EDITORIAL: Irán y los límites de la guerra
EDITORIAL: Irán y los límites de la guerra C uando Estados Unidos e Israel lanzaron los primeros ataques contra Irán, el pasado 28 de febrero, Donald Trump adelantó que la ofensiva estaría terminada, y todos sus objetivos cumplidos, al cabo de cuatro semanas. No se ha cumplido todavía el plazo, y la capacidad bélica de Teherán está evidentemente mermada, pero el curso de la guerra no parece el previsto.
Al contrario, los ataques a la infraestructura petrolera, la expansión geográfica de los ataques y la presión sobre el abastecimiento energético global -y los preciosconfiguran más bien una escalada con múltiples focos y de incierto pronóstico.
Los ataques de Israel al yacimiento de gas offshore South Pars, que comparten Irán y Qatar, así como los ataques al polo energético de Ras Laffan, en Qatar, y a una refinería de Aramco-Exxon en Arabia Saudita, entre otros, causaron pánico en los mercados y dispararon los precios. El jueves, el petróleo cerró por encima de los 107 dólares por barril, su nivel más alto desde que empezó la guerra.
El primero de los ataques citados provocó también las primeras diferencias admitidas públicamente entre Trump y el primer ministro israelí "El mundo real en este caso la economía es capaz de barrer rápidamente con la fantasía de una guerra breve, quirúrgica e indolora". Benjamin Netanyahu. En un artículo publicado en la revista Foreign Affairs, el analista político y escritor estadounidense Robert D.
Kaplan, habla que Estados Unidos corre el riesgo de caer, en Irán, en lo que denomina una«guerra de tamaño medio»: un tipo de conflicto que no moviliza por completo a la sociedad, pero tampoco es posible mantener encapsulado, y que tiene a prolongarse y a desgastar al país.
Kaplan explica que el desarrollo de guerras como Vietnam, Irak o Afganistán -esta última para la entonces Unión Soviética-muestra como intervenciones que comienzan como operaciones pequeñas o limitadas pueden escalar gradualmente hasta convertirse en conflictos prolongados, que erosionan la confianza pública y arruinan presidencias.
Citando también a la historiadora Barbara Tuchman, señala que decisiones tomadas con información incompleta, así como la retórica emocional o la falta de comprensión de las realidades locales pueden desencadenar escaladas difíciles de controlar, y de las cuales resulta igualmente costoso salir.
La guerra de Trump en Iran, advierte, tiene el potencial de convertirse exactamente en un caso similar, si el régimen no se rinde o si los bombardeos provocan anarquía y desestabilizan el Golfo Pérsico. «La brecha entre derrocar un orden existente y erigir uno nuevo y más flexible puede ser enorme», afirma. Ciertamente, la guerra, como escribió von Clausewitz, es «el ámbito de la incertidumbre». La decisión de ir o no a una guerra conlleva siempre el riesgo de un error de cálculo. Cuando a ello se unen una planificación deficiente, la falta de disciplina política y la acumulación de errores y cálculos erróneos propios de un líder volátil como Trump, ese riesgo se multiplica. Los impactos, como estamos viendo estos días en Chile, pueden ser también globales.
Cualquier sea el desenlace, la advertencia de Kaplan es un buen recordatorio de los límites del camino bélico: el mundo real -en este caso la economíaes capaz de barrer rápidamente con la fantasía de una guerra breve, quirúrgica e indolora..