El rol clave del voluntariado en la batalla contra la flora exótica en la Patagonia
El rol clave del voluntariado en la batalla contra la flora exótica en la Patagonia Cuando pensamos en la Patagonia, las postales de naturaleza prístina abundan. Flora y fauna nativa que impresionan tanto en sus bosques, fiordos, valles y pampas.
Pero hoy también abundan especies exóticas como el pino, la cicuta y la rosa mosqueta, que han ido transformando los ecosistemas incluso dentro de áreas protegidas, avanzando descontroladamente a través de la dispersión de sus semillas e impidiendo el crecimiento de la vegetación nativa. Para colaborar en el control de estas especies en el Parque Nacional Cerro Castillo y en el Parque Nacional Patagonia, Rewilding Chile comenzó un nuevo Programa de Voluntariado, convocando a personas nacionales y extranjeras.
Guisella Paredes, Coordinadora del Programa de Voluntariado destacó que "cada uno de ellos está donando parte de su tiempo para apoyar el trabajo que realizan los guardaparques día a día, vinculándose con las personas que trabajan acá y siendo parte de las soluciones. Hay voluntarios de distintos lugares del mundo, de profesiones distintas, y donando su tiempo extrayendo pino, sacando cicuta. Es una instancia donde donas tu tiempo ayudando a la recuperación del hábitat de distintas especies". Esta iniciativa también busca ser un apoyo a las labores de Conaf.
Mario Alegría, administrador del Parque Nacional Cerro Castillo, resaltó que la labor del voluntario contribuye de manera concreta a disminuir la presión sobre el ecosistema local, fortaleciendo procesos naturales y ecológicos del parque. "Pone en evidencia el compromiso de los voluntarios y el trabajo colaborativo entre organizaciones que pueden traducirse en compromisos medibles y significativos, reforzando la necesidad de sostener este tipo de acciones en el tiempo para resguardar el territorio y ayudando así a que la comunidad pueda aportar al área protegida", señaló.
La primera actividad de voluntariado se llevó a cabo en el Parque Nacional Cerro Castillo, primera área protegida de Chile en ingresar a la lista verde de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y donde el nuevo programa busca aportar en el control del pino para dar espacio a la flora nativa y así recuperar el hábitat del huemul.
Durante 10 días, los ocho participantes lograron retirar más de 6 mil pinos de distintos tamaños desde laderas y zonas periféricas a esta área protegida, en la que actualmente existen 100 mil hectáreas ocupadas por la especie exótica, cuya regeneración compite directamente con la del bosque nativo.
Un verdadero desafío para voluntarios como Betsabé Rodríguez, bióloga proveniente de Concepción que valora la experiencia de entregar su tiempo para apoyar la conservación de estos ecosistemas. "Me gustaría pensar que este parque nacional va a estar lleno de bosque nativo, aunque quizás yo no lo vaya a ver pero sí las futuras generaciones. Es un aporte no tan directo que se va a ver con el tiempo. Sacar un pino ya te genera satisfacción", comentó. Algo parecido opina Francisca Higueras, química ambiental oriunda de Santiago, próxima a empezar un doctorado en Microbiología e interesada en la conservación desde los inicios de su carrera.
Casi siempre ha estado en un laboratorio, área que también le encanta, pero destaca el valor de salir a terreno como voluntaria. "Es bonito saber que estás haciendo algo significativo, porque cada pino que extraemos cuenta", dijo. Casi 200 kilómetros más al sur, otro grupo de voluntarios provenientes de ciudades como Coquimbo o Rancagua y países como Colombia y Polonia, con el mismo espíritu y fuerza, sumaba otra especie a erradicar. La cicuta, planta herbácea nativa de Europa y el norte de África, que por su cantidad de alcaloides es altamente tóxica desde la raíz hasta sus hojas. Es posible verla en gran cantidad en distintos sectores con afluencia de público en el parque nacional como lo es la entrada principal o la zona del museo Lucas Bridges, lugar fronterizo con Argentina. Jacqueline Gotterdam, de La Serena, es enfermera y se enteró del voluntariado por redes sociales.
Postuló y quedó. "No soy del área pero en el último tiempo he sido más consciente de mi entorno y de la conservación, ámbitos que a veces están más acotados a las personas que son de la ecología o la biología. Es bueno involucrarnos los que no somos del área para ser factores de cambio", comentó.
Por su parte, es la tercera vez que Lukasz Dlugowski de Polonia llega al Parque Nacional Patagonia, pero no como turista sino como voluntario. "La experiencia me gustó bastante, porque me ayudó a entender mucho mejor cómo funciona el parque, pero también me di cuenta de que se necesita mucho más trabajo para mantenerlo que para crearlo", comentó. El programa recientemente finalizó la tercera campaña en el Parque Nacional Cerro Castillo, donde participaron ocho voluntarios de Estados Unidos, Francia, Eslovenia, Colombia y varios nacionales de la zona central, extrayendo más de 2.900 pinos.
Este nuevo Programa de Voluntariado de Rewilding Chile se suma a las acciones realizadas en este ámbito desde 2004, cuando Tompkins Conservation comenzó el proceso de transición de la estancia ganadera Valle Chacabuco a lo que hoy es el Parque Nacional Patagonia.
En la oportunidad, cientos de kilómetros de cercos fueron removidos gracias al tiempo entregado por cientos de voluntarios que se involucraron en este ejemplo mundial de rewilding con el objetivo de abrir la estepa patagónica a la fauna local y así la flora inicie su regeneración.. Desde distintos lugares de Chile y el mundo llegaron los participantes del nuevo Programa de Voluntariado de Rewilding Chile, colaborando con la extracción de plantas exóticas invasoras en los parques nacionales Cerro Castillo y Patagonia.