La insalvable distancia entre decidir el sur y habitar Aysén
La insalvable distancia entre decidir el sur y habitar Aysén Krishna Molina Estudiar fuera de nuestra ciudad de origen es una realidad compartida por miles de jóvenes en Chile, pero para quienes provenimos de la región de Aysén, esta no es una opción, sino una decisión forzada. Dejar nuestro hogar se vuelve la única alternativa ante la histórica falta de condiciones e infraestructura para la educación superior en nuestro territorio. Llegar a las aulas de las distintas universidades del país a cumplir un sueño tiene un precio oculto que no se registra en ningún indicador socioeconómico: la distancia programada hacia nuestras familias.
La reciente decisión de LATAM de suspender la ruta directa entre Concepción y Puerto Montt no es un mero ajuste que responde a la oferta y demanda, resulta parte de una lógica de centralización que perpetúa la brecha entre la Patagonia chilena y las demás regiones.
Quienes tomamos la decisión de retornar en avión nos enfrentamos al absurdo del viaje invertido: primero debemos viajar obligatoriamente a la región Metropolitana para hacer escala en Santiago y reordenar una ruta que desafía el sentido común, pero por sobre todo el bolsillo familiar.
Al dejar la conectividad aérea entregada únicamente a los criterios de rentabilidad financiera, y restringiendo las rutas directas a la oferta estacional de verano de una sola aerolínea, se demuestra una desconexión total con la realidad: se asume que el traslado de los habitantes de zonas extremas es un asunto de consumo y no una necesidad y un derecho que garantizar. El impacto que provoca este aislamiento no se mide solo en horas de vuelo, sino también en ausencias. La realidad nos condena a una certeza desgarradora: la imposibilidad económica de ver a nuestras familias más de una vez al año. Ninguna calificación académica ni avance profesional recompensa la angustia de perderse la cotidianidad del hogar, el abrazo contenedor en los momentos de crisis o la fragilidad de saberse lejos cuando un ser querido enferma. Ser de la Región de Aysén y estudiar fuera no debería exigir como requisito el sacrificio de nuestros lazos más profundos. Aysén parece estar condenada a un olvido crónico en la agenda pública.
Existe una narrativa centralista implícita que asume que nuestra región quiere o debe permanecer aislada, como si la desconexión fuera una elección identitaria de la Patagonia y no el resultado directo de la inacción del Estado.
El diseño del transporte en Chile sigue obligando a que todo pase por la capital, asfixiando las relaciones transversales entre las propias regiones del sur. políticas conectividad, de Urge diseñar implementando subsidios o incentivos que aseguren la permanencia de rutas interregionales esenciales. La descentralización no puede seguir siendo un simple concepto que, en la práctica, carece de mecanismos para operar. Mientras las decisiones sobre nuestra conectividad se sigan tomando de manera ajena, los estudiantes foráneos seguiremos pagando con nuestro propio desarraigo el costo de decisiones postergadas. Estudiante de Administración Pública y Ciencia Política, Universidad de Concepción. Oriunda de Puerto Aysén.. OPINIÓN Estudiante de Administración Pública y Ciencia Política, Universidad de Concepción. Oriunda de Puerto Aysén.