Augusto D'Halmar, escritor y defensor de Valparaíso
Augusto D'Halmar, escritor y defensor de Valparaíso 1 escritor porteño Augusto D'Halmar fue el primer Premio Nacional de Literatura en 1942. Escribió muchos libros, entre ellos Juana Lucero E (1902), La lámpara en el molino (1914), La sombra del humo en el espejo (1924) y Pasión y muerte del cura Deusto (1924) y muchos otros. Viajó a muchos países, especialmente a Europa y Medio Oriente. Visitó El Cairo, Estambul, Calcuta, Paris, Londres, Roma, Sevilla, Cádiz. Residió en Madrid, en la Travesía de la Ballesta, en una casa con balcón a la calle, repleta de adornos, porcelanas, libros, cuadros y alfombras traídas de sus viajes a Egipto. Allí se reunía con escritores y artistas de la época previa a la Guerra Civil. Después de 27 años de ausencia regresó en 1934 a su Valparaíso natal y se sintió conmovido al ver desde lo alto la bahía repleta de luces. En Valparaíso vivió en una casa en la Quebrada Elías. Desde allí salía a recorrer su ciudad: calle Condell, Esmeralda. .. Fue el creador del Museo Municipal de Bellas Artes del que fue su director hasta 1945. Aquí se relacionó con pintores, músicos y poetas. Sus conferencias suscitaban un enorme interés pues manejaba muy bien la oratoria. Hacía viajar al público con la palabra. Todos lo escuchaban embelesados en completo silencio. Era un hombre alto que llegaba a los teatros y auditorios envuelto en una capa de Castilla. Llamaba la atención su porte altivo, su pelo cano y sus ojos celestes, pues era descendiente de franceses y escandinavos. Su verdadero nombre era Augusto Jorge Goeminne Thomson.
Augusto D'Halmar tuvo también un programa en Radio Nacional de Agricultura en el que narraba sus viajes a lugares exóticos y contaba anécdotas de gente que había conocido en las pirámides de Egipto o en una calle de Beirut. Los auditores viajaban con la imaginación con esas "charlas radiales" cuyos temas eran variados: obras de teatro, cuentos de hadas, bailarinas españolas. Estas charlas no se publicaron nunca pues estaban destinadas a ser leídas en la radio. Sus hojas mecanografiadas quedaron en las manos del periodista porteño Guillermo Reed que escribía reseñas teatrales en el diario La Unión de Valparaíso. UNA AMISTAD PORTEÑA Augusto d'Halmar y Guillermo Reed eran muy amigos, pues compartían su interés en el teatro y la zarzuela. Podían estar horas y tardes completas hablando de actores y actrices, de viajes y libros, en la casa de los Reed en el cerro Alegre.
Tomaban café y fumaban pipa junto a la chimenea encendida mientras la esposa de Guillermo Reed, Eileen Coleman Campbell, tocaba "Tea for two" en un piano Stenway que había llegado a Valparaíso en barco con un mecanismo hidráulico para que con la travesía no se desafinara. Muchas veces Guillermo Reed ayudaba a su amigo escritor a transcribir las charlas radiales en su vieja máquina de escribir Underwood y por eso conservaba las copias con las tachaduras y enmiendas.
Aquella tarde de 1978 fui a visitar la casa de los Reed en la calle Guillermo Munnich (sic), invitado por el escritor Walter Reed, hijo de Guillermo, y fue en esa ocasión que me mostraron aquellas hojas junto a otras curiosidades que se conservaban en el salón, como un abanico firmado por el cantante y actor francés Maurice Chevalier. Pasaron los años desde ese momento. Walter Reed se afincó en Inglaterra, la tierra de sus ancestros. Luego en España y Portugal. Mantuvimos la amistad a través de la correspondencia. En el 2022 vino a Valparaíso a presentar su libro Valparaíso: olor a mar azucarado en el Club Alemán. En esa oportunidad me trajo de regalo su libro Tras la huella de Augusto D'Halmar. Y sus charlas radiales inéditas (2022) pues había conserPOR MANUEL PEÑA MUÑOZ vado esas hojas y había decidido darlas a conocer. Abro el libro al azar y leo una crónica radial escrita hace 80 años: "La leyenda y fama de Valparaíso provienen de su encanto y se quedan cortas para sus méritos. Hasta posee el de que no se lo descubran ni reconozcan los santiaguinos. Y esa es una piedra de toque. Porque quiere decir que por estar exento de todo esnobismo, cae fuera de la comprensión y el dominio de los esnobs. A lo más que estos pueden llegarse es a Viña del Mar. Y allí se quedan para suerte suya y nuestra. Por eso Viña, desintegrándose del puerto, se ha anexado a la capital. No es un extramuro nuestro, sino un suburbio vuestro. La Isla Juan Fernández, a tres días y cuatro noches a la vela de Valparaíso, es Valparaíso.
Viña del Mar, a quince minutos de tranvía, cinco de auto y probablemente unos segundos en avión, no es sin embargo sino Santiago, y un arrabal más santiaguino, ahí donde las distancias son desmedidas y descomedidas". (. .. ) "Nadie nos envidia, es cierto, pero en retribución, nosotros no envidiamos a nadie". En el invierno de 1978 tuve en mis manos unas hojas amarillentas escritas a máquina por el escritor porteño Augusto D'Halmar (Valparaíso, 1880 Putaendo, 1950).. EL PORTEÑO INVISIBLE En el invierno de 1978 tuve en mis manos unas hojas amarillentas escritas a máquina por el escritor porteño Augusto D'Halmar (Valparaíso, 1880 - Putaendo, 1950).