Autor: MARÍA FRANCISCA YÁÑEZ PH.D
Columnas de Opinión: La IA no se fue de vacaciones
Columnas de Opinión: La IA no se fue de vacaciones Este verano no fue Hollywood quien estrenó la pelea más comentada entre Brad Pitt y Tom Cruise. Fue ByteDance. La escena generada por un nuevo modelo de IA desarrollado por la compañía china no necesitó cámaras, ni rodaje, ni actores. Solo datos, cómputo y algoritmos para volverse viral. La observé en modo “popcorn”, como quien asiste a un estreno.
Y mientras avanzaba la escena comprendí algo más revelador: el verdadero cambio no es que la IA pueda fabricar imágenes indistinguibles de la realidad, sino que estamos empezando a consumir contenido sintético con la misma naturalidad que lo real. Pero esa pelea no fue el gran estreno del verano. Fue apenas el tráiler. La temporada 2026 tuvo casting. Y los nuevos protagonistas, a diferencia de Brad y Tom, no eran humanos. Nature nos presentó a MOSAIC y Alpha Genome, dos figuras que aceleran el pulso de la ciencia. MOSAIC actúa como un cerebro de 2.498 químicos que nos da el “manual de instrucciones” para fabricar nuevas moléculas, eliminando décadas de ensayo y error en el laboratorio. Por su parte, Alpha Genome se adentra en el ADN para prever enfermedades antes de que aparezcan. Este salto podría redefinir nuestro contrato social: la ciencia deja de reaccionar para empezar a prever, se transforman las farmacéuticas, los seguros y el acceso a la salud. En paralelo, surgió Moltbook, la primera red social diseñada exclusivamente para agentes. No es entretenimiento ni curiosidad tech: es el ensayo de un mercado donde agentes personales negociarán con agentes corporativos. Y el verano dio para más. Claude Co-worker y OpenClaw irrumpieron como ejecutivos incansables. No solo redactan: ejecutan. Cuando el “usuario” ya no es una persona sino un agente, el modelo entero se reescribe. Algunos lo han llamado “SaaS Apocalypse”, como si fuera una película de ciencia ficción. Pero no es ficción: es el inicio de nuevos modelos de negocio y operación empresarial. Detrás aparece el guionista invisible: el Universal Commerce Protocol, desarrollado por Google. Su ambición es sentar las bases del AI-commerce, donde agentes operarán transacciones entre plataformas sin fricción humana. Si los protocolos son el idioma común, los agentes son los nuevos actores económicos. De pronto, la sala de cine adquiere otra dimensión. No estamos ante una moda tecnológica, sino frente a una reconfiguración de la ciencia, los mercados y la sociedad. Las organizaciones híbridas ya existen. Entonces, ¿podemos gestionarlas como si nada hubiera cambiado? Volvemos a marzo como cada año. Pero esta vez no regresamos solos. Nuevos colegas ya están sentados en la mesa. Podemos mirar la escena con “popcorn” en la mano, o asumir el nuevo guion. Porque la IA no se fue de vacaciones. PLAZA de IDEAS Autor: MARÍA FRANCISCA YÁÑEZ PH.D. PLAZA de IDEAS