Columnas de Opinión: Una humanidad magnífica entre Babel y Jerusalén
Columnas de Opinión: Una humanidad magnífica entre Babel y Jerusalén a semana pasada cl Papa León publicó su carta "Magnifica humanitas" (= una magnifica humanidad) L sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (IA). Ha habido en todo el mundo significativos comentarios que subrayan la importancia de su análisis, así como el desafio que significa la prioridad de la persona y su dignidad ante esta herramienta que viene a cambiar casi todo a lo que estábamos acostumbrados. En el espacio de esta columna solo deseo abrir el gusto a la lectura de esta carta que está dirigida a toda la humanidad. El Papa León inicia su rede Jerusalén encabezada por Nehemías, en el siglo V a.C., como una obra colectiva "que tiene a Dios en el centro y reconstruye los vinculos incluso antes que las piedras.
La antigua Jerusalén recupera así un lenguaje común, no el de la uniformidad, sino el de la comunión: la armonía que nace cuando cada uno asume su parte y todo el pueblo reconoce que su fuerza viene del Señor". flexión señalando que esta magnifica humanidad creada por Dios se encuentra ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar una ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos. El relato simbólico de la torre de Babel evoca un proyecto humano de construir una torre "que llegue hasta el ciclo" para asegurarse estabilidad y poder. Dice el Papa León: "la empresa parece imponente: una sola lengua, una sola tecnologia, una sola dirección. Sin embargo, el proyecto esconde un profundo engaño: es una obra concebida sin referencia a Dios, sustentada por una uniformidad que elimina la diversidad y que, en lugar de la comunión, elige la homogeneización.
Cuando la ciudad se edifica sobre el orgullo y la pretensión de bastarse a si misma, la comunicación se rompe, las lenguas se confunden y los seres humanos ya no se comprenden El resultado no es la unidad, sino la dispersión". Frente a la imagen simbólica de Babel, el Papa León propone la imagen de la reconstrucción En la tensión entre estas dos elocuentes imágenes, el Papa León propone su análisis y reflexión acerca de nuestra relación con la revolución digital en curso: "los descubrimientos científicos son un talento entregado a la humanidad para que lo haga fructificar. La tecnologia puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común; pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias.
En abstracto, en si misma, no es una solución a los problemas de la humanidad, como tampoco es un mal en si; pero, concretamente, no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza.
Por eso, la primera elección no es entre un 'si' o un 'no' a la tecnologia, sino entre construir Babel o reconstruir Jerusalén". Por eso, el llamado es a que evitemos el "sindrome de Babel", es decir, "la idolatria del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único -incluso digitalcapaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos.
Este es el riesgo de la deshumanización-construir el futuro excluyendo a Dios y reduciendo al otro a un medio-, una tentación antigua y siempre nueva, que hoy también toma un rostro técnico". A lo largo de la carta, en un agudo análisis del "paradigma tecnocrático" que instala la IA, distinto del capitalismo industrial de los siglos XIX y XX, el Papa hace un llamado a desenmascarar y desarmar la IA, desenmascarando los nuevos monopolios que concentran este poder tecnológico en unas pocas manos privadas, haciendo más difícil su orientación al bien común.
Por eso, se impone la necesidad de una adecuada regulación de estos medios tecnológicos para que estén al servicio de un desarrollo humano integral, en lugar de convertirse en nuevas y poderosas formas de nuevas esclavitudes.
La imagen de la reconstrucción de Jerusalén implica tener siempre la mirada puesta en las victimas, en apertura al diálogo y la colaboración con todos para custodiar la magnifica humanidad creada por Dios, la cual siempre podemos contemplar en el rostro del Señor Jesús; una magnifica humanidad que ilumina también la revolución de la IA.
Es decir, que los portentos tecnológicos no permitan el olvido de los pobres, de las victimas, de los descartados, de los que no saben de IA, porque la pobreza -en cualquiera de sus formassiempre tiene rostros concretos, no algoritmos, y dice cl Papa León "ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien. Incluso cuando las máquinas sobresalen en eficiencia, el centro de la historia sigue siendo un rostro humano que exige ser contemplado".. Marcos Bovinic Martinic