Abordan desafíos sociales y ambientales tras los incendios en Penco y Concepción
Abordan desafíos sociales y ambientales tras los incendios en Penco y Concepción ras los incendios de enero, el impacto no se agota en la pérdida material: también queda una huella ambiental que condiciona la recuperación. La pérdida de cobertura vegetal, el riesgo de erosión con las lluvias, daños en infraestructura hídrica y la afectación de especies nativas de alto valor ecológico obligan a actuar con prioridad.
En ese contexto, ARAUCO activó un plan para restaurar la base ecológica, proteger la biodiversidad y fortalecer el vínculo entre las personas y el bosque, líneas de acción en las que la compañía cuenta con una experiencia consolidada tras décadas de trabajo. SUELO Y AGUA Con el suelo expuesto, aumenta el arrastre de sedimentos hacia quebradas, cauces y captaciones. Para anticiparlo, el plan usa un modelo de erosión que compara condiciones pre y post incendio y permite priorizar microcuencas más vulnerables.
En terreno se aplica siembra de herbáceas y gramíneas (pastos de rápido crecimiento), hidrosiembra (aspersión de agua, semillas y fijadores) en taludes, y obras como diques de madera y geotextiles para reducir la velocidad del agua y los sedimentos. En paralelo, el programa Desafío Agua que la compañía impulsa desde hace 12 años, identificó 15 bocatomas dañadas, con impacto sobre más de cinco mil personas.
La empresa coordina con la DOH Biobio y actores locales para restituir el servicio en sistemas hoy abastecidos con camiones aljibe, priorizando sectores de mayor exposición. "Para nosotros la recuperación post incendio no es solo productiva: también es ambiental y social.
La prioridad, además de recuperar la productividad, es estabilizar el territorio y proteger los sistemas que sostienen la vida cotidiana, como el suelo y el agua, al mismo tiempo que resguardamos especies nativas de alto valor para la biodiversidad", señaló el gerente de Patrimonio y Sustentabilidad Forestal de ARAUCO, Juan Anzieta.
PROTEGER EL QUEULE El plan identificó como punto crítico la afectación del 100% del hábitat del queule (Gomortega keule) en el área impactada por los incendios, con poblaciones genéticamente relevantes de esta especie endémica, en peligro y declarada Monumento Natural. Anzieta precisó que el trabajo se sustenta en un programa de conservación desarrollado por más de 10 años, que hoy se refuerza ante el nuevo escenario.
Entre las medidas están la colecta de frutos y semillas, viverización para repoblamiento, monitoreo de rebrote para identificar sobrevivientes y, como salvataje, cultivo de tejidos para recuperar genotipos. "Todo esto se complementa con control intensivo de especies invasoras y una reevaluación del estado de conservación", aseguró. El plan también considera otras especies de alto valor, como el pitao (Pitavia punctata). En total, el incendio afectó a más de 2.500 hectáreas de bosque nativo de conservación. Allí el desafío es evitar colonización rápida de especies oportunistas en áreas abiertas, combinando control temprano, restauración nativa del sitio y monitoreo continuo. BOSQUE ABIERTO La firma forestal identifica el bosque también como un espacio social. En Penco, el incendio dañó iniciativas como el Bikepark y el Parque para Penco. La recuperación de los circuitos de mountain bike considera diagnóstico, estabilización de suelos y un proceso participativo para rediseñar un espacio más seguro.
Lo anterior se enmarca en el programa Guardianes del Bosque, que promueve el deporte O MAUCO arouca responsable, educación ambiental y prevención de incendios: hoy participan 26 clubes que recorren cerca de 50 pistas habilitadas en el país. En el Parque para Penco, la señalética no resultó dañada, pero sí el paisaje. Por ello se realizará una nueva zonificación, reorganizando áreas según objetivos de conservación, restauración o uso comunitario, junto a organizaciones locales.
Finalmente, la compañía indicó que el plan se implementa en coordinación con autoridades y comunidad, ajustándose según la evolución del trabajo en terreno.. Reducir riesgos ante las lluvias, proteger especies nativas y apoyar la reactivación de espacios comunitarios es parte del trabajo en la zona afectada. Para la recuperación del queule se recolectan semillas para posteriormente viverizarlas para repoblamiento, se monitorea el rebrote y se controlan especies invasoras, entre otras acciones. En El Pino, el incendio dañó gravemente la infraestructura de agua potable. Desafío Agua aporta soluciones inmediatas y, junto al MOP y vecinos, avanza en una solución definitiva.