¿Sobrevivirá el smartphone a la era de la IA?
¿ Sobrevivirá el smartphone a la era de la IA? Cuando Laurene Powell Jobs preguntó en una reciente entrevista con Sam Altman y a Sir Jony Ive por la “cosa” de inteligencia artificial en la que estaban trabajando, ambos se mostraron esquivos. Pero Altman, jefe de OpenAI, sí sugirió que usar el nuevo dispositivo se sentiría distinto al iPhone absorbente creado por Sir Jony y por el difunto esposo de Powell Jobs. Comparó la experiencia de un smartphone con caminar por Times Square, con sus luces intermitentes y ruidos estridentes. Altman y Sir Jony no están solos en la búsqueda de una alternativa. La carrera por destronar al smartphone ya comenzó. Durante las últimas dos décadas, el iPhone y sus imitadores han pasado a dominar la forma en que los consumidores interactúan con el mundo digital.
El resultado ha sido uno de los duopolios más lucrativos de la historia empresarial, integrado por Apple, con su iPhone, y Google, con su sistema operativo Android, que impulsa a casi todos los demás smartphones, incluidos los Pixel de la propia Google. Ninguna de las dos ha tenido muchos incentivos para mover las aguas, con Google entregando cada año bolsas de dinero a Apple para que su buscador sea el predeterminado en el iPhone. De hecho, los Lennon y McCartney de la era del smartphone están profundizando su colaboración en la era de la IA. Este mes anunciaron que Apple usará los modelos de lenguaje Gemini de Google para potenciar una versión mejorada del asistente de voz Siri prevista para este año, junto con otras nuevas funciones. Eso no ha detenido a los desafiantes, que esperan sacudir el duopolio. El 19 de enero OpenAI dijo que iba “en camino” a presentar su dispositivo en la segunda mitad del año. Dos días después se informó que Apple trabajaba en un pin portátil destinado a anticiparse a lo que Altman y Sir Jony estén cocinando.
Meta, la mayor empresa de redes sociales del mundo y otro desarrollador de modelos, ha estado creando gafas inteligentes con IA y está reasignando recursos desde los visores de realidad virtual (VR) para acelerar ese esfuerzo. Amazon, el mayor minorista en línea del planeta, lanzó Alexa+, su propio asistente de IA, en sus parlantes Echo y pronto lo hará también en sus gafas y audífonos Echo. Los próximos años ya se ven difíciles para los smartphones.
Yang Wang, de la firma de análisis Counterpoint Research, espera que los envíos globales caigan 6% este año, incluso peor que su previsión previa de una baja de 2%, y no ve un repunte en 2027.
En 2025 los enThe Economist víos crecieron 2%. Parte de la razón es que los precios de los chips de memoria han subido con fuerza, ya que la inversión en centros de datos ha absorbido la oferta. En los últimos 15 meses, el costo de los 12 gigabytes de DRAM que suelen incorporarse en un smartphone ha aumentado en US$ 70, calcula Wang. Los fabricantes de teléfonos más baratos probablemente tendrán que subir precios, afectando los volúmenes. Pero incluso Apple, cuyos iPhones se venden con márgenes generosos, sentirá la presión sobre sus utilidades. A eso se suma otro problema que Wang llama la “guerra de las fundiciones”. Fabricantes de smartphones como Apple y Samsung han sido durante mucho tiempo los mayores clientes de fundiciones de semiconductores como TSMC. Pero ahora están cediendo terreno frente a Nvidia y otros diseñadores de chips de IA, cuyo silicio es mucho más valioso y, por lo tanto, más rentable de producir para las fundiciones.
A medida que los fabricantes de smartphones p i e r d e n i m p o r t a n c i a c o m o clientes, podrían tener más dificultades para asegurar los chips que necesitan. Los aspirantes a disruptores de Apple y Google añaden presión adicional. No solo hay una fuente potencialmente lucrativa de ingresos en juego. Algunos de estos actores arrastran viejas quejas con el sistema de “tributos” del smartphone. Los desarrolladores pagan a Apple una comisión de hasta 30% por las compras realizadas a través de aplicaciones que funcionan en su sistema operativo. OpenAI, que hoy obtiene la mayor parte de sus ingresos de suscripciones de conDERECHOSEXCLUSIVOS sumidores, debe entregar una parte de las que se compran en un iPhone o en un dispositivo Android. Meta, que gana dinero con publicidad, se libra de esa humillación.
