Las huellas del Sanatorio Marítimo
Las huellas del Sanatorio Marítimo POR SEGISMUNDO on muchos los millones S que están en juego. Ytambién los intereses de la ciudad.
Está en juego el destino de los terrenos donde se levantaba el Sanatorio Marítimo San Juan de Dios -su nombre completo-, que comenzó a funcionar en 1929 en un predio costero de más de cinco mil metros cuadrados, inicialmente despreciado, pues estaba rodeado de industrias contaminantes y ruidosas y hasta existía en el sector una línea ferroviaria que conectaba a la red central con el muelle que todavía existe.
A ello se sumaba el terminalde las petroleras, ahora tema de aplausos y pifias en cuanto a su nuevo uso. .. Por allí circulaba un convoy de carga con carbón o con materia prima para la fenecida Refinería de Azúcar. El trencito, casi de juguete, era una atracción, arrastrado por pequeñas locomotoras a vapor. Algunas de esas máquinas fueron vandalizadas y sus piezas vendidas al kilo. Una subsiste milagrosamente restaurada gracias al trabajo de estudiantes de un instituto profesional. El terreno fue vendido a los impulsores del sanatorio por los empresarios Julio Delaveau y Máximo Cardemil en la suma de 35 mil pesos, 20 mil pagados al contado. Bastante dinero en esos años, pero un monto sin comparación a los millones que hoy están en juego, 4.477 millones según avalúo de Impuestos Internos. Datohistórico: la escritura fue firmada en la notaría del abogado Salvador Allende, padre de quien fuera Presidente de la República. El sanatorio mismo nace de una iniciativa del presbítero Enrique Ebel García, cura párroco del Barón y creador de una escuela primaria en ese sector. El sacerdote era además profesor de religión del Liceo Eduardo de la Barra. En su labor pastoral y asistencial había conocido los graves problemas de raquitismo y malformaciones que afectaban a los niños castigados algunos por una forma de tuberculosis que afecta los huesos. LA TEMIDA TBC Latuberculosis en esos años, pese a los grandes avances de la medicina, era un mal que afectaba a todos los medios sociales.
Sin antibióticos, algunos tratamientos daban resultado especialmente mediante la residencia de los pacientes en determinados climas, como los cordilleranos e incluso uno cercano, Peñablanca, donde doña Juana Ross creó un sanatorio del cual muchas veces no se volvía.
Era denominado a principios del siglo XX con el nombre fatal de "Sanatorio de Incurables". La iniciativa del padre Ebel fue apoyada desde su inicio por el destacado abogado porteño Carlos Urenda Trigo, padre del fallecido senador Beltrán Urenda Zegers. Apoyo decisivo por lasredes económicas y políticas a las que tenía acceso Urenda. El sacerdote se contactó con los hermanos de la Orden San Juan de Dios, que llegó a Chile en 1617 y asumió el control de un hospital de Santiago. En 1922 los hermanos se hicieron cargo de la Casa de Orates. El sacerdote porteño, conocedor del trabajo hospitalario de la Orden, propuso la creación de un sanatorio especializado en Viña del Mar. Los hermanos, más allá de la oración, eran estudiosos de la medicina y compartieron la idea. El clima costero, el aire puro, podría favorecer curaciones y tratamientos. Uno de los tantos obstáculos que se debían superar eran los temores locales al contagio de la temida TBC. Se entraba en unterreno delicado, en el que era necesario contar con opiniones médicas y con los medios de difusión. En esa dirección, la tarea de Urenda y sus relaciones resultó fundamental y se llegó a la colocación de la primera piedra del edificio que albergaría al sanatorio. La ceremonia de bendición se realizó el 30 de junio de 1929, en un galpón de la Fábrica de Sederías, 15 Norte, cercana al futuro emplazamiento del Sanatorio. La inauguración y el significado de la obra sensibilizó muchos bolsillos y allí mismo se reunieron $ 1.050, además de donaciones en cheques. Entre las donantes aparece Carmela Carvajal de Prat, viuda del héroe, que aportó $ 200 y comprometió $ 120 anualmente. Madrinas y padrinos de la obra inicial firmaron un pergamino que fue colocado en un tubo de vidrio y, a su vez, puesto en la piedra fundacional.
