Columnas de Opinión: Un Limache distinto que va rumbo a cumplir dos siglos y que sigue siendo nuestra casa
Columnas de Opinión: Un Limache distinto que va rumbo a cumplir dos siglos y que sigue siendo nuestra casa PUNTO DE VISTA El pasado lunes 16 de febrero, la comuna de Limache celebró sus 198 años desde su fundación y mis más de seis décadas de vida, las he pasado en lo que yo llamó "la capital mundial del tomate". Pero no hay duda que esta ciudad es muy distinta a la que conocí siendo un niño. Una comuna marcada por la agricultura y de agitada vida musical, deportiva y cultural. Seguramente los más jóvenes, no creerán que en esta pequeña comuna, en algún momento hubo tres cines.
El Cine Paris que se encontraba en la primera cuadra de la Avenida Urmeneta; el Cine Municipal, que estaba a un costado de la Fábrica de Dulces Merello y luego el nuevo cine que se construyó frente a la Primera Compañía de Bomberos en calle República, pero que el fuerte terremoto de 1970 lo destruyó casi en su totalidad, pese a que solamente, un par de años antes lo habían inaugurado. También era una comuna de grandes lugares para la recreación durante el verano, los que eran visitados desde diversas ciudades de la región. Estaba la recordada Poza Paraíso, lugar de distracción especialmente los fines de semana, con grandes atracciones artísticas y bailes populares que se extendían hasta la noche.
Luego se sumó la Poza Larga, que con el tiempo paso a llamarse Parque María Teresa, ubicado al final de la calle Echaurren, la misma arteria que era utilizada el último domingo de febrero, por los cientos de comerciantes de distintas ciudades y los que llegaban para ser parte de la multitudinaria Feria de la Virgen de las 40 horas. Hoy Limache es distinto. Las calles ya no son de tierra, las Juan Carlos Reyes Morales mismas que en el invierno con la lluvia se transformaban en verdaderos ríos.
El modernismo, al igual que en muchas ciudades del país, terminó con la mayoría de las casa quintas, dando paso a poblaciones o condominios, terminando por extinguir muchos terrenos y parcelas, las que en su momento eran grandes plantaciones del tradicional tomate limachino.
Pero de igual manera Limache sigue siendo atractivo para los visitantes y para quienes recorremos todos los días sus calles, ahora con muchos más vehículos que antes, con dificultades para estacionar, pero con la misma historia e identidad de una comuna que va rumbo a sus dos siglos, y que seguimos queriendo como nuestra casa..