Autor: JORGE CORREA SUTIL
Columnas de Opinión: Pensar políticamente
Columnas de Opinión: Pensar políticamente NÓ I N I P O En su proyecto de ley fundacional, que puede dar o quitar cimientos a su obra, el Gobierno decidió elegir al Partido de la Gente (PDG) como su interlocutor válido. Ha aceptado parte importante de sus proposiciones. Con ello, erige y valida a Parisi como experto en materia económica y al PDG como socio confiable. El asunto parece no estar saliendo tan bien como esperaba, pero el poderoso ministro Quiroz no desecha la estrategia elegida para aprobar la megarreforma.
Luciano Cruz-Coke, Ximena Ossandón, Luis Pardo y otros, que sí entienden de política, han hecho llamados al Gobierno para que se abra a dialogar con el Socialismo Democrático (SD), remarcando que no son confiables los acuerdos que se logran con el PDG. Pero lo sorprendente es que, a esas voces de Chile Vamos, se haya sumado el timonel del partido del Presidente.
El senador Squella afirmó que él aprovecharía el impasse con el PDG “para buscar de contraparte para un acuerdo más serio a quienes reflejan el espíritu de lo que fue la antigua Concertación”. Estas voces no solo parecen aludir a lo que debe ser la estrategia para asegurar la aprobación del proyecto. Podrían referirse a una encrucijada política mayor. Validar a Parisi y al PDG como interlocutores confiables en la reconstrucción del crecimiento les subirá al podio de los éxitos que este pueda producir. Hacerlo con el SD lo alejaría del PC y del FA. El proyecto de ley descansa en la idea de que las reglas del juego son vitales para generar un clima de confianza a emprendedores económicos.
Pero, tanto o más que ello, los inversionistas, particularmente de proyectos de largo plazo, evalúan la probable estabilidad de esas reglas y el riesgo de inestabilidad política. ¿Generará confianza para el crecimiento un país donde la derecha que gobierna cede espacios de poder al populismo? ¿ Se logrará si el acuerdo con el PDG se cae y la aprobación del proyecto de ley se alcanza por la vía del pirquineo de votos? ¿ Se genera ese clima con un Socialismo Democrático que sigue apegado a la izquierda del PC y el FA? Desconozco cuál sea la disposición de los partidos de la exConcertación para negociar el proyecto. Tampoco parece saberlo La Moneda, pues no lo ha intentado. La ansiedad por obtener rápido la aprobación en general la ha llevado a menospreciar esta opción que validaría al SD como interlocutor.
De buscarla, probablemente tendría que ralentizar la velocid a d a l a q u e quiere sacar el proyecto y ceder en puntos importantes, como ocurrió al gobierno anterior con la reforma previsional y durante todo el período de la democracia de los acuerdos, en la que ninguno de los logros importantes se cocinó a fuego rápido. No imagino que el Gobierno recibiera un portazo en esos partidos, pues parece haber consenso ciudadano en la necesidad de impulsar el crecimiento.
Las dudas estarán en algunos instrumentos y, en ellas, los economistas del Socialismo Democrático, que han dado pruebas de LA ELECCIÓN DE NEGOCIAR CON EL PDG PARECE MOSTRAR UN DÉFICIT DE ESTRATEGIA POLÍTICA EN EL GOBIERNO QUE PUDIERA SUPLIR UN NUEVO SEGUNDO PISO. seriedad, tendrán influencia decisiva en sus partidos. El déficit de este gobierno está en su diseño político.
Tal diseño no solo exige de un programa que posee en lo económico y de un relato que no parece terminar de madurar, sino también, y tan importante como lo anterior, de una estrategia de negociación política con las fuerzas opositoras. Para ello no basta con la prudencia verbal y la gentileza de los dos ministros políticos. El tipo de reflexión política que se echa en falta puede y debe anidar en la cabeza del propio Presidente, en un comité político o, eventualmente, en un segundo piso.
Con un Presidente más centrado en la acción comunicacional que en la estrategia política y con un comité político básicamente negociador, el único modo de complementar lo que falta debiera venir por un cambio drástico de diseño en el Segundo Piso, al que sería deseable se incorporaran políticos reflexivos de trayectoria. n Autor: JORGE CORREA SUTIL. El presidencialismo chileno es tan fuerte que, en condiciones de fragmentación parlamentaria, los gobiernos tienen incluso la posibilidad de elegir a una de las fuerzas opositoras y validarla como interlocutora dialogante.