Editorial: Prohibido estacionar
Editorial: Prohibido estacionar os residentes de calle Gorostiaga, al igual que en innumerables vías de Iquique, padecen a diario las consecuencias de los vehículos mal estacionados, una conducta que se ha vuelto habitual ante la incapacidad de las autoridades para controlarla de manera efectiva. Pese a los operativos de fiscalización y a las multas que cursan inspectores municipales y Carabineros, la situación dista de mejorar. Según datos de la propia casa consistorial, publicados esta semana en este medio, solo en lo que va del año se han cursado más de 60 infracciones en ese sector. Estacionar sobre aceras, en pasos peatonales, a menos de 10 metros de una señal "Pare" o en zonas prohibidas no parece ser la excepción, sino la regla. El problema, sin embargo, está lejos de ser puntual. Los vehículos mal estacionados se han transformado en una postal cotidiana en la capital regional, frente a la cual las autoridades han respondido con medidas claramente insuficientes. Las denuncias se acumulan en medios de comunicación y redes sociales, pero no existe un plan integral que aborde el problema de fondo. La condición de zona franca, que facilita el acceso a vehículos, ha contribuido a un crecimiento sostenido del parque automotor, que ya bordea los dos autos por familia. Sin embargo, eso no ha sido acompañado por políticas públicas acordes al tamaño del problema.
A ello se suma un sistema de transporte público que no se ha modernizado a la velocidad necesaria y la ausencia de medidas que incentiven su uso, como podría ser una restricción vehicular en las zonas más críticas de la ciudad. En este escenario, resulta clave que las autoridades impulsen mecanismos orientados a resolver un problema histórico y, pese a los costos políticos que ello implique, implementen políticas públicas que generen un impacto real. Las multas, evidentemente, han dejado de ser suficientes para enfrentar esta situación. Se requieren medidas más intensas que desincentiven el uso del vehículo particular, ordenen los recorridos de los taxis colectivos y sancionen con mayor severidad a quienes insisten en estacionar en cualquier lugar. Todo ello debe ir acompañado de una campaña de educación vial que, más que una opción, se ha vuelto una necesidad evidente en una ciudad que continúa en crecimiento. Las multas, evidentemente, han dejado de ser suficientes para enfrentar esta situación".. EDITORIAL Las multas, evidentemente, han dejado de ser suficientes para enfrentar esta situación".