Autor: Pedro Martínez M.
Cartas: Basura de Puerto Montt
Cartas: Basura de Puerto Montt · Las palabras de la concejala Bárbara Cáceres, expresadas el lunes durante una sesión extraordinaria del Concejo Municipal de Puerto Montt, al justificar su voto favorable a un trato directo en la recolección de residuos, buscan cerrar el debate amparándose en la urgencia sanitaria y en un dictamen de la Contraloría. Sin embargo, dicha explicación omite el punto central del problema, la urgencia no surgió de manera imprevista, sino que es el resultado de una mala gestión prolongada.
Que el servicio no cuente con un contrato vigente desde el 1 de febrero y que no exista una licitación con toma de razón no es un hecho inevitable, sino la consecuencia directa de no haber cumplido con la planificación anunciada hace más de un año. Es cierto que la Contraloría permite medidas excepcionales y transitorias ante riesgos sanitarios, pero justamente por ser excepcionales no pueden transformarse en la regla ni en un salvavidas para errores administratiVOS.
Resulta contradictorio invocar la continuidad del servicio mientras se reconoce que a la misma empresa, con la que ahora se pretende contratar directamente, se le han cursado más de 57 millones de pesos en multas por incumplimientos graves. Eso no habla de eficiencia, habla de tolerancia a la mala prestación. Y peor aún, decir que "a la ciudadanía no le importa qué empresa ejecuta el servicio" es una simplificación peligrosa. Sí importa, cuando esa empresa ha demostrado reiteradamente no estar a la altura. La licitación puede ser un medio, pero es el principal instrumento para asegurar calidad, competencia y transparencia. Usar la urgencia como argumento final no exime responsabilidades, las traslada. Y hoy, más que interpretaciones jurídicas, Puerto Montt necesita que su alcalde explique con claridad por qué se permitió llegar a este escenario. Autor: Pedro Martínez M..