Los países de la región abandonan el programa de brigadas médicas de Cuba
Los países de la región abandonan el programa de brigadas médicas de Cuba JEAN PALOU EGOAGUIRRE L a campaña de presión del gobierno de Donald Trump sobre el régimen cubano tiene varias capas, la principal de ellas, la que sanciona el suministro de petróleo desde el exterior, pero hay otra que comienza a afectar una de las principales fuentes de divisas de la isla: cada vez más países de América Latina y el Caribe han comenzado a cortar lazos y prescindir de los emblemáticos programas de brigadas de médicos cubanos en el extranjero, que según acusa Washington constituyen un sistema de trabajo forzado e incluso operan como una fachada para operaciones de proselitismo e inteligencia en la región.
A fines de enero, el nuevo Presidente de Honduras, Nasry Asfura, quien fue apoyado durante su campaña por Trump, anunció una investigación en el país por irregularidades en el programa de cooperación con La Habana, entre ellas, la inclusión de personal que no eran trabajadores de la salud, el incumplimiento de leyes locales que limitan la estancia de misiones extranjeras y contratos con anomalías. Como resultado, su gobierno ordenó el regreso a Cuba de 168 médicos. Poco después, Guatemala siguió el mismo camino.
El gobierno de Bernardo Arévalo que ha firmado acuerdos comerciales y de cooperación migratoria con EE.UU. anunció en febrero la retirada gradual de los 412 médicos cubanos que trabajan en el país para priorizar al personal nacional, cortando un acuerdo de casi 30 años con La Habana.
En medio del debate, la embajada de EE.UU. en esa nación centroamericana había advertido que “la explotación de trabajadores médicos por parte de Cuba no es solo un asunto de derechos humanos”, sino que además “puede poner en peligro a los pacientes”, ya que presuntamente algunos no tenían la formación adecuada. La lista suma y sigue en el Caribe, donde el sistema sanitario es muy débil y solía reforzarse con la asistencia cubana. En semanas recientes, los gobiernos de Jamaica y Guyana anunciaron que no extenderán sus alianzas médicas con La Habana, que estaban vigentes desde hace más de 50 años. El año pasado, Bahamas, Antigua y Barbuda, Dominica y Granada también habían decidido prescindir de estos servicios o modificar drásticamente sus vínculos con el programa. En Sudamérica, la situación es más diversa. Varios países, como Chile, solo recibieron brigadas médicas cubanas en contextos de emergencia y no mantuvieron programas permanentes de cooperación sanitaria. Otros, como Ecuador, ya habían puesto fin con anterioridad a ese tipo de vínculos con La Habana.
Principal exportación de la isla La pérdida de estos convenios deja en una compleja situación al régimen de Miguel Díaz-Canel, en un contexto en el que La Habana depende en buena medida de los pagos de los servicios médicos en el extranjero para su acceso a divisas.
Se estima que los cerca de 30.000 médicos y profesionales cubanos de la salud que el año pasado trabajaron en 56 países supusieron ingresos de entre US$ 5.000 y US$ 8.000 millones anuales para la isla, los que se prevé se reducirán fuertemente este año, tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela. “Los servicios médicos se convirtieron en la principal exportación de la isla desde 2005, cuando se concretó el intercambio con Venezuela.
En 2024, eran casi 70% de las exportaciones de servicios, y 58% de las exportaciones totales de la isla”, señala el economista cubano Ricardo Torres, investigador de la American University, quien destaca que, al romper estas alianzas, Washington ha incrementado el aislamiento del régimen cubano y “manda la señal de que tiene capacidad de presión sobre otros gobiernos” de la región. “Las misiones médicas cubanas son un invento de Fidel Castro para proyectar la virtud y solidaridad de su régimen, y de paso hacer dinero e infiltrar sus agentes de inteligencia. Es siempre una combinación de las tres cosas”, dice Sebastian Arcos, director del Cuban Research Institute de la Florida International University. “Como el resto de los cubanos, los médicos trabajan para el Estado y se ofrecen voluntariamente con tal de salir del país, ganar más dinero y proveer para sus familias. Es otra manera de ganar crédito político ante el régimen. Al final, se trata de una operación de propaganda que trae mucho dinero al país, explotando a los trabajadores de la salud”, señala el experto.
