Con educación ambiental y límite de visitas se busca reducir el impacto del turismo antártico
Con educación ambiental y límite de visitas se busca reducir el impacto del turismo antártico E n barco, o incluso en avión, cada vez hay más turistas llegando al fin del mundo para conocer la Antártica. "Desde 2024 se ha visto un alza importante", confirma Valeria Villalobos, jefa de Márketing Digital de la agencia de viajes Go Chile, pero aclara que "sigue siendo un destino que requiere un presupuesto muy elevado (US$ 6 mil por cinco noches), por lo que a la larga son pocos los viajeros que efectivamente lo visitan". Pese a eso, sigue creciendo el número de visitantes.
Si en 2023 la temporada cerró superando los 100 mil turistas, Ricardo Roura, consultor de la Coalición Antártica y del Océano Austral (ASOC), informó a Efe que el año pasado llegaron 124 mil. "Hace una década, era casi 10 veces menos el número de turistas que visitaban el Continente Blanco", precisa Raúl Cordero, climatólogo a cargo del Grupo de Investigación Antártica de la Usach.
Y destaca que "ese aumento tan excesivo de las visitas al continente antártico siempre va a tener consecuencias negativas". El climatólogo precisa que, según distintas investigaciones, algunos de los problemas más evidentes "son la contaminación que se obtiene de combustibles fósiles", así como las concentraciones de microplásticos, que ya "están por encima de lo registrado en los últimos años". Pero ¿ qué se está haciendo para evitar que el alza del turismo impacte estos ecosistemas? Desde la Asociación Internacional de Tours Operadores de la Antártica (IAATO, su sigla en inglés), afirman que el Continente Blanco "recibe relativamente pocos visitantes en comparación con otros destinos, pero sus cualidades únicas requier e n e s t r i c t a s m e d i d a s d e protección". Cordero coincide, pero aclara que "el problema no es comparar la Antártica con otros lugares del mundo, sino con la misma Antártica un par de décadas atrás, cuando la presencia humana era mucho menor". Eso sí, desde la IAATO detallan que "aún persiste la idea errónea de que los visitantes de la Antártica pueden explorar a su antojo, recoger souvenirs de la costa y molestar a la fauna". Y afirman que "este no es el caso", debido a sus reglas, que se suman a las políticas establecidas por la Política Nacional de Turismo Antártico de 2020.
Desde la IAATO apuntan que "la actividad en el entorno antártico está cuidadosamente gestionada". Y entre las medidas que toman, los operadores turísticos "se abstienen de aterrizar en la Antártica en embarcaciones con más de 500 pasajeros". Además, coordinan para que no haya más de un barco en un sitio de desembarque a la vez, no más de 100 personas en tierra al mismo tiempo, "y se mantenga una relación mínima de personal por pasajero de al menos 1:20". Otra de las medidas es la educación ambiental de los visitantes: "Se les envía información crítica antes de la salida, como por ejemplo, cómo prevenir la introducción de especies no nativas y patógenos, proteger la fauna y el medio ambiente durante su visita y minimizar los desechos plásticos". Sumado a eso, cuando van en ruta hacia el destino, "deben asistir a las sesiones informativas obligatorias para reforzar sus obligaciones de experimentar la región de manera responsable y sesiones para limpiar minuciosamente la ropa y el equipo". Desde Cancillería indican que la Política Nacional de Turismo Antártico de 2020 explicita "que el turismo antártico debe ser controlado y sustentable". En ese sentido, detallan que "las actividades turísticas deben evitar cualquier acción perjudicial para el medio ambiente antártico y sus ecosistemas, incluyendo el cuidado de la vida silvestre, la prevención de la introducción de especies exóticas y el respeto a las actividades científicas". La Política Nacional también plantea entre sus principios que "se requiere un monitoreo ambiental efectivo antes, durante y después de las actividades turísticas, para evaluar su impacto a largo plazo y asegurar el cumplimiento de las normativas". En ese sentido, Cordero es enfático al destacar que "hay que hacer un estudio de impacto ambiental en esa zona, que permita saber cuál es la carga máxima de turistas que se puede tolerar. Quizás no estamos cerca, pero quizás sí. Hay que hacer esos estudios y una vez que estén hechos, tiene que hacerse una regulación". El climatólogo concluye que este proyecto debe iniciarse pronto, ya que "estas cosas avanzan muy rápido. En la próxima década podríamos tener números muy superiores.
Y no digo que sea ahora, pero eventualmente va a haber que limitar el número de turistas que visitan Antártica porque se trata de un medio ambiente frágil". Durante 2024 hubo sobre 120 mil visitantes, casi 10 veces más que hace una década: Con educación ambiental y límite de visitas se busca reducir el impacto del turismo antártico MANUEL HERNÁNDEZ Aunque hay protocolos estrictos, expertos detallan que ya hay una mayor contaminación que antes y si no se regula la cantidad de pasajeros, en el futuro las consecuencias negativas podrían incrementarse. Destinos El puerto Neko, la isla Cuverville y la bahía de los Balleneros fueron los destinos más visitados en la Antártica durante la temporada 20232024, con 193,183 y 183 desembarques, respectivamente.
Sin embargo, desde la IAATO afirman que "la Antártica es uno de los lugares más protegidos, si no el más protegido, de la Tierra en cuanto a la gestión de la actividad humana". ¿Quiénes son los turistas? Desde Cancillería detallan que son principalmente europeos, norteamericanos y, "en forma emergente", de países asiáticos. Y agregan que el porcentaje de turistas de Latinoamérica y Chile "no es significativo". El aumento de turistas ya es evidente en la zona. Aunque el Tratado Antártico no impone límites de visitantes, "la actividad en el entorno antártico está cuidadosamente gestionada", afirman desde la agrupación de operadores turísticos. JOSÉ JORQUERA USACH Los operadores turísticos aseguran que los visitantes no incomodan a la fauna. Sin embargo, es posible que interactúen con ella, como se observa con este pingüino. EFE.