Autor: Por José Miguel Guzmán. co-founder Whitestack
Columnas de Opinión: Infraestructura, IA y soberanía de datos
Columnas de Opinión: Infraestructura, IA y soberanía de datos urante 2025, el D cloud computing dejó de ser sinónimo exclusivo de nube pública para dar paso a un ecosistema más diverso y matizado.
Más que una corrección de rumbo, el año consolidó una reconfiguración profunda del modelo, impulsada por nuevas exigencias tecnológicas, con la inteligencia artificial (IA) como principal catalizador; una revisión crítica de los costos; y la necesidad estratégica de recuperar control sobre los datos. El resultado fue una nueva edad dorada del datacenter, marcada por el resurgimiento de un modelo on-prem moderno y la consolidación de clouds privados diseñados bajo principios cloud-native. Las inversiones en infraestructura de centros de datos alcanzaron niveles históricos. Los grandes hyperscalers continuaron expandiendo capacidad, pero con un foco definido: plataformas optimizadas para cargas de IA, mayor densidad de cómputo y arquitecturas concebidas desde su origen para workloads intensivos en GPU y aceleradores especializados.
En paralelo, las empresas de sectores regulados como banca, telecomunicaciones, energía y sector público, retomaron con fuerza las apuestas por entornos privados, que superaron los US $100 mil millones y, según estimaciones de mercado, podrían alcanzar los US $200 mil millones hacia 2030. Ya no se trata del onprem tradicional, sino de plataformas automatizadas, basadas en software y con interfaces compatibles con la nube pública. La repatriación de workloads se aceleró por tres factores clave: mayor previsibilidad de costos, soberanía de los datos y menores latencias para nuevos casos de uso. La IA fue el gran catalizador del año. Modelos más grandes, inferencias más frecuentes y aplicaciones en tiempo real obligaron a replantear dónde y cómo se ejecutan las cargas de trabajo. En este contexto, el edge computing habilitado por el despliegue de redes 5G, comenzó a ganar protagonismo.
Industria, ciudades inteligentes, retail avanzado y analítica en tiempo real impulsaron inversiones en micro-datacenters y nodos edge integrados a redes de telecomunicaciones, muchos de ellos bajo esquemas privados o soberanos. 2025 también marcó la consolidación de los llamados Neo Clouds: proveedores especializados en infraestructura para IA, con arquitecturas altamente optimizadas, clusters de GPU de última generación y esquemas de consumo más transparentes. Este fenómeno debilitó el dominio de facto de algunos hyperscalers y aceleró la innovación tanto en hardware como en modelos operativos. También el hardware evolucionó de forma decisiva.
Procesadores con más cores, mejoras sustanciales en eficiencia energética y la irrupción de nuevos fabricantes de GPUs y aceleradores redujeron la dependencia de pocos actores dominantes, fortaleciendo la competencia y mejorando la sustentabilidad de instalaciones cada vez más densas y exigentes en términos de refrigeración. La sostenibilidad dejó de ser un discurso para convertirse en una variable de diseño. Energías renovables, enfriamiento líquido, reutilización de calor y optimización mediante software pasaron a formar parte del estándar operativo. En muchos casos, plataformas privadas bien diseñadas demostraron ser más eficientes que despliegues públicos sobredimensionados. Autor: Por José Miguel Guzmán. co-founder Whitestack. C Columna