Autor: Gonzalo Valenzuela, administrador público
Columnas de Opinión: Hablemos de educación como eje de desarrollo
Columnas de Opinión: Hablemos de educación como eje de desarrollo n muchos análisis internacionales, la educación representa un eje primordial en el desarrollo sustentable y sostenible en el tiempo.
Tiene sus tres dimensiones absolutamenE te cubiertas desde su proceso de formación y enseñanza: la social, económica y medioambiental. "La libertad no es un regalo que se recibe de un Estado o de un jefe, sino un bien que se conquista a diario, gracias al esfuerzo de cada uno y la unión de todos", señalaba en su discurso "el pan y la libertad" el premio Nobel de Literatura Albert Camus, a propósito del necesario análisis que conlleva establecer que una sociedad más justa complementariamente debe ser libre, y viceversa.
Nuestra mirada como Región de Los Lagos y país debe propender a fortalecer la educación desde su base, porque esta ofrece a la ciudadanía conocimiento, entendimiento y competencias que, complementadas con estrategias públicas y privadas, permiten una reducción de la extrema pobreza, la pobreza multidimensional y la desigualdad. Nuestros hijos, hijas y adolescentes serán mejores que nosotros, y es nuestro deber que sea así, si fortalecemos el sistema educativo integral.
De acuerdo con los desafios globales de la UNESCO, uno de sus objetivos tiende a buscar "liberar el poder de la educación", garantizando en todos los niveles una educación de calidad, equitativa e inclusiva, promoviendo la permanencia del aprendizaje. La educación y formación de personas con una mirada de respeto por el otro es clave para evolucionar como sociedad. Y en este sentido, proteger y dar garantías de mejores condiciones en la estructura de quienes cumplen un rol docente es justo, urgente y necesario.
Es que la plana docente, técnica y complementaria profesional (como psicólogos, asistentes sociales, entre otros) debe tener estructura robusta no sólo en la remuneración, sino en la carga laboral y en el respeto que dicho trabajo se merece. ¿Cómo evitamos que nuevos jóvenes ingresen en el camino errado de la delincuencia? ¿ Cómo evitamos que la drogadicción atrape a través de la adicción y el microtráfico a las futuras generaciones? La respuesta viene con fuerza: más y mejor educación. Y para ello, las políticas públicas que fortalezcan el trazado nacional en torno a la educación integral de calidad serán fundamentales para tener un país con prosperidad social. Tal como señalaba Platón, 400 años antes de Cristo, la educación no es una formación cualquiera, sino aquella que prepara y transforma a las personas desde su más tierna infancia para la virtud. Autor: Gonzalo Valenzuela, administrador público. C Columna