Editorial: La urgencia de una solución sanitaria
Editorial: La urgencia de una solución sanitaria I proceso de drenaje de 200 millones de litros de agua acumulados en el alvéolo del fallido relleno sanitario de Curaco marca el inicio de un estudio de factibilidad que busca determinar si el terreno F aún es apto para albergar un Centro de Tratamiento Integral de Residuos. Este movimiento, aunque técnico, es sobre todo un recordatorio de la urgencia de resolver una crisis que ha costado al Estado más de $10 mil millones en obras inconclusas y litigios. La eficiencia del sistema de sifón utilizado actualmente para el vaciado del socavón contrasta drásticamente con la parálisis histórica que ha sufrido el proyecto desde 2015.
Resulta paradójico que soluciones técnicas relativamente sencillas y estudios de mecánica de suelos sean hoy la prioridad, cuando la provincia ha debido desembolsar más de 50 mil millones de pesos en la última década para mitigar los efectos de una gestión deficiente. La disponibilidad de los resultados en mayo será clave para despejar incertidumbres sobre la viabilidad de un terreno que ha estado bajo cuestionamiento por años. Mientras se evalúa el futuro del nuevo centro, la realidad del actual vertedero de Curaco sigue siendo alarmante. Operativo desde 1989 y bajo la presión de un colapso inminente, este recinto recibe anualmente más de 300 mil toneladas de desechos de las siete comunas de la provincia.
La dependencia de este basural ha obligado al municipio de Osorno a invertir sumas astronómicas para cumplir con las normativas ambientales, recursos que podrían haberse destinado a innovación o infraestructura definitiva si el proyecto original no hubiese fracasado. El componente económico del futuro Centro de Tratamiento Integral proyecta sombras sobre su realización inmediata. Se estima que la nueva construcción demandará una inversión no inferior a los 30 mil millones de pesos, en un escenario donde ya no se cuenta con el financiamiento internacional que existió en el pasado. La incertidumbre sobre el origen de estos fondos -ya sea desde el nivel central o regionalsugiere que la solución definitiva dificilmente estará operativa antes del año 2030.
Resulta fundamental que esta nueva etapa de diseño y estudios no se convierta en otro capítulo de promesas incumplidas.. El inicio de los estudios en el fallido proyecto de Curaco representa un avance necesario, pero evidencia las profundas cicatrices de una década de ineficiencia y despilfarro. E Editorial