EDITORIAL: Inseguridad en las zonas rurales
EDITORIAL: Inseguridad en las zonas rurales Editorial Inseguridad en las zonas rurales Este es el momento para pensar y diseñar las estrategias que permitan enfrentar el alza de la delincuencia en los sectores agrícolas. asta no hace mucho, se daba por sentado que vivir en el campo era garantía de tranquilidad.
Fue el mismo supuesto por el que centenares de familias, durante la pandemia, decidieron cambiar la rutina santiaguina a cambio de los verdes prados del sur, donde podrían sobrellevar con relativa comodidad el encierro de la pandemia y disfrutar del aire limpio y de la lluvia tan tradicional de este territorio.
Pero, el doble crimen cometido en una zona agrícola de Graneros hace dos semanas dejó en evidencia que la realidad en los sectores rurales dista bastante de esa imagen, como lo han venido advirtiendo hace tiempo los gremios del agro de Los Lagos.
En el plano discursivo, el creciente fenómeno del crimen organizado en las ciudades ha acaparado los debates de las autoridades y la natural preocupación de la opinión pública, pero en los camposse ha venido acumulando una tensión que ahora ha aflorado.
A decir de los dirigentes de los gremios agrícolas, el abigeato es un temor constante, a lo que se ha unido el robo de maquinaria, a las casas e incluso atentados incendiarios en la zona norte de la región. Hay aquí una evidente brecha de desigualdad, al menos en la esfera de las prioridades.
El Gobierno ha puesto sus esfuerzos en combatir las nuevas modalidades de delito que se han expresado en las ciudades, entre ellas, el sicariato, la extorsión, los secuestros y la trata de personas, pero lo que ocurre en los sectores rurales ha pasado algo más desapercibido, y cuando emerge por algún hecho en particular, el ministro del ramo comete el desatino de llamar a los alcaldes a "dejarse de llorar" y usar los recursos de fondos especiales del Gobierno.
Los Lagos es la cuarta región con mayor población rural del país, después de Ñuble, La Araucanía y Los Ríos, y a eso hay que agregar que por su especial condición geográfica, llegar a las áreas rurales muchas veces supone esfuerzos mayores que en la zona central del país, tanto por su insularidad como su propia extensión territorial.
Las advertencias de los gremios y alcaldes tienen que tomarse en serio y generar cambios necesarios para que acá, al menos, el fenómeno de la delincuencia, que es muy probable que crezca, encuentre a las autoridades y a la población con algo más de preparación. con algo más de preparación..