Editorial: Energía limpia
Editorial: Energía limpia hile no solo conmemora el Día Internacional de la Energía C Limpia cada 26 de enero, sino que es un recordatorio que el país está llamado a ser uno de los que marquen el rumbo de esta transición. La combinación de radiación solar privilegiada, desierto y mar convierte especialmente al norte, con regiones como Tarapacá, en un laboratorio a cielo abierto del futuro energético. Proclamada por la Asamblea General de la ONU, esta fecha busca recordar que el acceso a energía asequible, limpia y moderna es condición básica para cumplir los objetivos climáticos y de desarrollo. Seguir dependiendo de combustibles fósiles no solo profundiza la crisis climática, sino que también nos hace más vulnerables en seguridad y precio de la energía. Las renovables, en cambio, reducen emisiones, bajan costos en el largo plazo y abren un espacio de innovación tecnológica y empleo que Chile ya está empezando a ocupar. Las cifras muestran que la transición dejó de ser discurso para transformarse en estructura productiva.
En 2024, la energía solar fotovoltaica en Chile superó los 10.500 MW en operación y se consolidó como cerca de un tercio de la capacidad eléctrica instalada del país, con las renovables bordeando dos tercios del total. A esto se suma una creciente cartera de proyectos en construcción y con resolución ambiental aprobada, que anticipa un sistema donde la generación limpia será la norma y no la excepción. Ese cambio tiene un epicentro evidente: el norte grande.
Tarapacá concentra algunos de los mejores índices de radiación solar del planeta y se ha convertido en polo de proyectos fotovoltaicos de gran escala, muchos de ellos asociados a sistemas de almacenamiento que permiten inyectar energía incluso cuando el sol ya se escondió. El desafío, más que tecnológico, es político y regulatorio: acelerar la transmisión, ordenar la tramitación, asegurar participación real de las comunidades y vincular esta revolución energética con la diversificación productiva de los territorios.
Cada panel que se instala en el desierto de Tarapacá no solo suma megawatts, también define el tipo de país que Chile quiere ser: uno que asume la energía limpia como columna vertebral de su desarrollo.
Cada panel que se instala en el desierto de Tarapacá no solo suma megawatts, también define el tipo de país que Chile quiere ser".. EDITORIAL Cada panel que se instala en el desierto de Tarapacá no solo suma megawatts, también define el tipo de país que Chile quiere ser".