Una información de este Diario describe ese significativo objeto: "Tiene la forma de una granada, la que corona una cruz de cemento, reproducción fiel del escudo de la orden San Juan de Dios". Bendijo la primera piedra el obispo Ángel Custodio Rodríguez y luego, en procesión, fue llevada hasta el lugar donde se emplazaría la construcción. ¿Qué se habrá hecho esa primera piedra tan llena de simbolismos y esperanzas? La misma pregunta se puede hacer sobre la primera piedra de la construcción del ferrocarril de Valparaíso a Santiago. Fue ubicada el 1 de octubre de 1852 en el punto donde comenzaba la vía, tal vez donde se levanta la ruinosa torre del desaparecido Reloj Barón.
Se indicaba en ella que era Presidente de la República Manuel Montt y se cerraban las inscripciones con una expresión en latín: "Perseverantia omni vincit". El tren llegó finalmente a Santiago el 14 de septiembre de 1863. En fin, todo eso resulta ahora incómoda historia antigua. .. La piedra del sanatorio fue sepultada ceremoniosamente, dando así comienzo simbólico a la obra bajo la dirección del ingeniero Eduardo Feuereisen. La ubicación misma correspondía a lo que serían los cimientos de la capilla que sería parte esencial, recordatorio religioso, del senatorio. Esa capilla, hermosa, de buen gusto, fue por años escenario de numerosos matrimonios de la socialité regional, pero se rindió ante la picota del progreso.
Algo similar, más cercano en el tiempo, ocurrió con la capilla del Colegio de los SS.CC. de Viña del Mar, Uno Norte, revolucionaria con cerchas de madera laminada, proyecto de los arquitectos Alfredo y Rafael Vargas Herrera. El templo, también escenario de numerosos matrimonios, es sólo un recuerdo y ha sido reemplazada por edificios de altura. El sanatorio comenzó a funcionar en precarias construcciones, pero los tratamientos de los experimentados hermanos resultaban exitosos. Inicialmente se atendía de 100 pacientes, 80 gratuitamente y 20 en pensionado.
CAEN LAS CHIMENEAS Ya en los años 60 del siglo pasado la ocupación industrial del área norte de la Población Vergara comenzó a desaparecer y las elevadas y contaminantes chimeneas fueron reemplazadas por elevados edificios con vista al mar. El valor del otrora contaminado y despreciado suelo se elevó al ritmo de las espigadas construcciones. Así también los terrenos del sanatorio, borde costero, ganaron valor y con el fin de allegar recursos a la obra se vendierona muy buen precio. En 2009, el sanatorio se ubicó, modernizado, en el sector Gómez Carreño, ofreciendo atenciones especializadas en daño cerebral. La misma migración tuvieron las Hermanitas de los Pobres, cuyo asilo de ancianos situado en 6 Oriente, terrenos de alto valor, se trasladó a la parte alta de Viña del Mar.
Pero el proyecto para el terreno costero que ocupaba al Sanatorio ha tenido diversos tropiezos y su futuro discurre entre problemas económicos, dudas administrativas por la vigencia de un permiso municipal y la oposición a una iniciativa que estaría violentando el lugar. DE NUEVO LOS CHINOS El proyecto original, a medio camino, contemplaba un hotel que tendría 20 pisos, inicialmente bajo la marca "Mandarin Oriental". De nuevo la presencia china. La edificación, hoy paralizada, sólo totaliza tres pisos, tres estacionamientossubterráneos y un cuarto de amortiguación sísmica. Originalmente serían 34.510 metros cuadrados construidos, que albergarían 183 habitaciones y 255 estacionamientos.
Sin entrar al tema mismo de una construcción en el borde costero y un permiso precario de edificación, el problema de fondo está en la degradación del sector copado por ambulantes, bármanes improvisados que atienden con descaro rompiendo la tranquilidad del lugar y afectando el medioambiente con desperdicios, riñas por "territorios" y hasta venta de drogas. La noche cubre con un manto protector las incivilidades y como testigo de la degradación está esa construcción a medias, fierros que se amohosan, que no encuentra compradores ni destino. Pérdida para inversores, fallidos intentos de venta, y lo peor, pérdida para la ciudad con una tierra de nadie en lo que debe ser el eje de su sector más atractivo, ahora cuesta abajo. 03. EMV