familiar: familiar: un hombre de “aparente timidez que se convertía en afabilidad”, afabilidad”, que nunca se ufanaba de sus proezas, que llegaba en moto o en bus a los congresos académicos sin pedir nada a cambio, que entregaba sus fotografías fotografías a la Cancillería para que las enviara a las embajadas del mundo.
Un héroe sencillo -escribe -escribe León“capaz de realizar enormes proezas y que, como es habitual, era reconocido más en Argentina que en Chile”. Continúa en la página 23. ;1]. Un verdadero explorador antártico: la huella de Alejo Contreras en el continente blanco Se definía a sí mismo como nivólogo: especialista especialista en nieve. Le preocupaba calcular cuánta agua contenía contenía cada capa blanca del continente. Pero también era artista: tallaba puzies de madera para sus hijos, hijos, diseñó los trineos que aún hoy se utilizan en la Antártica y escribia con prosa poética. Su hija Josefina Contreras Ramírez entrega entrega quizás la página más conmovedora del dosier. “Papá, gracias por tanto”, titula su carta. Recuerda los veranos de infancia, los campamentos en el sur, las navidades que pasaba con él en la Antártica desde desde los trece años gracias al apoyo de DAP. Y recupera una frase definitiva de su padre, dicha en una entrevista: entrevista: “Nada de epitafios, crernado, en una capsula especial y que lancen las cenizas desde un avión lo más alto posible.
Da lo mismo donde, porque va a llegar a la Antártica igual”. Capitán del frío Así lo bautizó la revista revista argentina Aventura en 2003: “El verdadero capitán del frío”. Y así lo recoge el dosier coordinado coordinado por Francisco Javier Sánchez Urra y María Pastora Sandoval Campos, que reconstruye reconstruye con minucia su trayectoria: voluntario del Cuerpo de Socorro Andino, veinte años trabajando trabajando para Aerovías DAP, amigo personal de leyendas mundiales como Charles Swithinbank y Reinhold Messner, homenajeado en 2011 ante los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa, Hacienda y Medio Ambiente, formador formador incansable de jóvenes a través de la Expedición Antártica Escolar. El acto solemne que dio origen a estos textos textos se realizó el 4 de noviembre de 2024 en las dependencias del Instituto Antártico Chileno en Punta Arenas. Convocó al INACh, a DAP, a la Fundación Valle Hermoso, a la Fundación Huellas Magallánicas, a la Universidad de Playa Ancha y al Centro GATA de la Universidad de Magallanes. Estuvieron allí su viuda Pía Ramírez, su hermana Claudia, su yerno Pablo Paredes y su hija Josefina. Estuvieron también las fotografías -gentileza de la artista artista magallánica Andrea Araneda Miranday un video del propio Alejo grabado en 2018. El legado Le faltó un sueño: navegar navegar a remo el océano Pacífico. Lo dijo poco antes de partir. “De alguna alguna forma lo lograremos”, escribe su hija, prometiendo prometiendo lo imposible como solo se le promete a un padre amado. Mientras tanto, el viento sigue soplando sobre el Vinson, las cumbres cumbres siguen allí, blancas, indiferentes, eternas. Y allá arriba, en algún lugar lugar entre los 78 31 de latitud sur y los 85 37 de longitud oeste, hay un eco que aún resuena. Es el paso firme de un hombre hombre que llevó a Chile a lo más alto del fin del mundo mundo y que, fiel a su palabra, ha vuelto a la Antártica para siempre. Alejo Contreras, leyenda del Territorio Chileno Antártico. 1.