Autor: Daniel Rozas
"A Kast le cabe bien la simpleza"
"A Kast le cabe bien la simpleza" E I cambio de mando entre Gabriel Boric y José Antonio Kast dejó en evidencia dos maneras de entender el lenguaje del poder. Entre gestos, escenografía y mensajes políticos, la ceremonia abrió preguntas sobre cómo se construye hoy la autoridad presidencial y qué relato intentará instalar el nuevo Gobierno. Para analizar ese plano conversamos con Magdalena Browne, periodista y socióloga, decana de la Escuela de Comunicaciones de la Universidad Adolfo Ibáñez. A su juicio, Kast reafirma una narrativa de orden y liderazgo firme, en contraste con la retórica más florida de la administración anterior.
También advierte que el nuevo escenario reúne a distintas derechas que recién comienzan a convivir en el ejercicio del poder, en medio de una disputa simbólica que se desarrolla en un país social y culturalmente distinto al de hace una década.
Sobre el primer discurso de JAK -donde recalcó que recibió un país en peores condiciones de lo que pensabaBrowne explica que más que construir un nuevo relato, reafirmó una narrativa ya instalada en la campaña: "Fue clave para ver cuánto dejaba de hablar el candidato y cuánto empezaba a hablar el Presidente. Y fue una sorpresa ese diagFOTOGRAFÍA: CLAUDIO CORTÉS V. nóstico tan crítico que hizo sobre el Gobierno anterior. Porque (Kast) habló del orden versus el caos, usando categorías dicotómicas, sin matices.
Hay una continuidad respecto al estilo más frontal que usó antes, aunque el relato está en desarrollo y se irá calibrando con controversias como la del cable chino". "Con Boric la retórica fue un valor" -Kast ha optado por un estilo directo. ¿ Ese estilo es personal o refleja el momento político que vivimos? -Cuando uno trabaja en comunicación política, el estilo del liderazgo tiene que impactar. Sería una pésima estrategia Autor: Daniel Rozas. La decana de Comunicaciones de la UAI analiza la narrativa del nuevo Gobierno: "En su primer discurso, Kast habló usando categorías dicotómicas, sin matices.
Hay una continuidad respecto al estilo más frontal que usó antes". Magdalena Browne: ¿ Cuántas veces escuchamos a Boric pedir perdón? Eso te puede mostrar como un líder auténtico, humilde, pero como Boric lo hizo tantas veces, fue perdiendo efecto". Sería una pésima estrategia comunicacional de Kast pensar en un liderazgo cercano, lleno de adjetivos, de retórica. Resultaría artificioso". "A Kast le cabe bien la simpleza" comunicacional de Kast pensar en un liderazgo cercano, lleno de adjetivos, de retórica. Resultaría artificioso. Tiene que ser algo que se sienta auténtico. Entonces, uno tiene que ecualizar la necesidad del momento con el estilo del liderazgo. Y a Kast le cabe bien la simpleza. Ahora, eso no quiere decir que no haya estrategias de comunicación. Es todo lo contrario, está todo pensado. Hay una puesta en escena interesante desde el punto de vista del análisis. -¿ Qué te llamó la atención? -El discurso de Kast no fue aislado. Tuvo una introducción que tomó más tiempo que el propio discurso y una puesta en escena donde distintos ministros presentaban medidas y decretos concretos. Y fíjate en eso: no es narrativa, es acción. Hubo un intento de decir, "yo antes que el discurso, te quiero mostrar acción". Fue antagónica al lenguaje florido y a la falta de gestión.
Y esa puesta en escena dialoga con un malestar que aparece en los estudios, la decepción con la política, una especie de desesperanza aprendida después de las expectativas que no se cumplieron con los ensayos constitucionales y con el Gobierno de Boric. -Si uno piensa en Allende, Frei Montalva o Lagos, todos daban discursos largos, elocuentes.
Hoy predominan los mensajes breves, las ideas fuerza y el "tono Twitter". ¿ El lenguaje político ha perdido densidad o cambió el formato por la emocionalidad de las redes? -Yo diría que son estilos distintos que siguen existiendo. Y cada líder tiene que elegir el suyo que sea coherente con su fuerza política. En ese sentido, las emociones a las que apela Kast son distintas de las que apelaba Boric, que era muy productivo en aquello.
De hecho, si miras la evolución de sus niveles de aprobación, Boric tuvo varios momentos altos después de los discursos de cuenta pública. -¿ La retórica ayuda cuando no se percibe impostación? -Sí, porque una buena retórica, cuando no es vacía y da sentido, matiza y complejiza.
Si uno hace el contraste, en el caso de Boric la retórica fue un valor, pero hizo un sobreuso de ciertos recursos que terminaron siendo vacíos. -Orwell decía que, cuando el lenguaje se repite demasiado, termina vaciándose. -¿ Cuántas veces escuchamos a Boric pedir perdón? Eso te puede mostrar como un líder auténtico, humilde, pero como Boric lo hizo tantas veces, fue perdiendo efecto. Lo mismo le puede pasar (a Kast) con el concepto de la emergencia. Obviamente hay elementos reales en ese diagnóstico, pero también hay una exacerbación que es propio de una narrativa.
Y si se repite demasiado o si las expectativas que genera no se cumplen rápido, el concepto se puede gastar. "Este es un Gobierno de abogados" -Kast durmió en La Moneda. ¿ Cómo interpretas ese gesto? -Partamos con la señal de austeridad, que le sale muy propia. Para qué se iba a enredar demostrándole al país que estaba dedicado a buscar casa, como le pasó al Presidente anterior. Después está la señal republicana, volver a darle importancia al lugar institucional. Pero también hay otras interpretaciones.
