Lo que se hizo y lo que no
Lo que se hizo y lo que no E l legado de un gobierno saliente a uno entrante no es solo un traspaso entre administraciones, sino que también es una herencia que recibimos todos por mucho más que 4 años. Se constituye de "lo que se hizo" (bien o mal), pero también de las infinitas consecuencias de "lo que no se hizo" y era necesario. La patria, la institucionalidad, la sociedad, el territorio y la ciudad se construyen de la sucesión de legados más o menos trascendentes. Algunos nos hacen avanzar; otros, estancarnos o retroceder, aportando o menoscabando el valioso patrimonio físico-geográfico, cultural-social, económico y ambiental de nuestra nación.
A lo largo de los siglos, las urbes chilenas se han beneficiado de importantes herencias: el sistema de recolección de aguas lluvias y alcantarillado de Santiago centro; la red de parques, espacios públicos y edificios emblemáticos impulsados por Vicuña Mackenna; el ferrocarril y sus bellas estaciones; el metro de Santiago; la remodelación del Plan de Valparaíso a comienzos de siglo XX; los importantes cambios urbanos del Plan Serena en los 50; el campus de la Universidad de Concepción; el parque Kaukari en Copiapó; la Villa Olímpica en Cerrillos, entre muchas otras. Obras, de ayer y hoy, que fomentaron el progreso y desarrollo del país.
En la otra cara de la moneda, también hemos heredado "lo que se hizo mal" y los perjuicios de todo "lo que no se hizo". Es el caso de ciudades dejadas en el olvido, como Valparaíso, conducidas al deterioro, la pobreza y la inseguridad; de la infraestructura y los equipamientos no provistos o mal construidos como embalses indispensables no ejecutados, ductos mezquinos, puentes inoperantes, autopistas y/o edificios que han destruido entornos privilegiados (AVO I y los malls de Castro, Puerto Montt y San Antonio, entre otros); de daños ambientales irremediables; de políticas equivocadas, como la supremacía otorgada al automóvil, y de miles de oportunidades no aprovechadas por falta de visión, incapacidad de gestión o exceso de burocracia. A fin de cuentas, las herencias de los gobiernos no son patrimonio de una administración, sino de todos. Sin duda, una enorme responsabilidad, y a la vez, un precioso desafío para las nuevas autoridades.
Lo que se hizo y lo que no DESAFÍOS DE CIUDAD FRANCISCO JAVIER OLEA Algunos (legados) nos hacen avanzar; otros, estancarnos o retroceder, aportando o menoscabando el valioso patrimonio físico-geográfico, cultural-social, económico y ambiental de nuestra nación. Carolina Katz Arquitecta y académica UC.