Autor: ALEJANDRO ALZÉRRECA PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE ASEGURADORES DE CHILE (AACH).
Columnas de Opinión: Chile frente al desafío de la longevidad
Columnas de Opinión: Chile frente al desafío de la longevidad A principios de siglo, una mujer chilena podía esperar vivir hasta los 79 años. Hoy, hasta los 84. Los hombres pasamos de 73 a 78. En dos décadas, ganamos cinco años de vida. Es un logro extraordinario, pero también una transformación que el país no ha terminado de asumir en sus instituciones ni en sus políticas públicas. Hacia 2050, uno de cada tres chilenos tendrá más de 60 años y, según Naciones Unidas, hacia fin de siglo Chile estará entre los países más envejecidos del mundo. No es una proyección lejana: la generación que vivirá esa realidad ya está en la fuerza laboral. La longevidad es un desafío que toca simultáneamente las pensiones, el mercado laboral, los cuidados, la salud y la forma en que nos organizamos como sociedad. En cada una de esas dimensiones, las reglas actuales fueron diseñadas para una realidad demográfica que ya no existe. La edad de jubilación de las mujeres se fijó en 60 años en 1952 y la de los hombres, en 65, en 1924. A mediados del siglo XX, un chileno vivía en promedio poco más de 50 años. La reciente reforma previsional fue un avance, pero no abordó la edad de retiro. La ecuación sigue abierta: menos años de acumulación y más años de financiamiento. Postergar esa conversación termina perjudicando a quienes se busca proteger. Pero discutir la edad de jubilación sin hacerse cargo de lo que viene antes no tendría sentido. Una vida laboral más larga exige mayor formalidad en las trayectorias de empleo, condiciones de trabajo flexibles para las personas mayores, reconversión profesional y alfabetización digital. Sin eso, aumentar la edad legal sería trasladar el problema del sistema previsional al mercado laboral. Luego están los cuidados, probablemente la dimensión más desatendida de toda esta ecuación. Cerca del 15% de los mayores de 80 años no puede valerse por sí mismo. Esa responsabilidad recae sobre las familias y, dentro de ellas, principalmente sobres las mujeres, muchas de las cuales postergan su vida laboral para cuidar a un padre o una madre dependiente. Con hogares más pequeños y redes de apoyo más frágiles, esta presión solo puede crecer. La salud tampoco puede quedar fuera de la ecuación. Hoy no solo vivimos más, sino que morimos de enfermedades más costosas. El cáncer desplazó a las enfermedades cardiovasculares como primera causa de muerte y exige tratamientos prolongados y de alto valor. Esa reconfiguración presiona al sistema de salud de una manera que el debate público apenas aborda. Si el país no se anticipa, los costos no desaparecen. Se trasladan a los hogares, aumentan la presión fiscal y reducen la capacidad del Estado de responder cuando más se lo necesita. En la industria aseguradora este desafío nos interpela directamente. Nuestro sector existe, precisamente, para administrar los riesgos que se despliegan en el tiempo y dar certeza financiera cuando las personas más lo necesitan. Fortalecer el Ahorro Previsional Voluntario con incentivos reales, avanzar en un seguro de dependencia para adultos mayores y ampliar el acceso a seguros complementarios de salud son algunos ejemplos de pasos en la dirección correcta. Pero nuestro aporte más valioso como industria no está solo en los instrumentos, sino en ayudar a instalar una mirada integrada: pensiones, salud, cuidados y trabajo no son desafíos separados. Son dimensiones de una misma urgencia que exige respuestas coordinadas. Vivir más es un privilegio. Pero convertirlo en bienestar requiere decisiones que como país debemos conversar. Desde nuestra industria, estamos dispuestos a ser parte activa de esa tarea. "Vivir más es un privilegio. Pero convertirlo en bienestar requiere decisiones que como país debemos conversar. Desde nuestra industria, estamos dispuestos a ser parte activa de esa tarea". Autor: ALEJANDRO ALZÉRRECA PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE ASEGURADORES DE CHILE (AACH).. "Vivir más es un privilegio. Pero convertirlo en bienestar requiere decisiones que como país debemos conversar. Desde nuestra industria, estamos dispuestos a ser parte activa de esa tarea".