Autor: RICARDO SALMAN ABURDENE PRESIDENTE DE CORÑUBLE.
Columnas de Opinión: La revolución no será industrial, es mental
Columnas de Opinión: La revolución no será industrial, es mental I seminario de Inteligencia Artificial organizado por la Universidad del BíoBío y CorÑuble dejó una convicción profunda: la revolución que vivimos no será industrial, es mental. No es solo una nueva herramienta tecnológica, sino una transformación civilizatoria que reconfigura la manera en que pensamos, producimos y vivimos.
La historia de la humanidad ha tenido tres grandes revoluciones industriales: la primera, en el siglo XVIII, mecanizó el músculo humano con el vapor y la maquinaria; la segunda, en el XIX, incorporó la electricidad, el acero y el motor de combustión; y la tercera, en el siglo XX, trajo la informática, la automatización y el internet. Hoy, la Cuarta Revolución Industrial -o revolución inteligenteestá impulsada por la Inteligencia Artificial (IA), la robótica, el Internet de las Cosas, la biotecnología, el blockchain, la impresión 3D y la computación cuántica. Pero hay una diferencia esencial: si las anteriores transformaron la fuerza física, esta está transformando la mente humana, la forma en que aprendemos, decidimos y E creamos. Lo que antes tomó más de un siglo hoy ocurre en apenas una o dos décadas. Esta revolución, por su velocidad y alcance, no tiene precedentes: cambia no solo cómo producimos, sino cómo vivimos y trabajamos. La IA no viene a reemplazar a las personas, sino a potenciarlas: permite producir mejor, decidir con más información y liberar tiempo para tareas de mayor valor. Aun así, es comprensible que exista temor frente a la automatización. Pero la evidencia muestra que la IA crea más empleos de los que elimina, aunque transforma las tareas y exige nuevas habilidades. Según el Foro Económico Mundial, hacia 2030 se crearán 170 millones de empleos y se desplazarán 92 millones. Casi el 40% de las habilidades quedará obsoleta, y en Chile un 54% de los trabajadores realiza tareas automatizables, según la OCDE. Por eso, el desafío no es tecnológico, sino humano. Esta revolución mental nos exige pensar distinto: formar, adaptar y acompañar a la fuerza laboral para un escenario donde aprender continuamente será más importante que saberlo todo. Las habilidades humanas pensamiento crítico, creatividad, ética y aprendizaje continuo marcarán la diferencia entre adaptarse o quedarse atrás. Podemos automatizar tareas, pero no la conciencia ni la creatividad. En este contexto, la Inteligencia Artificial puede convertirse en una palanca de desarrollo regional. Si logramos integrarla al tejido productivo, podríamos dar un salto histórico: hacer de Ñuble una región modelo en innovación aplicada, donde la tecnología y la sostenibilidad vayan de la mano. Pero hay una advertencia: el 99% del tejido empresarial regional son micro, pequeñas y medianas empresas. Si ellas no logran adoptar la IA, el desarrollo quedará concentrado en unos pocos sectores. Por eso, la alianza entre la academia, los gremios y las empresas es esencial. El seminario organizado junto a la Universidad del Bío-Bío marca un hito fundacional: el inicio de un trabajo coordinado para que los beneficios del desarrollo tecnológico lleguen a toda la región. Ha llegado el momento de pasar del asombro a la acción. La revolución mental ya está en marcha, y solo seremos protagonistas si ponemos la inteligencia humana al centro de la IA. El desafío no es tecnológico, sino humano. Esta revolución mental nos exige pensar distinto: formar, adaptar y acompañar a la fuerza laboral para un escenario donde aprender continuamente será más importante que saberlo todo. Las habilidades humanas -pensamiento crítico, creatividad, ética y aprendizaje continuomarcarán la diferencia entre adaptarse o quedarse atrás. Podemos automatizar tareas, pero no la conciencia ni la creatividad" Autor: RICARDO SALMAN ABURDENE PRESIDENTE DE CORÑUBLE.. El desafío no es tecnológico, sino humano. Esta revolución mental nos exige pensar distinto: formar, adaptar y acompañar a la fuerza laboral para un escenario donde aprender continuamente será más importante que saberlo todo. Las habilidades humanas -pensamiento crítico, creatividad, ética y aprendizaje continuomarcarán la diferencia entre adaptarse o quedarse atrás. Podemos automatizar tareas, pero no la conciencia ni la creatividad"