Autor: José Joaquín Aguirre Rodríguez Docente de Educación Especial Escuela Diferencial María Luz Lanza Pizarro Copiapó/Atacama
Columnas de Opinión: Emprendimiento Escolar e inclusión laboral
Columnas de Opinión: Emprendimiento Escolar e inclusión laboral E n educación se habla cada vez más de emprendimiento. Se le nombra como habilidad del siglo XXI, como estrategia pedagógica, como solución creativa frente a contextos complejos. Sin embargo, en educación especial, el emprendimiento escolar noes una moda ni un eslogan: es, muchas veces, una respuesta urgente ante la ausencia de políticas efectivas de inclusión laboral. En los talleres laborales de muchas escuelas especiales, el emprendimiento aparece no porque alguien lo haya planificado desde arriba, sino porque desde abajo no había otra alternativa. Cuando no existen suficientes cupos laborales reales, cuando las prácticas se vuelven simbólicas, cuando el egreso escolar deja a los jóvenes en un vacío, los equipos educativos buscan caminos donde el sistema no los ofrece. Asínacen proyectos productivos dentro de la escuela. Talleres que fabrican, diseñan, venden. Estudiantes que aprenden a usar maquinaria, a cumplir tiempos, a atender clientes, a cobrar, a responder por un producto. No como simulación pedagógica, sino como trabajo real, con errores reales y logros concretos. El impacto es evidente. Jóvenes con discapacidad intelectual que descubren que pueden producir valor. Familias que ven capacidades donde antes solo había temor. Comunidades que compran, reconoceny validan el trabajo de estudiantes que históricamente han sido mirados desde la lástima y no desde la competencia.
Pero aquí aparece la pregunta incómoda: ¿ por qué estas experiencias dependen casi exclusivamente de la voluntad de los docentes y no de una política pública robusta? La mayoría de estos proyectos se sostienen con recursos mínimos, autogestión, recursos personales y un compromiso docente que roza el desgaste. Funcionan pese al sistema, nogracias a él. No porque el Estado no quiera, sino porque muchas veces no llega, no articula o no prioriza. El emprendimiento escolar, entonces, termina cumpliendo un rol que no le corresponde asumir en solitario: convertirse en puente hacia la vida adulta y laboral. Lo que debiera ser una experiencia complementaria, se transforma en la única salida posible para muchos jóvenes al terminar su trayectoria educativa. Celebrar estas iniciativas es necesario, pero romantizarlas es peligroso. Porque cuando aplaudimos solo el esfuerzo individual, corremos el riesgo de normalizar la ausencia estructural. El mensaje implícitoes claro: si resulta, esgracias al profesor; si no, es porque "no se pudo". El desafio no es que existan más emprendimientos escolares aislados. El desafío es que el Estado los observe, los sistematice, los financiey los transforme en parte de una estrategia nacional de inclusión laboral. Que el emprendimiento no sea parche, sino política. Que no dependa de héroes, sino de decisiones. Porque cuando el emprendimiento escolar hace lo que el Estado no alcanza, no estamos frente a una historia de éxito. Estamos frente a una señal de alerta que no debiera ser ignorada. Autor: José Joaquín Aguirre Rodríguez Docente de Educación Especial Escuela Diferencial María Luz Lanza Pizarro Copiapó/Atacama. C Columna