Autor: Gabriel Abarca Armijo Jefe de Informaciones
COLUMNAS DE OPINIÓN: PUNTO DE VISTA La rabia que importa
COLUMNAS DE OPINIÓN: PUNTO DE VISTA La rabia que importa El fútbol es una pasión inexplicable, que no todos pueden entender. Nos hace gritar, llorar, abrazarnos con desconocidos y maldecir el destino cuando el árbitro pita el final y el marcador no nos favorece. Lo vivimos hace poco, cuando Chile empató ante Ecuador con un resultado que sabe más a derrota ya que, prácticamente, dejó eliminada a La Roja del próximo mundial.
Esa mezcla de frustración, impotencia y rabia dura varios días, con discusiones discusiones acaloradas sobre los errores del árbitro, las decisiones del técnico (y vaya que Ricardo Gareca se ha equivocado) o la falta de actitud de los jugadores. Nos sentimos estafados, traicionados, heridos en el orgullo.
Pero, ¿qué pasa con esa rabia cuando no se trata de un partido de fútbol, sino de la vida cotidiana? ¿ Por qué esa misma indignación no nos quema cuando vemos las injusticias diarias a nuestro alrededor? Cuando una mujer sufre violencia por parte de su pareja, cuando un hospital público no tiene los insumos para atender a sus pacientes, pacientes, cuando ocurre un hecho delictual en nuestro sector o cuando un adulto mayor debe elegir entre comprar medicamentos o comer. Eso nos duele, sí, pero no con la misma visceralidad con la que nos duele ver perder a nuestro equipo. Nos han enseñado a canalizar la frustración en los estadios, en las pantallas e incluso en las redes sociales, pero no en las calles, en los debates debates importantes y mucho menos en las urnas. Nos enseñaron a aceptar que “así es la vida” cuando se trata de sueldos miserables, pensiones indignas indignas y educación desigual, pero a no aceptar jamás una mala actuación de nuestra selección. No se trata de dejar de sentir pasión por el fútbol. Ese amor irracional es parte de nuestra idiosincrasia y nos une.
Pero si fuimos capaces de estar tres días con el estómago revuelto por un mal resultado en la cancha, ¿cómo Gabriel Abarca Armijo Jefe de Informaciones es posible que al día siguiente miremos con indiferencia una noticia sobre corrupción, abuso de poder o pobreza extrema? La rabia es un motor poderoso. Nos moviliza, nos hace exigir cambios. Así pasó en su momento con el estallido estallido social, donde hubo gente que de verdad salió a protestar protestar por lo que consideraba justo. Y no mezclemos eso con los vándalos que empañaron las muestras de descontento y dejaron un sabor amargo en la ciudadanía, como si las marchas fueran solamente eso. Y por sobre todo, no dejemos que esa rabia se quede atrapada en el fútbol. Que nos duela perder en la cancha, claro, pero que nos duela más perder en la vida. Porque cuando nuestro equipo pierde, habrá otra oportunidad. oportunidad. Pero cuando la injusticia nos derrota, el daño es real y muchas veces, irreversible.. - - - - - -