Autor: MATÍAS VALENZUELA ABOGADO
Columnas de Opinión: Contra el gota a gota, la banca digital
Columnas de Opinión: Contra el gota a gota, la banca digital PLAZA de IDEAS El préstamo ilegal o “gota a gota” es un verdadero scale-up. Financiado por el crimen organizado, “procesa” solicitudes en minutos y cobra una tasa alta: la amenaza física. En Chile, miles de personas resuelven así su acceso al crédito, pero el problema no es accidental. La banca tradicional no los atiende no por mala voluntad, sino porque el negocio no da. Sus costos están calibrados para clientes de ingresos más altos y sus sistemas antiguos no pueden evaluar a quienes no tienen historial bancario. Chile tiene uno de los sistemas bancarios más sólidos de la región, con rentabilidades cercanas al 15%, pero el otorgamiento de créditos no ha crecido en siete años. El negocio se concentra en un segmento acotado de bajo riesgo, y el resto de las personas se financian donde pueden, incluso con quienes cobran con violencia. Ese vacío es precisamente el que los bancos digitales vienen a llenar. En enero, la CMF otorgó a Tenpo su licencia bancaria, completando un proceso de dos años. Chile tiene así un banco 100% digital, sin sucursales y con tecnología construida desde cero para atender a quienes la banca tradicional ignora. Es un hito genuino, pero también una señal de alerta: Tenpo demostró que abrir la puerta a nuevos actores no es fácil. De hecho, bancos digitales de clase mundial como Revolut o Nu que han bancarizado a millones de personas y avanzan con fuerza en América Latina miran a Chile con interés, pero también con cautela. Los frenan, sobre todo, tres problemas. Primero, la talla única. En Chile hay un solo tipo de licencia bancaria, con los mismos requisitos que un banco tradicional, sin opción de operar bajo un régimen escalonado que permita crecer, probar modelos de negocio y madurar. Segundo, los costos. El capital y el cumplimiento normativo son caros y actúan como una barrera que protege, sin quererlo, a los que ya están dentro. Y tercero, la cultura. El regulador tiene poca experiencia con modelos digitales y bajo apetito de riesgo frente a lo nuevo. La discusión no es entre regulación y libertad. Es entre una regulación diseñada para el pasado y una que mire al futuro.
Dos cambios concretos bastarían: crear licencias escalonadas como en Brasil o Colombia que permitan a un banco digital nacer y crecer en etapas; y revisar la Tasa Máxima Convencional el techo legal de las tasas de interés, que tiene la mejor intención, pero al apretar los márgenes deja fuera del sistema a quienes pretende proteger: el segmento que más necesita crédito formal. Chile es un mercado atractivo, con más certeza jurídica que sus vecinos y espacio enorme para actores nuevos. Pero la certeza no basta si la entrada es larga y cara. Alguien ya está tomando el mercado de los desatendidos, y no son bancos. Cada año, sin nuevos actores digitales, es un año más en que el gota a gota llena ese espacio. “Chile tiene uno de los sistemas bancarios más sólidos de la región, con rentabilidades cercanas al 15%, pero el otorgamiento de créditos no ha crecido en siete años”. Autor: MATÍAS VALENZUELA ABOGADO. “Chile tiene uno de los sistemas bancarios más sólidos de la región, con rentabilidades cercanas al 15%, pero el otorgamiento de créditos no ha crecido en siete años”.