Editorial: Cumbres en el Cáucaso
Editorial: Cumbres en el Cáucaso Un inusual país, Armenia, eligieron los líderes europeos para realizar dos significativas cumbres esta semana, enviando una señal tanto a Rusia como a Estados Unidos de que están decididos a jugar un papel más independiente en los asuntos globales. Al mismo tiempo, el doble encuentro mostró la voluntad de Armenia de acercarse a Occidente y reafirmar su intención de integrarse a la Unión Europea (UE), marcando distancia de su antigua aliada, Rusia. Las citas, que para algunos pudieron pasar desapercibidas cuando Donald Trump y el conflicto en Irán acaparan la atención, son un ejemplo de los reordenamientos que se están produciendo en el escenario mundial.
En la primera reunión, de la Comunidad Política Europea grupo formado tras la invasión rusa a Ucrania, que reúne a unos cuarenta países y al que ahora se sumó Canadá, participó activamente Volodimir Zelenski, que recibió la solidaridad de sus pares y la seguridad de que seguirán apoyando su lucha contra el agresor ruso. Si bien Trump no estaba presente, hubo mensajes directos e indirectos para Washington, como el que lanzó Emmanuel Macron al decir que Europa tiene que aprender a vivir sin depender de EE.UU. “Estamos pagando el costo de nuestra sobredependencia (Ahora) Europa está tomando su destino en sus manos”, aseguró. En un tono más conciliador, Mark Rutte, el jefe de la OTAN, señaló que habían escuchado las preocupaciones de Washington sobre aumentar gastos de defensa. Más duro fue el canadiense Europa envía una señal a Trump y Putin, mientras Armenia gira a Occidente.
Mark Carney, quien defendió un sistema internacional “basado en reglas, anclado en la libertad, el Estado de Derecho y la democracia”, pues los países no están destinados a someterse a un “mundo más transaccional y brutal”. Y el británico Keir Starmer reconoció las tensiones con EE.UU., por lo que es importante “que este grupo se mantenga unido”. La UE y Armenia fueron las protagonistas de la segunda cumbre, en la que se firmó un acuerdo de asociación de conectividad que tiene como objetivo fortalecer vínculos económicos y de seguridad. La ex república soviética aspira a ser un centro regional con la ayuda de la UE. Se estiman inversiones potenciales de unos 2.500 millones de euros, “una señal clara de que la UE quiere cooperar”, según Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo. A pesar de todo, quedó claro que para que Armenia ingrese a la UE todavía queda un largo camino. Su giro hacia Occidente, que incluye un acercamiento con EE.UU., con el que negocia proyectos de energía nuclear civil (acuerdo que firmó J.
D. Vance en su visita de febrero), causa molestia a Moscú, del que Ereván se distanció después de que no recibiera apoyo de las fuerzas rusas estacionadas en su territorio en la reciente guerra con Azerbaiyán, cuando perdió el enclave de Nagorno Karabaj y unos cien mil armenios debieron huir de las tropas azeríes. Una señal del disgusto del Kremlin fue la advertencia de Putin, quien recordó que el país depende del gas barato de Rusia para su matriz energética. Pero los armenios ya han aprendido, duramente, que los rusos son un socio poco confiable..