Autor: GUILLERMO MUÑOZ
“La Concertación no puede renacer (…). Pero aún existe el método y este no puede ser el de la izquierda radical”
“La Concertación no puede renacer (). Pero aún existe el método y este no puede ser el de la izquierda radical” “Este gobierno hay que valorarlo no solo por lo que hizo, sino sobre todo por lo que no hizo.
Y eso no es necesariamente negativo”. Ernesto Ottone, sociólogo y exjefe de asesores del Segundo Piso de Ricardo Lagos, evalúa el gobierno que termina como uno “de medianía”. Reitera su diagnóstico en cuanto que asumieron dirigentes con afanes refundacionales que vieron frustradas sus intenciones con la derrota del primer proyecto constitucional, el 4 de septiembre de 2022. “Fue una gran derrota para la izquierda radical y un sector de los partidos que habían sido de la Concertación y cometieron un error enorme de seguidismo. Un error que cambió completamente la correlación de fuerzas. Lo único que les quedó fue gestionar algo que no les gusta. Y entonces se transformaron en un gobierno sin épica”. ¿Que tan mala administración fue, a su juicio? Tampoco fue una catástrofe. Se equivoca la derecha cuando dice que Chile se empezó a caer a pedazos. Es absurdo pensar que este gobierno solo cometió errores, también tiene logros y gente que lo hizo bien. Miren América Latina. Este país resiste, es resiliente. ¿Estabilizó a Chile entonces, como dicen los ministros? Decir que el gobierno de Boric estabilizó a Chile es sacar otro conejo del sombrero. Es exagerado. Chile se convirtió en un país estancado, mediocre. Este es un gobierno que no lo hizo bien y el resultado fue el resultado electoral. Que es la elección de un gobierno del signo opuesto. Hay una frase que se le adjudica al socialista italiano Rinaldo Rigola en 1921: “Hoy nos encontramos con la contrarrevolución, sin haber hecho la revolución”. ¿Fue lo que le pasó a Boric? Claro. O sea, la imagen ahí es muy abrupta. Pero es natural que en política, si has dicho que la fórmula para vivir mejor es la refundación y eso no resulta, lo que quiere la gente es una reacción. Es un clásico de la política.
Cuando un sector de una posición radical de izquierda lo hace mal, la tendencia es que la gente no busque una solución en el medio, sino en el otro extremo. ¿Qué futuro le ve ahora a la izquierda? Lo ideal sería que se aclararan las cosas. Es decir, aquí no hay una izquierda, hay dos izquierdas. La izquierda democrática, lo que llaman otros centroizquierErnesto Ottone, sociólogo. da, tiene que tener una posición clara, reformadora, gradualista, democrática. Punto. La ex-Concertación. La Concertación no puede renacer. Ahora las tareas son otras. El mundo, la ciencia, la tecnología y los desafíos son distintos. Pero aún existe el método y este no puede ser el mismo que el de la izquierda radical. Son dos fuerzas distintas. Pueden haber coincidencias puntuales sobre temas sociales como pueden haber acuerdos con la centroderecha e incluso con el gobierno. Estoy hablando de una izquierda abierta a llegar a acuerdos con uno y otro sector, pero distinta a una izquierda comunista o frenteamplista.
Si armas un FRAP (Frente de Acción Popular que reunió al PC con el PS entre 1956 y 1969) con comunistas y socialistas, todo será de nuevo una gran confusión y va a quedar mucha gente que anda por el mundo en una espléndida soledad política que no tiene referente político. ¿No ve una coalición cohesionada de toda la futura oposición? Eso lleva a la confusión y es parte de la derrota. Terminaste con una candidata (Jeannette Jara) que no lo hizo mal dentro de lo que pudo hacer, pero no tuvo credibilidad porque militaba en el Partido Comunista. Y el PC anda llamando a movilizaciones para el cambio de mando. Incluso no están muy convencidos de la democracia.
Bueno, en la derecha y en las fuerzas que apoyan a este gobierno hay sectores en que la democracia no es lo suyo, pero funcionan, operan dentro del sistema democrático. ¿Y cómo evalúa el cierre de este gobierno? Cuando estás por terminar el gobierno tienes que darte cuenta que vas perdiendo el poder. Tienes que cerrar las cosas, dejarlas ordenadas, no hacer mil cosas. No se puede apurar, no se puede exaltar a último minuto. Trabajar hasta el último día, por supuesto, ¿quién puede discutir eso? Pero hay que cerrar con eficiencia un gobierno y con una cierta elegancia. Hay que saber levantarse de ZERÉPANERACAM la mesa cuando se acabó la cena, como cantaba Charles Aznavour.
