Autor: ¿CAMBIO O COHERENCIA?
“Mi presencia en este gabinete NO ES UN ADORNO DE PLURALISMO”
“Mi presencia en este gabinete NOES UN ADORNO DE PLURALISMO” El 11 de marzo, cuando se instale el nuevo gabinete en La Moneda, habrá tres ministros que ya conocen el rito de jurar o prometer cumplir con la Constitución y las leyes. Claudio Alvarado lo hizo durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera; Jaime Campos y Ximena Rincón fueron ministros de Michelle Bachelet.
Pero el caso de Rincón tiene una carga adicional: exmilitante histórica de la Democracia Cristiana, parte del ala “chascona” del partido, senadora hasta el cambio de mando y uno de los rostros más visibles del Rechazo en 2022 desde la centroizquierda, asumirá ahora el Ministerio de Energía en un gobierno encabezado por el republicano José Antonio Kast. Para algunos, ese tránsito confirma un giro político. Para ella, en cambio, no hay ruptura sino continuidad. “Yo no he cambiado”, insiste durante esta conversación.
Sostiene que su trayectoria ha sido leída desde un episodio el Rechazo y no desde una línea más larga, que incluye su oposición a la Ley de Pesca, su salida anticipada de una carrera presidencial tras ganar una primaria interna y su renuncia al segundo gobierno de Bachelet cuando explica dejó de sentirse representada por el rumbo que tomaban ciertas decisiones. Rincón llega a Energía convencida de que el ministerio es “muy técnico”, pero decisivo en la vida cotidiana y en el desarrollo del país.
Habla de certeza energética, de inversión, de estándares y de “no dejar temas pendientes”. Y al mismo tiempo defiende su rol en el gabinete como algo más que simbólico: una mirada distinta, dice, en un gobierno que busca romper la lógica pendular de la política chilena. En paralelo, el partido que presidía Demócratas fue disuelto por el Servel. “Las ideas no se cierran”, responde cuando se le pregunta por el futuro de ese espacio. Han sido días intensos para usted. ¿Cómo ha vivido el tránsito entre el Senado y el Ministerio de Energía? Sin lugar a dudas, han sido días súper intensos, de una intensidad que no esperaba. La verdad es que había cerrado ya un ciclo. Llevo muchos años en política y no estoy acostumbrada a esta sensación, es como una montaña rusa. Pero puedo decir a ciencia cierta que han sido más intensos de lo que hubiese imaginado.
“He estado escuchando a personas del ministerio, me he encontrado con la Conadecus, con actores del sector, con gente de regiones, con expertos, con mujeres que están en el mundo de la energía y también con personas de la vida cotidiana. Es un tema que entre comillas es muy técnico, pero es algo que tú, yo, todos, vivimos en el día a día. Y uno se encuentra con personas de verdad extraordinarias en nuestro país en este ámbito. “Eso me motiva mucho, pero también me plantea una enorme responsabilidad. Porque hoy día el mundo uno no lo imagina sin energía. No hay nada que puedas hacer sin energía. Y, además, hay un montón de decisiones pendientes en este ministerio, procesos que necesitan conducción, oportunidades que el país no puede desperdiciar. La transición energética no espera. Si uno no entiende eso, tiene un problema”. Usted dijo que aceptar el cargo no fue fácil. ¿Qué dudas tuvo que resolver antes de decir que sí? Yo tenía un esquema ya definido. Desde el punto de vista personal, no era mi camino. Tenía otro camino más o menos resuelto, profesionalmente tenía ofertas estructurándose. Pero cuando el Presidente electo gana con la votación más alta desde el retorno a la democracia, uno dice: aquí hay un veredicto de la ciudadanía que apostó por una agenda de urgencias. Seguridad ciudadana, seguridad económica, salud, temas que no son menores.
Y después que te invitan a ser parte del gobierno, ¿cómo le dices que no? Si tú apuestas por la política pública, por transformar realidades, cuando te dicen “sé parte de esto”, uno recuerda que los mejores momentos del país han sido aquellos en donde la política se ha puesto al servicio de la ciudadanía. Y creo que eso hoy es urgente. Hay quienes dicen que usted dio un giro político. ¿Cambió usted o cambió el país? Cuando me dicen “usted se fue a la derecha”, la verdad es que yo vengo marcando agenda hace 15 años. Basta recordar la Ley de Pesca, donde me quedé sola, absolutamente sola. Anticipé lo que era esa ley, fui expuesta en los debates, en sesiones de sala. Eso generó un quiebre dentro de mi bancada de esa época en la DC. “Lo mío no tiene que ver solo con el Rechazo. Viene de mucho antes. Después me dejaron fuera de carrera en una primaria presidencial que yo había ganado. El partido (la DC) aceptó un veto que me parece insalvable. Entonces, es muy fácil simplificar la trayectoria de alguien y reducirla a un episodio”. “Yo no he cambiado desde el punto de vista de defender las cosas en las que creo. Y eso me ha traído costos.
