Autor: Gustavo Adolfo Cárdenas Ortega
Cartas: Política exterior
Cartas: Política exterior ·El Presidente de la República dijo en días recientes que "la política internacional debe tener una continuidad y quienes tenemos el honor de ejercerla por el tiempo que dura nuestro mandato debemos tener en cuenta respetar y aprender de lo que se ha hecho antes", asegurando que su gobierno habría cumplido ese principio. En abstracto, en la teoría, esa idea parece razonable, pero el problema surge cuando se advierte que tanto él como su administración vulneraron e incluso avasallaron recurrentemente ese mandato. Basta recordar sus intervenciones en la Asamblea General de la ONU, en las que no sólo cuestionó a países amigos, sino que habló mal del suyo propio.
Nunca entendió que la política exterior no puede ser la burda expresión de sus especiales simpatías e ideas personales, sino la estrategia permanente de que se sirve el Estado de Chile para relacionarse armónicamente con el mundo. Su política exterior, lejos de ser de continuidad respecto de los gobiernos anteriores, marcó un quiebre que, en los hechos, nos ha aislado del mundo con el cual tradicionalmente nos relacionamos.
La pulsión presidencial que comprometió al país en estos años significó que nosindispusiera con Estados Unidos, Israel, Italia, Argentina, países con los cuales el nuestro no sólo comparte valores y principios, sino que mantiene una amistad tradicional, lazos históricos yrelaciones fructíferas en ámbitos tan variados como la integración, la política, la economía, la cooperación científica y tecnológica, la educación y la cultura.
Como se puede apreciar, la declaración del Presidente es una definición teórica, un gesto voluntarista, un prurito tardío por ser correcto, pero no tiene ninguna relación con lo que ha sido la política exterior de este gobierno, bajo su caprichosa conducción. En el balance final, hay que decir que esta ha sido más dañina que provechosa para los intereses permanentes de Chile. Autor: Gustavo Adolfo Cárdenas Ortega.