Vuelven las risas por restricción de celulares
Vuelven las risas por restricción de celulares Por: Valentina Echeverría O. «Ahora se nota que los niños están aquí», resume Felipe Rivera, profesor de astronomía, quien asegura que la medida era necesaria frente a los problemas que generaba el uso excesivo del teléfono, incluso en la convivencia escolar. «Muchas peleas partían en WhatsApp o Instagram, todo era digital y nosotros no podíamos verlo hasta que ya se externalizaba», explica. Uno de los cambios más notorios se da en los recreos. «Lo que más me sorprendió fue volver a escuchar gritos en el patio, niños corriendo. Antes era un patio silencioSO», relata. Hoy, en cambio, describe escenas de estudiantes jugando, conversando e incluso organizando actividades por iniciativa propia. «Desde el aburrimiento ha salido la creatividad. He visto niñas jugando badminton o incluso a la gallinita ciega», cuenta. En el aula, el impacto también es evidente. Rivera sostiene que ha mejorado la capacidad de atención. «Antes estaban mirando la pizarra, pero sonaba una notificación y su mente se iba al celular.
Ahora podemos ver el nivel de atención normal de un estudiante». Desde otra realidad escolar, Pablo Ramírez, profesor de física, coincide en los efectos positivos, aunque advierte que el proceso no ha sido inmediato. «Al principio fue súper difícil, lo tomaban como algo personal. Había mucha ansiedad por no tener el celular», señala. Esa ansiedad, explica, se ha manifestado de distintas formas. «Aumentaron las salidas al baño o la inquietud en clases, porque están acostumbrados a distraerse con el teléfono», comenta.
Sin embargo, también ve esto como parte de un proceso de adaptación necesario. «Están aprendiendo a conversar, a estar sin el celular, a manejar esa ansiedad». Para Ramírez, la medida incluso tiene un impacto a largo plazo en el aprendizaje. «Los estudiantes estaban dejando de leer, escribir y pensar. Esto puede ayudar a recuperar esas habilidades y fomentar la creatividad», afirma. Ambos docentes coinciden en que, más allá de las dificultades iniciales, el balance es positivo. Menos pantallas ha significado más conversación, más juego y una convivencia más directa entre los estudiantes. A semanas de iniciado el semestre escolar bajo la nueva normativa que restringe el uso de celulares, los cambios ya son visibles dentro y fuera de la sala de clases.
Profesores coinciden en que los estudiantes están más presentes, interactúan más entre ellos y han comenzado a recuperar dinámicas que parecían olvidadas.. A semanas de iniciado el semestre escolar bajo la nueva normativa que restringe el uso de celulares, los cambios ya son visibles dentro y fuera de la sala de clases. Profesores coinciden en que los estudiantes están más presentes, interactúan más entre ellos y han comenzado a recuperar dinámicas que parecían olvidadas.