Pero algo que me enseñaron mis papás es que uno no transa las cosas en las que cree, aunque eso tenga un precio”. ¿Qué les responde a quienes interpretan su llegada al gabinete como oportunismo político? No estoy de acuerdo. Siempre he estado dispuesta a competir. No me han regalado nada, al contrario, me lo he ganado con trabajo. Me fui de la DC cuando era más costoso que cómodo hacerlo. He tomado posiciones impopulares. Yo estoy tomando (ahora) una decisión que sé que me va a costar políticamente en varios frentes. La tomo porque creo que es lo correcto para Chile en este momento.
SU ROL EN EL GABINETE ¿ Cree que su nombramiento busca ampliar el espectro político del gobierno? El que crea que estoy aquí como un gesto ante la opinión pública, o que vengo a cumplir una cuota decorativa, no me conoce. Mi presencia en este gabinete no es un adorno de pluralismo. Estoy aquí para aportar una mirada que no siempre va a coincidir con la del sector más duro del oficialismo. Y ese es precisamente el valor que puedo agregar. No vine a renunciar a mis convicciones ni a diluir mi trayectoria. Vine a poner sobre la mesa una experiencia política larga, con costos incluidos, defendiendo posiciones que muchas veces fueron incómodas incluso dentro de mi propio sector.
Si el Presidente electo me invita es porque sabe que no soy una figura decorativa, y porque entiende que romper el péndulo requiere voces distintas dentro del propio gobierno. ¿Cree que de alguna manera representa en el gabinete a quienes no votaron por Kast? Yo creo que el mensaje que el Presidente electo manda al país es que es Presidente de todos. Y que en esa búsqueda de soluciones va a integrar, va a escuchar, va a tomar las mejores decisiones. Mi expertise, mi conocimiento, mis miradas, pueden ayudar a que hagamos bien las cosas. No es decorativo. Es un aporte. EL SENADO Y LAS TENSIONES ¿ Qué significa dejar el Senado después de ocho años? El Senado marca una etapa muy profunda en mi vida. Llegué con la convicción de que a través de la herramienta legislativa se podían transformar realidades. No me arrepiento de ningún año. Fue un espacio de diálogo, de conversación, de construir grandes acuerdos. “Aprendí que sin acuerdos no hay política real.
Y vuelvo a lo mismo: los mejores años de nuestro país han sido aquellos en que la política se ha puesto al servicio de las personas y se ha logrado construir acuerdos”. También vivió tensiones, como en la comisión de Hacienda, donde el año pasado no querían que asumiera la presidencia Eso fue una pequeñez. Ha sido el mejor año desde el punto de vista legislativo. Sacamos adelante proyectos, pusimos alertas cuando correspondía. Me quedo con lo importante. Lo otro obedecía a temas particulares de algunas personas.
GOBIERNO, ACUERDOS Y OPOSICIÓN ¿ Qué cree que espera hoy la ciudadanía del nuevo gobierno? Chile viene de años muy complejos: estallido, pandemia, dos procesos constitucionales fallidos, una polarización que ha hecho daño real a la convivencia y a la capacidad de gobernar.
Los chilenos están cansados de la pelea política, están cansados de ver que sus problemas reales la delincuencia, el costo de la vida, el acceso a servicios básicos quedan en segundo orden frente a las disputas de la política. El gobierno del Presidente electo Kast llega con un mandato claro: orden, seguridad y empleo, progreso económico. Eso fue lo que la ciudadanía expresó en las urnas. Y gobernar bien significa responder a ese mandato. Ahora bien, gobernar bien no es gobernar solo para quienes votaron por Kast. Un Presidente gobierna para todos los chilenos. Y si algo hemos aprendido en estos años es que cuando la política se encierra en su propio sector, termina debilitándose. Yo creo firmemente que los mejores momentos de Chile han sido cuando la política se ha puesto al servicio del país. Y eso no es una frase vacía.
Si uno mira la historia reciente, los años del presidente Aylwin, del presidente Frei, del presidente Lagos, fueron años en que se construyeron grandes acuerdos, en que se avanzó en reformas estructurales, porque hubo capacidad de diálogo y de mayoría.