Pero ha buscado formas de reducir su dependencia del duopolio desde que Apple introdujo en 2021 una función que permite a los usuarios optar por no ser rastreados por desarrolladores a través de otras aplicaciones y sitios web, lo que dificultó que el gigante de las redes sociales aspirara datos. También está la posibilidad de trasladar a los consumidores hacia formatos de dispositivos más adecuados a los modelos de negocio de los rivales. No es casualidad que Meta esté interesada en las gafas inteligentes.
Con cámaras integradas, lentes que pueden mostrar mensajes de WhatsApp y parlantes que dirigen el sonido directamente al oído, estos dispositivos facilitan compartir lo que uno está haciendo en redes sociales y seguir lo que hacen otros. Para Meta, más tiempo en sus plataformas significa más ingresos publicitarios. Amazon, por su parte, estaría encantada de tener parlantes Echo en cada hogar y gafas en cada rostro para recopilar más datos para su negocio publicitario y hacer aún más fácil comprar en su marketplace. Y OpenAI se beneficiaría si las personas abandonaran las pantallas y dependieran de un chatbot para gestionar sus interacciones con el mundo digital. Por ahora, al menos, la amenaza para Apple y Google sigue siendo liliputiense. HSBC estima que hay 15 millones de usuarios de gafas inteligentes en todo el mundo; se cree que Apple vendió por sí sola 250 millones de iPhones el año pa. EFE sado. Si su reciente acuerdo con Google logra que Siri sea menos torpe e irritante, podría incentivar a aún más personas a comprar un iPhone. Mientras tanto, los fabricantes de dispositivos alternativos tienen muchos obstáculos que superar. Las gafas inteligentes de Google, lanzadas en 2014, se retiraron un año después en parte por la preocupación de que sus cámaras integradas implicaran violaciones a la privacidad de terceros. Esas inquietudes persisten. También hay dificultades técnicas. Mientras un smartphone puede calentarse razonablemente sin causar problemas al usuario, unas gafas no. Para ser cómodas, además, deben ser livianas, lo que deja poco espacio para baterías.
El sobrecalentamiento y la limitada duración de la batería estuvieron entre las razones por las que un pin de IA lanzado con gran fanfarria en noviembre de 2023 por la startup Humane fue un fracaso (la empresa cerró el año pasado). Alex Katouzian, de Qualcomm, espera que este tipo de gadgets “de borde” proliferen, pero solo con un “puck” complementario o incluso con un smartphone en el bolsillo que haga gran parte del trabajo computacional pesado. De hecho, Mark Zuckerberg, de Meta, ha dicho que cree que quienes adopten gafas inteligentes no tirarán sus smartphones, sino que simplemente los mirarán menos. Al fin y al cabo, la llegada de los smartphones no hizo que los consumidores dejaran de comprar PC. Además, Apple y Google distan de quedarse quietas. Más allá de su rumoreado pin, Apple también estaría trabajando en sus propias gafas inteligentes, apoyándose en la tecnología desarrollada para su visor Vision Pro de 2024. En octubre Google lanzó Android XR, una plataforma de software diseñada para alimentar visores de VR y gafas inteligentes fabricadas por Samsung y otros. También lanzó recientemente una nueva versión de su parlante inteligente, impulsada por Gemini. Quizás la mayor consecuencia de la IA para el negocio de los dispositivos sea un cambio en la distribución del botín dentro del duopolio. Al integrar Gemini en los ecosistemas de Apple y Android, Google tiene el potencial de acceder a enormes volúmenes de datos para hacer aún más inteligentes sus modelos. El valor de mercado de Alphabet, la matriz de Google, superó recientemente al de Apple. El fabricante del iPhone podría llegar a lamentar haberle entregado tanto poder. Artículo traducido del inglés por Economía y Negocios de “El Mercurio”.. El duopolio Apple-Android está bajo ataque de OpenAI, Meta y Amazon. Mark Zuckerberg, de Meta, ha dicho que cree que quienes adopten gafas inteligentes no tirarán sus smartphones, sino que simplemente los mirarán menos. Al fin y al cabo, la llegada de los smartphones no hizo que los consumidores dejaran de comprar PC. En la foto, las gafas inteligentes de Meta llamados Ray-Ban Meta Smart Glasses.