Solidaridad en medio del desastre
Solidaridad en medio del desastre Opinión Lo vivido con la emergencia de los incendios forestales en la Región del Biobío, han sido de un impacto y de una magnitud tan violenta, que, a juicio de expertos y personas, superan situaciones vividas para el terremoto del 2010 o lo acontecido en los años 2017 y 2023 con las otras emergencias provocadas por incendios.
La localidad de Lirquén en la comuna de Penco y Punta de Parra de la comuna de Tomé, fueron atravesadas en pocas horas de un incendio voraz que, dadas las condiciones ambientales con fuerte presencia de viento, la oscuridad y el corte de los servicios como es el eléctrico, propició un escenario apocalíptico para el cual las personas no estamos preparadas.
Las imágenes y los testimonios de las personas afectadas son perturbadoras, las pérdidas de jóvenes y personas mayores, no sólo nos entristecen, sino que nos golpean fuertemente, ya que niños, Jóvenes, hombres y Mujeres indistintamente su condición social o personal, tuvo que huir del fuego, afectando además a mascotas, fauna y flora silvestre, entendiendo que el esfuerzo de años, los recuerdos y parte de sus historias eran consumidos por las llamas. Es aquí donde me detengo ya que también se suman nuevas historias, otras que son construidas de corazones generosos, de distintas edades que también nos invitan tener esperanza.
Don Emilio, 78 años de edad de la población Geo Chile de Lirquén, vivió esta tragedia, primero incrédulo y poco convencido de lo que le tocaría vivir en el transcurso de la noche de ese 17 de Enero, viviendo solo, de a poco se da cuenta que hay que huir de un fuego que arrecia a su sector, algunos vecinos tomaron la decisión de abandonar sus hogares otros se quedaron tratando de proteger sus casas "manguereando", al darse cuenta que esto era insuficiente sólo lograron resguardarse en la cancha del sector, don Emilio se dializa y además presenta otras comorbilidades asociadas a su edad y lo que le ha tocado vivir, al otro día, abandona lo que quedó de su hogar y se va donde una hija a otra comuna, a los pocos días debe hospitalizarse dada su condición de salud, esto hace que el retiro de los escombros o la coordinación con sus vecinos no pueda realizarse, su hija en lo que fue su terreno deja un letrero indicando un dato de contacto y marcando simbólicamente la propiedad de su padre.
Ella recibe un llamado, son tres jóvenes las cuales le piden autorización para limpiar el lugar, envían fotos y videos de su trabajo y de manera silenciosa y anónima, realizan el trabajo que debido a la condición de salud de Don Emilio no se había podido realizar, además indican muy preocupadas, que está llegando ayuda a la cual no está accediendo y que es necesario que se contacte con sus vecinos.
Además de estas jóvenes hay cientos de voluntarios que demuestran capacidad de organizarse y donar tiempo, que se han sumado a labores de limpieza, de recolección de alimentos, en campañas solidarias, sanitarias y otras, estas historias hablan de ese Chile posible, que a punto de esfuerzo y ñeque está la posibilidad de levantarse, pero con otros, en comunidad, nadie se salva sólo y así como don Emilio son muchas las personas mayores que requieren de ayuda, ayuda para levantarse pero también para sostenerse, el trabajo de funcionarios municipales, de organizaciones de la sociedad civil, de los propios afectados e inclusive de influencers o rostros vigoriza el ánimo, invita a conectarse con lo importante.. Luis Cuevas, académico Vinculación con el Medio Trabajo Social USS