Vivir más no basta: cómo la prevención puede cambiar el destino de la salud en Chile
Vivir más no basta: cómo la prevención puede cambiar el destino de la salud en Chile Chile está viviendo una transformación demográfica profunda.
Según datos oficiales, más del 14% de la población chilena tiene 65 años o más, una cifra que ha crecido de manera constante en las últimas décadas y que posiciona a nuestro país como uno de los de mayor envejecimiento en la región. Este envejecimiento trae consigo un incremento notable en las enfermedades crónicas: patologías como la hipertensión, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer se han vuelto cada vez más frecuentes. De hecho, casi 3 de cada 4 personas mayores de 60 años en Chile reporta al menos una enfermedad crónica, incluyendo que más de la mitad vive con hipertensión y alrededor del 27% con diabetes. Además, el cáncer sigue siendo un importante desafío de salud pública en nuestro país.
Según datos recientes, Chile registra casi 60 mil nuevos casos de cáncer al año y más de 31 mil muertes asociadas; el riesgo acumulado de desarrollar cáncer antes de los 75 años supera el 19%. La realidad es que no solo estamos envejeciendo, sino que lo hacemos con una alta carga de patologías que deterioran significativamente la calidad de vida y generan un impacto económico creciente para las familias y el sistema de salud. En este contexto, la prevención se posiciona como una estrategia claramente más costo-efectiva que el tratamiento.
Avanzar hacia una cultura preventiva exige ir más allá de las decisiones individuales e implica una responsabilidad compartida entre el Estado y la sociedad civil, tanto en el diseño de políticas públicas sostenidas como en la creación de entornos que favorezcan conductas saludables a lo largo del curso de vida para la prevención de enfermedades crónicas.
Como pediatra, quiero subrayar que hay evidencia fuerte de que se puede evitar hasta seis de cada diez enfermedades del adulto, incluyendo uno de cada dos cánceres, si adoptamos estilos de vida saludables desde edades tempranas. El primer pilar de esta prevención es la actividad física regular. Se recomienda realizar al menos cuatro horas de actividad.. Por Dra. Marcela Zubieta Presidenta Fundación Nuestros Hijos