Una estudiante me decía que esto podía leerse como una señal de que Kast no separa bien el trabajo de la vida personal, que no tiene equilibro. -Kast ha sido descrito como un líder parco y algunos lo han comparado con Frei-Ruiz Tagle, por su perfil pragmático. -Yo creo que son distintos, teniendo elementos comunes. En Frei había una lógica de ingeniero. Este es más un Gobierno de abogado. En Kast hay una idea de Gobierno marcada por lo normativo, por el marco institucional. Además, en la época de Frei el tema valórico de la familia era algo que se daba por descontado, y nadie lo cuestionaba porque había otro proceso social.
En cambio ahora aparece la idea de recuperar esa imagen de la familia y de reinstalarla en el debate público. -¿ Tiene sentido resignificar símbolos del pasado? -Si la pretensión es recuperar el escudo o una imagen idealizada de la familia perfecta, eso chocaría con cambios sociales que vienen ocurriendo hace tiempo.
Hoy la mayoría de quienes acceden a la educación superior son mujeres autónomas, las tasas de fecundidad han bajado y muchas mujeres están postergando la maternidad. ¿ Qué decir de las identidades de género? Sería un riesgo y una equivocación pensar que muchos de estos temas son una moda.
Cada vez más hay familias que son híbridas; pueden ser religiosas, pero abiertas con respecto a cómo entienden el matrimonio o la vida en pareja. -¿ Cree que hay una restauración conservadora como han dicho algunos historiadores? -No va a ser posible porque no se puede ir hacia atrás. La cultura también se construye desde las prácticas sociales, no solo desde los discursos. Cuando uno mira la realidad de los hogares chilenos aparecen situaciones que muestran que un país más diverso, incluso en sus élites. Y eso ocurre también en la propia derecha.
Puede existir el deseo de recuperar ciertos símbolos culturales del pasado, pero sería una inocencia por parte del Gobierno pretender que simplemente se pueden reinstalar. -Lula había confirmado su asistencia y finalmente no estuvo en el cambio de mando, tampoco la presidenta de México. ¿ La ausencia de esos líderes puede leerse como una señal política? -No sé cuál fue la razón en el caso de México, pero en lo de Lula el error fue cuando se invitó al hijo de Bolsonaro (Flavio). Y lo digo no desde el buenismo, sino porque hay que mirar el contexto. Un tema es cuánto incide en Kast el estilo de las nuevas derechas que estamos viendo en otras partes del mundo.
Kast no adoptó las formas de Milei ni cuestionó las instituciones como Trump, porque tiene formación de abogado. -Kast se formó en la política de la transición. -Kast viene de la política de la transición que tenía un respeto por la institucionalidad muy importante. Él se siente más cercano a Meloni porque ella es pragmática.
Yo no diría que lo de Lula fue una falta, pero a veces hay errores que no se dimensionan, como ocurrió con el congelamiento de las relaciones (con la administración saliente). Es difícil predecir el escenario internacional porque muchas de las alineaciones entre países que antes parecían claras, hoy se han vuelto inestables.
Por eso, en este caso, cuando un Gobierno busca proyectar orden, apego a las instituciones y control, cualquier cosa que se salga de libreto le puede pesar. -¿ Podría considerarse el primer error político del Gobierno de Kast? -Desde una perspectiva comunicacional, el primer error estuvo en el congelamiento de las relaciones. Porque un Gobierno que está prometiendo orden, tiene que mostrar orden, institucionalidad y unidad. Si uno lo compara con Gabriel Boric, el contraste es evidente. Boric instaló desde el primer día un estilo que era: "Oye, mostrémonos más reales, mostrémonos más auténticos". Un estilo informal y cercano, incluso desordenado en su puesta en escena. Ese estilo conectó con ciertos públicos, pero con el tiempo también empezó a asociarse al desorden cuando aparecieron los problemas de gestión. -Más allá del simbolismo del cambio de mando. Acá no llegó una sola derecha al Gobierno. -Y lo estamos viendo no solo en el Parlamento en términos políticos, sino también en el propio Gobierno. Es una derecha que, como grupo, no tiene experiencia trabajando unida. Y eso me parece interesante, porque con Piñera uno veía cierto estilo más consolidado, en parte porque venían de los mismos grupos.
Ahora, hay mucha gente que se está conociendo por primera vez. -¿ Qué implica eso para el nuevo Gobierno? -Será interesante observar cómo lidia este Gobierno con la diversidad de su propia derecha, no solo en términos políticos sino en cómo hacer equipo. Porque hay un rodaje que todavía no existe. Durante mucho tiempo se dijo que el Gobierno de Boric no tenía experiencia, pero acá también hay muchas personas que no tienen experiencia política en el Estado. Entonces ahí aparece otra pregunta, ¿ cómo se va a articular ese trabajo conjunto? Y eso se conecta con cuál será el rol de Kaiser.
Creo que ahí todavía tenemos muchas preguntas. ¿Cuántas veces escuchamos a Boric pedir perdón? Eso te puede mostrar como un líder auténtico, humilde, pero como Boric lo hizo tantas veces, fue perdiendo efecto". Sería una pésima estrategia comunicacional de Kast pensar en un liderazgo cercano, lleno de adjetivos, de retórica. Resultaría artificioso". Autor: Daniel Rozas.