EL CASO POWELL
EL CASO POWELL urante poco más de un año, el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha impactado a sus ciudadanos y al mundo con su agresivo y crudo estilo de hacer politica. Frente a ello, muD chos dirigentes y líderes, otrora poderosos y orgullosos, han respondido tratando de pasar desapercibidos, cediendo a las demandas del Presidente o recurriendo lisa y llanamente a la adulación. Sin embargo, en estos dias un protagonista impensado ha sorprendido con una respuesta distinta. El presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Jerome Powell, reaccionó al anuncio de una investigación en su contra propiciada por el Departamento de Justicia, de manera inusualmente franca y asertiva.
Frente a la amenaza de cargos criminales ligados a supuestos sobrecostos en la renovación de los edificios de la Reserva Federal, Powell señala que ello es, lisa y llanamente, un pretexto, consecuencia de tomar decisiones sobre política monetaria en base al análisis independiente de la Fed sobre las condiciones económicas, "en lugar de seguir las preferencias del Presidente". Agrega Powell, que lo que está en juego es seguir fijando la tasa de instancia monetaria en base a la evidencia y las condiciones macroeconómicas o si, en su lugar, "la política monetaria será dirigida por la presión politica o la intimidación". Estas duras palabras sólo se pueden entender en un comedido banquero central dando cuenta la actitud que ha tenido el Presidente Trump frente a la Reserva Federal durante su actual Administración y la anterior.
En estos años, el Presidente ha descalificado incesantemente a la Fed, su presidente y consejeros, por no reducir las tasas de interés de acuerdo con sus deseos, independientemente del estado de la economia y las perspectivas para la inflación. A pesar de los reiterados ataques personales, los apodos denigrantes y las amenazas, sin embargo, la Fed ha continuado actuando con plena independencia.
Por supuesto que contar con el apoyo de los mercados, como ha ocurrido con la Fed en estos episodios, ayuda mucho, pero también es cierto que, frente a las actuales amenazas, Powell podría haber actuado de otra manera: podría haber emitido un escueto comunicado, podría haber remitido la acusación a un proceso que se resolvería en instancias judiciales, podría haber evitado aludir al Presidente, o podría haber simplemente renunciado, considerando que le restan sólo cuatro meses para completar su actual mandato. En lugar de todo esto, sin embargo, resolvió llamar a las cosas por su nombre, denunciar las intenciones detrás de esta acción en su contra y comprometerse a seguir cumpliendo su misión institucional. Para entender esta respuesta, es útil recordar cómo Powell ha ejercido el liderazgo de la Fed. Powell fue designado presidente de la Reserva Federal en 2018 por el propio Presidente Trump. Durante sus casi ocho años de gestión, Powell no ha sido un "halcón" monetario. Si alguna vez ha sido criticado, lo ha sido más por tolerar o aún alimentar la efervescencia de los mercados o por demorar un ajuste monetario, que lo opuesto. De hecho, la Fed lideró la respuesta de los bancos centrales al shock del Covid-19 con una agresiva combinación de medidas de liquidez para estabilizar los mercados y limitar el deterioro de la economia. Powell también se ha caracterizado por una gran identificación con la institución de la Reserva Federal, donde ha impulsado reformas para fortalecerla analiticamente y en su relación con la ciudadanía.
Me tocó compartir con él por casi dos años en el exclusivo Comité de Gobernanza de la red de bancos centrales del BIS y me impresionó la pasión que mostraba por los proyectos de fortalecimiento de la Fed y su genuino interés por lo que otros estaban haciendo. En el actual escenario económico, una reducción drástica de las tasas de interés como la que propugna el Presidente Trump, representa no sólo un riesgo para Estados Unidos, sino para la economia global.
No es sólo que una política monetaria expansiva sea inapropiada cuando la inflación se mantiene sostenidamente sobre la meta de política monetaria; el riesgo mayor es que, de existir una situación de sobrevaloración de activos como han advertido numerosos economistas, una baja de intereses significaria echar leña a la hoguera de los mercados, elevando la posibilidad de una corrección abrupta.
La independencia de los bancos centrales fue propugnada por economistas de diversas tendencias desde la década del '80, como una solución institucional a las fallas de Estado en la conducción de la política monetaria desde los gobiernos, originada en la ansiedad de estos últimos por impulsar la actividad, el empleo y contar con financiamiento barato para el Fisco, a costa de elevar las presiones inflacionarias y los riesgos financieros. Lo que observamos actualmente en Estados Unidos es un caso de texto de lo que la independencia de los bancos centrales -actualmente aplicada en decenas de paisesha buscado evitar.
En los debates de los últimos años en Chile algunos han tratado el tema de la autonomía del Banco Central como si fuera parte de una agenda politica neoliberal o un lujo que sólo se pueden dar los paises avanzados.
De hecho, hasta los ex presidentes de la Fed comentan, en su reacción a la acción contra Powell, que lo que intenta el Presidente Trump se asemeja a "cómo se hace política monetaria en mercados emergentes con instituciones débiles". La actual confrontación en Estados Unidos revela, sin embargo, que la resistencia a la independencia de los bancos centrales no proviene ni de la izquierda ni de países emergentes, sino de autoridades que ven a un Estado con poderes distribuidos y contrapesos políticos como un obstáculo a sus deseos y proyectos. Chile es un pais emergente, pero con instituciones fuertes. La independencia del Banco Central de Chile, vigente ya por 36 años, ha sido respetada integramente por gobiernos de colores diversos y también lo fue en los dos procesos constitucionales que terminaron en 2023. En este periodo, la autonomia del Banco Central le ha hecho bien al pais, como lo revela el que pronto retornaremos a tasas de inflación en torno o bajo el tres por ciento.
Creo que, en el actual escenario, el respeto a la autonomía del Banco Central es algo de lo cual deberíamos enorgullecernos, defender y promover, solidarizando con los paises que ven amenazado este pilar fundamental de una institucionalidad económica democrática y moderna. +. La actual confrontación en Estados Unidos revela, sin embargo, que la resistencia a la independencia de los bancos centrales no proviene ni de la izquierda ni de países emergentes, sino de autoridades que ven a un Estado con poderes distribuidos y contrapesos políticos como un obstáculo a sus deseos y proyectos. En Basilea, donde los banqueros centrales del mundo se reúnen cada dos meses, la oficina de Estados Unidos y la de Chile están bastante cerca.
El año 2018, cuando Jerome Powell comenzó a asistir a estos encuentros, el entonces presidente del Banco Central de Chile, Mario Marcel, aprovechó la instancia para ir a saludarlo y tomarse esta fotografia Mario Marcel, expresidente del Banco Central y exministro de Hacienda.