Autor: Rodrigo Contreras Vergara
En lugar del padre
En lugar del padre E sta es la historia de la Criptocarya alba de la plaza de armas. De su muerte. De sus semillas rojas furiosas. Siempreverde. Perennifolia. Dígalo rápido y sin equivocarse. Perennifolia. Esta es la historia de un padre y su hijo. Esta es la historia de Ramón Jara, socio fundador del Club del Árbol. Dejemos la grandilocuencia de la ciencia y el latín y digámosle simplemente peumo. Cuánto tiempo pasó ahí persignándose, susurrándole a Manuel Larraín el padre nuestro. Cuántas balas y gases lacrimógenos. Cuántos terremotos. Cuántos señoritos y cuántos siúticos. Se secó el peumo, desaparecieron sus hojas siempreverdes. No vaya a ser que el viento lo bote y una de sus ramas caiga encima de un talquino desprevenido o de un consejero regional apurado llegando tarde a una reunión. No vaya a ser que nos olvidemos del peumo, del arbolado urbano nativo, del paisajismo, de sus beneficios para 3 una ciudad sustentable. Por eso, pensaron en el Club del Árbol, muerto el padre, que venga el hijo. Pero antes, hablemos con el municipio, mal que mal, es el que tiene que cuadrar el círculo. Los escucharon. Sacaron el peumo. ¿ Y ahora qué? Ahora, Ramón Jara. A Jara le gusta la pesca. Trabajaba desde 1972 en la Empresa de Correos y Telégrafos reparando equipos. Hasta que se termina o se transforma en 1982. Ya no era época de telégrafos. Pasó a llamarse Télex Chile. En 1996 lo echan. Nunca le habían interesado los árboles. Un día pescando en el río Colorado en Curillinque, antes del despido, sintió algo. Le prestó atención a la vegetación. Usted sabe, a veces uno mira y no ve. O ve y no mira. Y lo obvio está delante de las narices. Bueno, algo pasó ese día, algo que no sabe muy bien cómo contar, pero que definió su futuro. Comenzó a prestarle más atención a los árboles, a las flores, a la vegetación abundante alrededor del río Colorado. Y otro día, leyendo los diarios que llegaban a la oficina de Télex Chile, se encuentra con una nota sobre un concurso de ideas auspiciado por el Centro Cultural de Talca. Eran tres propuestas. Una proponía un centro turístico en el cerro La Virgen. Otra apuntaba a la importancia del tránsito de vehículos por la Alameda. Y el tercero era la de crear un Club del Árbol y que tenía como patrocinador a Marcos Fuentes Morales. En ese contexto, asiste a una reunión en un centro de eventos ubicado en la 2 Sur con 8 Oriente, en lo que hoy es la Clínica UCM. Tiene buena memoria Ramón. Fue el punA3LAT DOTRIN to de partida del Club del Árbol, con Fuentes Morales a la cabeza. Era el año 1990. Ramón Jara fue uno de los socios fundadores. Y de esos socios van quedando pocos. Su amigo Marcos, por ejemplo, ya falleció. Ramón Jara no tenía idea de árboles. Solo que daban sombra. No sabía que el peumo se llamaba Criptocarya alba, ni que sus hojas eran siempreverdes y sus semillas de un rojo intenso cuando maduraban. Pero como todo se aprende o se aprende aquello que interesa, Ramón hoy sabe eso y muchas otras cosas. Y si le preguntan, tome asiento. Sabe que el peumo pertenece a la familia de las esclerófilas, plantas nativas de hojas pequeñas y perennes resistentes a periodos de sequía y calor. Al igual que el quillay, maitén, boldo, patagua y litre, todos habitantes de la zona centro sur, de mar a cordillera. Supo, buscando en internet, que el peumo de la plaza pudo ser plantado por allá por el año 1870. Es decir, alcanzó a vivir unos 156 años. Cifras y fechas que coinciden, más o menos, con la información que maneja el profe Jorge Valderrama.
Acostumbrado a recorrer la plaza junto a estudiantes para enseñarles la historia de Talca, comenta que en 1858 se trajeron desde la Quinta Normal en Santiago varios árboles, labor que continuó en los años siguientes con nuevas especies. Jara comenzó a recolectar semillas. Una de las primeras semillas que recolectó fue del peumo de la plaza. Debió ser el año 1995. La plantó en el jardín de su casa en la 6 Oriente con 11 Norte. Y el peumo de la plaza tuvo un hijo que creció como lo hacen en la familia esclerófila, resistente, poco Reebok dado al llanto, firme. A sus 30 años el hijo luce hoy de unos 3 metros, con un tronco de una circunferencia de unos 12 centímetros, preparándose para ir a ocupar el lugar de su padre. Ramón le dice que se enderece, que tiene que estar listo para el gran día. No hay fecha aún. Ojalá sea en otoño, buena fecha para un traslado. Ojalá. Hay que verlo con la muni. El peumo de la plaza tiene otro hijo reconocido. Junto a Marcos Fuentes plantó otra semilla en el colegio Darío Salas, en la 6 Oriente, entre 11 y 12 Norte. Y quién sabe cuántos otros hijos no reconocidos. El peumo chico de tres metros espera el día del traslado. El día en que ocupe el lugar de su padre. Se murió el peumo de la plaza de armas. QEPD. En el Club del Árbol quieren que sus restos se conviertan en una obra de arte. También que uno de sus hijos ocupe su lugar.
Lo mismo que quiere Ramón Jara, socio fundador Si no conocemos, no cuidamos Carolina Loren, presidenta del Club del Árbol desde este año, dice que reemplazar el peumo es una buena oportunidad para hablar de la importancia del arbolado urbano. De hecho, el pasado jueves se realizó la charla "Arbolado urbano nativo. Beneficios y paisajismo con especies nativas para ciudades sustentables", con la participación de Roberto Sagal, ingeniero forestal, y Diego Retamal, paisajista sustentable. Porque, acota Carolina, "si no conocemos, no cuidamos". Autor: Rodrigo Contreras Vergara. Se murió el peumo de la plaza de armas. QEPD. En el Club del Árbol quieren que sus restos se conviertan en una obra de arte. También que uno de sus hijos ocupe su lugar.
Lo mismo que quiere Ramón Jara, socio fundador Si no conocemos, no cuidamos Carolina Loren, presidenta del Club del Árbol desde este año, dice que reemplazar el peumo es una buena oportunidad para hablar de la importancia del arbolado urbano. De hecho, el pasado jueves se realizó la charla "Arbolado urbano nativo. Beneficios y paisajismo con especies nativas para ciudades sustentables", con la participación de Roberto Sagal, ingeniero forestal, y Diego Retamal, paisajista sustentable. Porque, acota Carolina, "si no conocemos, no cuidamos". Hace un tiempo que las hojas siemprevivas del peumo no brotaban. Próximamente el peumo hijo ocupará el lugar de su padre.