Autor: RAÚL CAAMAÑO MATAMALA, PROFESOR UNIVERSIDAD CATÓLICA DE TEMUCO
Columnas de Opinión: Geopolítica y geohumanidad
Columnas de Opinión: Geopolítica y geohumanidad La columna de. .. Los últimos días del primer cuarto del siglo veintiuno, pero más, mucho más los primeros días del año 2026 nos han hecho cavilar más de lo habitual, o al menos ello debiera haber acontecido, creo.
Los sucesos conocidos en nuestro continente con sus vaivenes, con sus pros y contras, con sus blancos y negros debieran dar motivo a reflexiones varias, independientemente de las vocerías, de lo que se informa, desde donde se informa. Hay un antes y un después, cierto. Y todo debiéramos someterlo a un escaneo profundo, detenido.
Así apreciaríamos lo recto y lo torcido; lo claro y lo nebuloso; lo limpio y lo sucio; lo quebrado y lo uniforme ;.. La geopolítica es cómo la polis, la ciudad, la región, una nación, un país establece relación entre su espacio y la organización de ese espacio, o cómo interrelacionan políticamente, de modo equilibrado o desequilibrado, quizás. Mientras que la geohumanidad coloca el foco de atención en las personas de esas polis, cómo interrelacionan, el grado de reconocimiento de uno y de otro. La interrelación de la geopolítica con la geohumanidad es comúnmente desencontrada, con saltos y caídas, con vaivenes.
La más variable es la geopolítica por ese dominio, por esos dominios convenidos, regulados, normados, por cartas magnas, constituciones, legislaciones, acuerdos, o solo apretones de manos o abrazos, esto último, poco común, y más para la foto. La geohumanidad, mientras, aunque normada, establecida por la tradición de los pueblos, no es semejante de espacio a espacio en distintos puntos del planeta. No es lo mismo la tradición en un punto equis del mundo asiático que en algún otro punto de occidente, sea del norte como del sur.
La variable tiempo, eso sí, además, hace su tarea, el desarrollo de cada pueblo no es el mismo, su cosmovisión, su ubicación geográfica, sus vicisitudes en el tiempo, también influidas por la geopolítica. ¿Cómo conciliar que una y otra se encuentren más y se desencuentre menos? Es fácil y, a la vez, difícil; las más de las veces, difícil.
Esto de desconocerse, o desconocer lo hablado, lo tratado, o de que hay cambios o giros políticos, ideológicos, no más. ¿Cómo hacer que haya voluntad de acuerdo y de que lo acordado permanezca? De las dos "geos", ¿cuál ha de primar? Por mi parte, no hay que dudarlo, la geohumanidad. ¿ Por qué? Antes de organizarse, hemos de conocernos, relacionarnos, saber quiénes somos, y establecer mínimos acuerdos, alianzas, relaciones, afinidades, armonías, paces, concordias. Y en ellos, ser humanos, ser personas, ser individuos, ser entes de bien, dispuestos y disponibles para el prójimo, para el tú, para el usted, en las buenas y en las malas. Nadie es yo sin el tú. La individualidad se reconoce en el tú. Y es con el tú, no a pesar del tú. La geohumanidad está en deuda hoy, y ya diría con visos de permanencia. El ego es necesario, pero no el egoísmo; tampoco que este llegue al egocentrismo, al yoísmo, que sino al narcisismo.
La geohumanidad ha de primar, luego la geopolítica, que es como un tablero de ajedrez (lo digo por los roles ahí establecidos), no un "monopoly". ¿Será hora de ponernos de acuerdo? ¿ Será hora de construir puentes, y no muros? ¿ Será tiempo de dar espacio a la humildad y no a la soberbia? ¿ Será tiempo de cultivar la nostridad? Autor: RAÚL CAAMAÑO MATAMALA, PROFESOR UNIVERSIDAD CATÓLICA DE TEMUCO.