Autor: EVA LUNA GATICA
Despidos, renuncias y recortes presupuestarios: las universidades se ajustan a la era Trump
Despidos, renuncias y recortes presupuestarios: las universidades se ajustan a la era Trump Presión sobre la educación superior en EE.UU.
ESSERPECNARF cada vez que encuentro a uno de estos lunáticos”, dijo el jueves a la prensa el jefe de la diplomacia, Marco Rubio, tras ser preguntado sobre cuántas visas han revocado a estudiantes por participar en protestas. Los estudiantes extranjeros en universidades estadounidenses de élite “no solo son perjudiciales para la seguridad nacional”, dijo, por su parte, el vicepresidente J.D.
Vance, sino también “perjudiciales para el sueño americano, para los jóvenes estadounidenses que quieren ir a una buena universidad, pero no pueden porque su plaza está ocupada por un estudiante extranjero”. Alta dependencia de las subvenciones La restricción de fondos, además, ha dejado en evidencia cuánto dependen las universidades del gobierno federal, que entre subvenciones y contratos representa cerca de la mitad de los ingresos totales de algunas instituciones, según un análisis de The Associated Press, que examinó la financiación de casi 100 universidades que están actualmente bajo investigación de la administración Trump. “Si bien es ilegal que la administración retenga fondos de esta manera, la amenaza es tan grave que las universidades no tienen más opción que intentar negociar”, comenta Granville.
“Que las universidades pierdan ese dinero repentinamente supondría un agujero en sus presupuestos y la pérdida de todo tipo de investigaciones y programas fundamentales para su misión”, añade Matthew Dallek, quien es historiador político de la Universidad George Washington.
Y aunque las medidas llevan apenas unas semanas, algunas universidades ya resienten sus efectos, al enfrentar los despidos y renuncias de cientos de profesores que se han ido de las instituciones investigadas por sentir que están siendo censurados o por rechazo al gobierno de Trump, según reveló la universidad francesa de Aixen-Provence, en el sur de ese país, que dijo haber recibido en torno a 200 candidaturas de científicos e investigadores universitarios que han decidido marcharse de Estados Unidos.
Con la llegada de la segunda administración de Donald Trump a Estados Unidos, decenas de reconocidas universidades del país se han apresurado en desmantelar sus programas de diversidad e inclusión, han despedido a profesores, prohibido que estudiantes trans participen en equipos femeninos y han reprimido cualquier manifestación de activismo estudiantil.
Todo esto para adaptarse a las exigencias del nuevo gobierno, que ha advertido con recortar cientos de millones de dólares en subvenciones a las instituciones si continúan con sus “políticas progresistas” que excluyen, según Trump, a los estudiantes blancos de becas, admisiones e incluso contrataciones, o que fomentan el actuar de “agitadores”. La primera acción contra una universidad fue a inicios de este mes, cuando la administración republicana retiró 400 millones de dólares en subvenciones de investigación y otros fondos a la Universidad de Columbia, una de las 8 instituciones de la Ivy League, por permitir en sus campus protestas estudiantiles contra la campaña militar israelí en Gaza, que según las autoridades fueron fuente de discriminación y antisemitismo contra estudiantes judíos.
Días después, el gobierno dijo que restablecería el financiamiento si la institución cumplía una serie de condiciones, entre ellas, reformar los departamentos de estudios sobre Medio Oriente, Asia Meridional y África; prohibir el uso de mascarillas en el campus; y adoptar una nueva definición de antisemitismo.
“Se suspenderá toda la financiación federal para cualquier universidad que permita protestas ilegales (... ), y los agitadores serán encarcelados o devueltos permanentemente a su país de origen”, dijo el mandatario en sus redes sociales con respecto a sus exigencias a Columbia, que la universidad terminó por acatar, para rescatar, dijeron, sus proyectos de inv e s t i g a c i ó n e n c u r s o q u e dependen de la financiación federal.
En el año académico 20222023, Columbia obtuvo cerca de 45 universidades de Estados Unidos están bajo investigación por participar en proyectos de diversidad, y 60 por acusaciones de antisemitismo, según datos oficiales. una quinta parte de sus ingresos de fuentes estatales (alrededor de 1.200 millones de dólares), según datos recabados por The Associated Press.
A esto se suma el anuncio hecho el viernes pasado por la Fiscalía de Estados Unidos, que dijo que investigará las políticas de admisión de varias universidades del liberal estado de California (entre ellas, la Universidad de Stanford y los campus de la Universidad de California), que podrían estar favoreciendo ilegalmente a minorías, denuncian las autoridades, las cuales se han pronunciado en contra de las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI, como se conocen en el país). “Cada estudiante en Estados Unidos merece ser juzgado únicamente con base en su trabajo duro, a su intelecto y su carácter, y no por el color de su piel”, dijo la secretaria de Justicia estadounidense, Pam Bondi. Aunque las medidas van mucho más allá de la Universidad de Columbia o las de California.
En la actualidad son 60 las instituciones que están siendo investigadas por acusaciones de antisemitismo, según datos oficiales, 45 están bajo investigación por participar en un proyecto de diversidad, siete por presuntas becas y segregación racial, y otras tantas por sus políticas de participación deportiva para estudiantes trans, según recopila el medio Politico. “Ustedes ven lo que estamos haciendo en las universidades, y todas se están doblando y diciendo: Señor: muchas gracias; nosotros lo apreciamos”, aseguró Trump.
En el caso de Columbia, dice a “El Mercurio” Peter Granville, experto en financiación de la educación superior y miembro de The Century Foundation, las denuncias del gobierno “se centran en presuntas violaciones de derechos civiles, pero creo que la magnitud de sus recortes de financiación demuestra que simplemente están utilizando esas acusaciones como pretexto para imponer su propia agenda”. “En esencia, para los republicanos, las universidades son fábricas donde profesores progresistas adoctrinan a los estudiantes. Los resultados de las elecciones han dado cierta base a sus sospechas, ya que los votantes con título universitario han tendido a votar más por los demócratas. Aun así, trabajo en una importante universidad y puedo asegurar que, en realidad, tenemos múltiples grupos estudiantiles conservadores/republicanos”, señala a este diario J. Miles Coleman, miembro del Centro de Política de la Universidad de Virginia.
Deportación de estudiantes y profesores Al mismo tiempo, la administración Trump ha tomado medidas para deportar y revocar visas para académicos y estudiantes involucrados en activismo propalestino, acusados de albergar afinidades con grupos designados como terroristas por Estados Unidos.
El caso más sonado es el de Mahmoud Khalil, líder de las protestas en la Universidad de Columbia en Nueva York, quien fue arrestado y trasladado a Luisiana para iniciar su proceso de deportación, pese a ser un residente permanente de EE.UU. “Van quizás más de 300 en este momento.
Lo hacemos a diario,. En las últimas semanas, varias instituciones eliminaron sus políticas enfocadas en diversidad e inclusión, despidieron a docentes y prohibieron las manifestaciones estudiantiles propalestinas luego de que el mandatario amenazara con reducir sus fondos. Presión sobre la educación superior en EE.UU. dijo que investigará las políticas de admisión de varias universidades, como la Universidad de California en Los Angeles (en la foto).