COLUMNAS DE OPINIÓN: transporte y desigualdad en regiones
COLUMNAS DE OPINIÓN: transporte y desigualdad en regiones Alejandra l. aio (orsalán Académica Antropología Universidad de los l. agos. i)ireetora Alterna Núcleo Milenio en Transporte Justo ANII) Esta semana. la prensa ha informado sobre unalzahistórica unalzahistórica en el precio de los combustibles. con incrementos proyectados de hasta $370 por litro en gasolina y $S80 en diéscl. lo que ya está generando preocupación en el sector transporte y en la vida cotidiana de las personas. Pero más allá del dato, lo que (ate escenario vuelve vuelve a evidenciar es una realidad persistente: moverse en regiones no es equivalente a moverse en la capital. Y. sin embargo. las decisiones que afectan estos sistemas sistemas siguen respondiendo. en gran medida, a una lógica centralista. El alza del transporte suele aborda rse como un problema problema técnico o económico. Sin embargo. en territorios del sur de Chile, especialmente en contextos rurales. insulares y archipelágicos. se trata d( una expresión concreta de desigualdad territorial. Aquí. la movilidad cotidiana depende de sistemas frágiles. discontinuos y altamente condicionados por el clima, la geografía y la infraestructura disponible.
No se trata solo de tomar un bus: muchas veces implica encadenar trayectos terrestres terrestres ymarítimos. asunsir tiempos de espera prolongados y enfrentar costos acumulativos. l. as cifras que hoy circulan son claras: gremios del transporte advierten que el impacto del alza del diésel podría traducirse en aumentos de hasta un 21% en los pasajes. afectando directamente a trabajadores. estudiantes estudiantes y familias. Es decir, el alza del combustible no es un fenómeno abstracto: se traduce rápidamente en un encarecimiento del derecho a moverse. En este contexto, resulta especialmente revelador qu( ni ientras se anuncia el congelamiento de tarifas en Santiago. en regioncs se recurre a mecanismos indirecSolangc tos, como la llamada ley espejo. para contener el impacto. impacto. Esta diferencia no es menor. Refleja una histórica asimetría en la forma en que se priorizan los territorios y se distribuyen los recursos públicos. Desde los estudios de mosilidad sabemos que moverse no es solo desplazarse. Es una práctica social que involucra involucra dimensiones afectivas. relacionalcsy territoriales. En investigaciones realizadas en el sur de Chile, hemos observado que los trayectos cotidianos son espacios de aprendizaje. socialización y construcción de vínculos, especialmente para niñas, niños y adolescentes. Cuando el transporte se encarece o se precariza. no solo se restringe restringe el acceso fisico. sino también estas experiencias fundamentales. Porello. el debateactua 1 no puede limitarse a subsidios o ajustes tarifarios. 1.0 que está enjuego (ala posibilidad de acceder a derechos básicos: educación, salud, pa rticipación rticipación comunitaria. En territorios donde el transporte es escaso o costoso, estos derechos se vuelven desiguales. Avanzar hacia una movilidadjusta implica reconocer esta diversidad territorial y diseñar políticas situadas. También exige abrir espacios reales de participación. incorporando el conocimiento d( quienes habitan estos territorios, incluyendo a niños, jóvenes y personas mayores. El alza del transporte en regiones no es solo un efecto colateral del precio del petróleo. Es un síntoma de un problema estructural más profundo: la desigualdad en la forma en que se organizan ygobiernan los territorios. Mientras no abordemos esa raíz, seguiremos enfrentando. enfrentando. una yotra vez, el mismo problema: que para muchos, moverse seguirá costando demasiado. Cuando moverse cuesta más: transporte.