“Es un sistema de esclavitud moderna” Las críticas de Washington y de varias organizaciones de deEFE rechos humanos apuntan a que estas misiones médicas constituyen un sistema de “trabajo forzoso” y de “trata de personas” auspiciado por el régimen castrista, que se queda con entre el 75% y el 90% de los salarios que son pagados directamente al Estado cubano, al tiempo que La Habana los ocupa para infiltrar cuadros de inteligencia en los países anfitriones.
“Es un sistema de esclavitud moderna”, dice la médica cubana Daily Coro, quien estudió en la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey y, como parte de los requisitos de su plan de formación profesional, fue enviada en 2011 a formar parte de las brigadas médicas en Venezuela.
Según relata Coro, en Cuba ella cobraba apenas unos US$ 12 al mes, por lo que, a pesar de que el Estado se quedaba con gran parte de su salario, ganaba más en una misión en el exterior que en la isla. Sin embargo, vivió un acoso permanente por parte de agentes de inteligencia.
“En las misiones somos perseguidos, nos prohíben actividades, salir, relacionarte sentimentalmente con los nacionales; si vas a moverte dentro del municipio, debes pedir permiso, a algunos les retiran el pasaporte”, señala la médica, quien entró en conflicto por negarse a inflar estadísticas o participar en actividades de propaganda política y mítines.
“Yo recibía visitas de la gente de la seguridad del Estado cubano en Venezuela, que todas las semanas me amenazaban a mí y a mi familia”, dice la hoy activista, que fue expulsada del programa y en 2019 pidió asilo en España, donde hoy forma parte del directorio del Observatorio de Derechos Humanos.
Muchos de sus colegas, explica, han desertado, pero se arriesgan a una pena de prisión y tienen una prohibición de regresar a Cuba por ocho años, lo que en muchos casos implica dejar atrás a sus familiares. Arcos asegura que todos estos antecedentes respaldan la posición de Washington de instar a los países a abandonar el programa. “EE.UU. intenta cortar los ingresos del régimen para presionarlo a implementar reformas democráticas. Me parece perfectamente razonable”, opina. “Muchos más países de la región deberían sumarse a esto”, c o n s i d e r a C o r o. “ A l f i n a l, EE.UU. es el único país que se ha preocupado por decir públicamente que las misiones médicas cubanas son esclavitud moderna.
Y eso no tiene nada que ver con la política de Trump hacia el régimen cubano, sino con la naturaleza represiva del régimen”. n EE.UU. aumenta la presión Estados Unidos aumentó la presión ayer sobre las autoridades cubanas para que permitan reformas de libre mercado en la isla, mientras la nación intentaba recuperarse de un gigantesco corte de electricidad.
Cuba efectuó algunos anuncios en ese sentido, como el de permitir la inversión en la isla por parte de la diáspora cubana, pero el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que “no son suficientemente drásticos”. El Presidente Donald Trump también fue duro el lunes al plantear que aspiraba al “honor de tomar Cuba, de alguna manera”. Además, según The New York Times, que cita a cuatro personas en conocimiento de las conversaciones entre los dos países, la administración Trump ha hecho gestiones para que el Presidente Miguel DíazCanel abandone el poder.. Honduras, Guatemala, Jamaica y Guyana, entre otros, han abandonado este año sus acuerdos de cooperación con La Habana, que según Washington constituyen un sistema de trabajo forzado y una fachada para actividades de inteligencia.
Misiones de personal médico en el extranjero son claves para su economía: n EE.UU. aumenta la presión Estados Unidos aumentó la presión ayer sobre las autoridades cubanas para que permitan reformas de libre mercado en la isla, mientras la nación intentaba recuperarse de un gigantesco corte de electricidad.
Cuba efectuó algunos anuncios en ese sentido, como el de permitir la inversión en la isla por parte de la diáspora cubana, pero el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que “no son suficientemente drásticos”. El Presidente Donald Trump también fue duro el lunes al plantear que aspiraba al “honor de tomar Cuba, de alguna manera”. Además, según The New York Times, que cita a cuatro personas en conocimiento de las conversaciones entre los dos países, la administración Trump ha hecho gestiones para que el Presidente Miguel DíazCanel abandone el poder. LOS MÉDICOS cubanos han debido salir de varios países de la región.