Autor: IVÁN SILVA I.
Resiliencia digital se instala como nuevo estándar de la infraestructura tecnológica
Resiliencia digital se instala como nuevo estándar de la infraestructura tecnológica IVÁN SILVA I. En Chile, donde un terremoto puede interrumpir ciudades completas, los incendios forestales aislar regiones y las fallas de infraestructura terrestre generar cortes masivos, la discusión sobre conectividad ha cambiado de eje. Ya no basta con expandir capacidad, el desafío central es asegurar que los sistemas críticos sigan operando sin interrupciones significativas ante eventos adversos. Así, la resiliencia digital se consolida como nuevo estándar. Una falla ya no impacta solo a empresas tecnológicas, sino que puede paralizar pagos electrónicos, servicios públicos, logística y sistemas de salud. Por eso, la continuidad operativa deja de ser un atributo técnico para convertirse en una condición crítica para el funcionamiento del país. “La continuidad digital hoy es infraestructura país; si falla, se detiene el sistema completo”, señala Tomás Barthold, gerente de Estrategia de Infraestructura de Gtd. A su juicio, la infraestructura digital es tan crítica como la energía o el agua. “No basta con construirla, hay que operarla con disciplina y anticipar riesgos sistemáticamente”, dice. EL ESTÁNDAR YA NOES SOLO DISEÑO Parte importante del cambio se juega en la operación diaria. Un ejemplo es la recertificación del datacenter Lídice II de Gtd bajo el estándar Tier III Gold en Operational Sustainability del Uptime Institute. Esta certificación evalúa no solo la infraestructura, sino que el funcionamiento real: procesos operativos, gestión de riesgos, mantenimiento predictivo y preparación del equipo humano. “Certificar la operación es demostrar que el datacenter funciona bien todos los días, no solo en condiciones ideales”, afirma Barthold, quien advierte que el mayor riesgo ya no es tecnológico, sino humano. Este tipo de certificaciones, aún poco comunes en Chile, elevan el estándar de toda la industria. No basta con tener buena infraestructura, hoy es necesario probar qué puede sostener la operación continua ante contingencias. En materia de conectividad, Gtd ha ido avanzando en el despliegue del cable submarino Prat, una red de más de 3.500 km que une Arica con Puerto Montt.
Su trazado costero reduce drásticamente la exposición a riesgos terrestres típicos (incendios, excavaciones accidentales o cortes por obras). Diseñado con tecnología tipo festoon, doble armadura de acero y 36 filamentos de fibra óptica de última generación, el cable está preparado para resistir eventos sísmicos y tsunamis. Su arquitectura de anillos permite redirigir el tráfico de forma automática ante fallas, garantizando la continuidad del servicio. Según Barthold, “el cable Prat fue concebido bajo una lógica clara: integrar redundancia y resiliencia como condiciones estructurales de la red”. La distinción es clave. La redundancia ofrece rutas alternativas y la resiliencia busca sostener la operación, incluso cuando ocurre la contingencia. “Solo redundancia ya no alcanza; el estándar actual es seguir operando cuando el evento adverso ya está sucediendo”, explica. Autor: IVÁN SILVA I.. En un país expuesto a desastres naturales, la prioridad pasa a ser la continuidad del servicio bajo cualquier condición. CON FOCO EN LA CONTINUIDAD: EN MATERIA DE CONECTIVIDAD, Gtd ha ido avanzando en el despliegue del cable submarino Prat, una red de más de 3.500 km que une Arica con Puerto Montt.