Columnas de Opinión: Incendios e impacto sobre la fauna
Columnas de Opinión: Incendios e impacto sobre la fauna Durante las últimas décadas, la frecuencia y magnitud de los incendios forestales se han duplicado a nivel mundial, fenómeno estrechamente vinculado al cambio climático.
Variables como el aumento de la temperatura, la disminución de la humedad y frecuencia de eventos extremos influyen de manera directa en la ocurrencia, propagación e intensidad de éstos, favoreciendo que sean más extensos y difíciles de controlar. En Sudamérica, este fenómeno se ha visto reforzado por el aumento de sequías y condiciones ambientales propicias para el fuego, generando graves impactos ambientales y sociales sobre ecosistemas, tierras productivas y asentamientos humanos.
El cambio climático de origen antropogénico ha extendido la duración de la temporada de incendios en numerosas regiones del mundo, lo que representa un desafío creciente para la gestión y asignación de recursos destinados a la prevención y combate, especialmente en zonas que históricamente presentaban temporadas bien definidas. Más allá de las pérdidas económicas y de superficie forestal, uno de los impactos más severos y menos visibilizados de los incendios forestales es el daño sobre la fauna silvestre.
A nivel global, estos eventos contribuyen en un 25% de las pérdidas forestales anuales y ponen en riesgo al menos al 15% de las especies terrestres y de agua dulce, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La respuesta de la fauna frente a los incendios es variable y depende de factores como la capacidad de desplazamiento y el tamaño corporal. Algunos mamíferos y aves pueden escapar; otros grupos, como reptiles, anfibios e invertebrados, se ven particularmente afectados debido a su limitada capacidad de evasión.
En efecto, se ha observado que algunas de las especies sobrevivientes presentan quemaduras, daños oculares provocados por la ceniza, deshidratación severa, problemas respiratorios y una mayor exposición a la depredación durante los intentos de escape de los incendios. La recuperación posterior suele ser lenta y desigual: mientras algunas especies regresan relativamente rápido, otras pueden tardar décadas en restablecerse, y la regeneración vegetal no siempre garantiza el restablecimiento de las comunidades faunísticas. Si bien la restauración ecológica y la protección de corredores y refugios son claves, estas acciones son insuficientes sin abordar las causas estructurales del problema.
Dado que la mayoría de los incendios están asociados a actividades humanas, la conservación de la fauna requiere fortalecer la prevención, replantear el uso del territorio y reconocer su rol esencial en el equilibrio ecológico y la supervivencia.. Carolina Contreras Académica Escuela Medicina Veterinaria Universidad de Las Américas OPINIÓN