“La única esperanza es que cambie Estados Unidos” “Empieza otro gobierno y no sabemos todavía qué tono va a tomar, en un mundo que es un mundo imperial donde los grandes imperios tratan de dividir al mundo en pedazos sobre los cuales ellos tienen derechos”, reflexiona Ottone.
“Hace mucho tiempo que no oías desde los Estados Unidos un discurso como el de Trump de esta es mi zona y América del Sur es mi hemisferio y ahí se hace lo que yo digo. Trump habla de convertir países enemigos en países amigos, pero no habla nunca de democracia. Nunca. Y es muy complicado esta situación donde la Corina Machado no puede entrar al país todavía”, agrega. Un difícil contexto internacional. Un mundo extraño. De otra parte, Putin quiere reconstruir su imperio y Europa despierta de una siesta. Y China, en lo suyo. Es un mundo muy difícil para Chile. Justamente ahora aparece este conflicto hegemónico entre China y Estados Unidos traducida en la controversia por el cable submarino. Yo no sé si se cometió un error en cómo se hizo, pero los tonos suben. Y es feo lo de las visas pero no es el centro del tema.
Hay un embajador norteamericano que no habla como un diplomático, habla como quien está en su casa y con tonos prepotentes duro, duro. ¿Qué hacer entonces en este conflicto por la hegemonía? Chile tiene una tradición de política internacional. Chile es un país de 20 millones de personas que no tiene un mercado interno y que necesita mucho un país hacia afuera. Entonces Chile no puede encasquillarse en una posición doctrinaria. Naturalmente estamos más cómodos con países democráticos, y hay que separar también Estados Unidos de lo que es Trump. Eso puede cambiar porque las instituciones democráticas allá muestran solidez. China no va a cambiar, Rusia no va a cambiar La única esperanza es que cambie Estados Unidos. Y entonces Chile necesita mantener su tradición, no para provocar ni levantar el tono, ni volverse un país antinorteamericano. Sería absurdo. Pero necesita tener su libertad de acción.
China es un gran mercado y por lo tanto tiene que hacer una política muy responsable, muy prudente, pero también muy soberana y muy autónoma. ¿Cómo afecta lo que dice Boric cuando habla contra Estados Unidos o Israel? El tono exagerado no sirve de nada. Trump es un provocador y no hay que pisar el palito, hay que llevar adelante con seriedad lo que uno cree. Si Kast se vuelve Milei, que depende mucho de Estados Unidos para sobrevivir, una especie de vasallaje... creo que la enorme mayoría de los chilenos no quiere eso. Pero tampoco quiere ser enemigo de Estados Unidos ni de nadie. Quiere marchar por el amplio camino de la autonomía y la soberanía, y eso es lo que le conviene a los chilenos, que el multilateralismo y el comercio funcionen. Es un clásico de la política.
Cuando un sector de una posición radical de izquierda lo hace mal, la tendencia es que la gente busque una solución en el otro extremo”. Hay que cerrar con eficiencia un gobierno y con una cierta elegancia. Hay que saber levantarse de la mesa cuando se acabó la cena, como cantaba Charles Aznavour”. ¿El tema no es el cable? El tema no es el cable. Autor: GUILLERMO MUÑOZ.
El exjefe de asesores del expresidente Lagos cree que la centroizquierda debe diferenciarse del PC y del FA porque, de otro modo, “va a quedar mucha gente que anda por el mundo en una espléndida soledad política”. El sociólogo Ernesto Ottone reflexiona sobre el futuro del sector posterior al Presidente Boric: ‘‘Es un clásico de la política.
Cuando un sector de una posición radical de izquierda lo hace mal, la tendencia es que la gente busque una solución en el otro extremo”. ‘‘Hay que cerrar con eficiencia un gobierno y con una cierta elegancia. Hay que saber levantarse de la mesa cuando se acabó la cena, como cantaba Charles Aznavour”. —¿El tema no es el cable? —El tema no es el cable.