No porque todos pensaran igual, sino porque entendieron que había temas que estaban por sobre las trincheras. ¿Qué espera de la oposición? A la oposición le digo algo que sé desde adentro, porque fui parte de ella: fiscalizar es una obligación democrática, y hay que hacerlo con rigor. Pero hay una línea entre fiscalizar y obstruir, entre criticar y sabotear. Si como gobierno hacemos bien las cosas, una oposición responsable debería apoyarnos. Si las hacemos mal, deben representarlo con fuerza también. Pero oponerse a todo por principio no le sirve al país y termina siendo una traición a los ciudadanos que nos eligieron a todos para servir a Chile. “Si la política se transforma en un campo de batalla permanente, se destruye a sí misma. Y hoy eso no es una opción”. ENERGÍA: PRIORIDADES Y DESAFÍOS ¿ Cuál es el principal desafío que asume en Energía? A mí me encantaría que cuando se termine este gobierno no existan temas pendientes. Hoy estamos recibiendo muchos temas pendientes que impactan directamente en la cuenta de la luz que paga la gente. “Segundo, me encantaría que logremos posicionarnos en los mejores estándares mundiales en materia de tiempo de corte, precio, competitividad e innovación. Y tercero, que a través de la energía demos saltos cualitativos en desarrollo, en data, en inversión. “La energía es fundamental en todos los aspectos de la vida. No es solo la luz. Es transporte, salud, seguridad, industria. Chile tiene una oportunidad histórica. Pero eso requiere certeza jurídica, destrabar inversión, no saltarse estándares y tener equipos serios. “Y quiero agregar algo que me parece fundamental: las cuentas de la luz siguen siendo un peso enorme para muchas familias. Eso no es justo. La energía es un servicio básico, no un lujo. Y cuando se postergan decisiones o se administran mal los procesos regulatorios, la cuenta la termina pagando la ciudadanía. Mi compromiso es que la dimensión social esté siempre presente junto con la estratégica”. ¿Cuál es su postura sobre el desarrollo del hidrógeno verde? Hoy día no puedes poner todas las fichas ahí. Le faltan años de desarrollo. Tiene potencial, sí. Pero no a cualquier costo. ¿Y respecto de la permisología? Chile necesita certeza jurídica. Los inversionistas necesitan reglas claras y plazos definidos. Hoy la permisología se ha transformado en un cuello de botella enorme para muchos proyectos energéticos. No se trata de saltarse estándares ambientales, sino de distinguir entre resguardos legítimos y burocracia innecesaria. Si no damos certezas, los proyectos simplemente se van a otros países. DEMÓCRATAS Y EL CENTRO Demócratas fue disuelto por el Servel. ¿Se cerró ese proyecto? No lo cerramos. Para nosotros las ideas no se cierran. Seguimos como movimiento y seguimos trabajando. ¿Existe espacio para el centro político? Yo creo que el centro existe. Es el espacio donde te puedes mover para construir acuerdos. Es difícil defenderlo, pero es necesario. CONFLICTIVIDAD SOCIAL ¿ Cómo enfrenta el nuevo gobierno un escenario de alta conflictividad social? Espero que tengamos un plan, mucho pie en terreno, mucho escuchar y respuestas técnico-políticas claras y simples. Y espero que la oposición cumpla su rol democrático.
Porque si la política no está al servicio de la ciudadanía, la ciudadanía se va a sentir traicionada. n SEROLFROTCÉH “A la oposición le digo algo que sé desde adentro, porque fui parte de ella: fiscalizar es una obligación democrática, y hay que hacerlo con rigor. Pero hay una línea entre fiscalizar y obstruir, entre criticar y sabotear”. “La energía es un servicio básico, no un lujo.
Y cuando se postergan decisiones o se administran mal los procesos regulatorios, la cuenta la termina pagando la ciudadanía”. Autor: ¿ CAMBIO O COHERENCIA?. Fue ministra en un gobierno de centroizquierda y ahora integrará uno de derecha.
A días de dejar el Senado, Rincón habla de su decisión de aceptar la invitación de José Antonio Kast, reivindica la coherencia de su trayectoria y sostiene que el desafío del nuevo gobierno será recuperar la política de los acuerdos mientras enfrenta un sector energético con decisiones pendientes y fuerte presión social. | RENÉ OLIVARES XIMENA RINCÓN, FUTURA TITULAR DE ENERGÍA: “A la oposición le digo algo que sé desde adentro, porque fui parte de ella: fiscalizar es una obligación democrática, y hay que hacerlo con rigor. Pero hay una línea entre fiscalizar y obstruir, entre criticar y sabotear”. “La energía es un servicio básico, no un lujo.
Y cuando se postergan decisiones o se administran mal los procesos regulatorios, la cuenta la termina pagando la ciudadanía”. La senadora Ximena Rincón, quien a partir del 11 de marzo asumirá como ministra de Energía, en lo que será su tercer ministerio a cargo, tras Segpres y Trabajo, estos últimos durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet.