Autor: LUIS FERNANDO GONZÁLEZ V SUB DIRECTOR
Editorial: La prioridad es el control de la emergencia.
Editorial: La prioridad es el control de la emergencia.
La tragedia que hoy golpea con fuerza a las regiones de Ñuble y Biobio exige una respuesta sin distracciones: los incendios forestales han cobrado decenas de vidas, han dejado miles de hectáreas arrasadas, provocado evacuaciones masivas y destruido viviendas en un evento que las autoridades califican de extremo y que motivo la declaración de estado de catástrofe.
Las cifras preliminares son contundentes: al menos 19 fallecidos, más de 1.500 damnificados y cientos de hogares perdidos, mientras bomberos, brigadistas de Conaf, particulares y fuerzas policiales y militares combaten múltiples focos activos en condiciones climáticas adversas: altas temperaturas, vientos intensos y vegetación extremadamente seca que dificultan el control de las llamas. Ante este escenario, la respuesta institucional ha mostrado dos caras que requieren escrutinio. Por una parte, la movilización de recursos, el despliegue de las Fuerzas Armadas y la declaración de catástrofe son medidas necesarias. Por otra, persisten cuestionamientos de autoridades locales y parlamentarias sobre la rapidez y eficacia de la acción gubernamental, preguntas legítimas cuando está en juego la protección de la ciudadanía.
Es comprensible y justo que se exijan decisiones claras y efectivas: las familias afectadas y las comunidades evacuadas necesitan auxilio inmediato; los bomberos y brigadistas requieren apoyo logístico y humano para contener el avance del fuego. Ese clamor social debe transformarse en acciones concretas y sin dilaciones. Sin embargo, en medio del dolor no cabe convertir la emergencia en un escenario de confrontación política improductiva. Instrumentalizar la tragedia para obtener réditos partidarios debilita el esfuerzo comun que hoy es imprescindible: salvar vidas y proteger comunidades.
En ese sentido, el llamado a dejar la política de lado y concentrar recursos en la ayuda, formulado por el Presidente electo José Antonio Kast, es un recordatorio pertinente: la prioridad debe ser la cooperación y la inmediata atención de los damnificados. Desde la región no solo han partido bomberos y recursos aéreos sino tambien comienza a fluir la anónima ayuda que cada vez que se necesita comienza a ser recogida en Chile. Pero existe un gran temor, el de agotar los recursos cuando la temporada recién comienza. Ojalá no tengamos después que lamentar una situación similar en nuestra zona. Pero por el momento la prioridad es clara, controlar los incendios que hoy existen. Cuando la emergencia pase será tiempo de responsabilidades y de análisis.
Será necesario evaluar qué falló, qué políticas de prevención fueron insuficientes y qué mecanismos de respuesta territorial deben reforzarse para aumentar la resiliencia regional y las maneras de realizar un rápido escalamiento hacia lo nacional cuando los recursos locales no sean suficientes. Ante incendios cada vez más agresivos por la sequía y el cambio climático. Esas discusiones deben conducir a reformas concretas, no a discursos estériles. La política, bien entendida, articula recursos, coordinación y respuestas colectivas. Esperamos que esa política esté guiada por la empatía, la eficiencia y la urgencia de proteger a las personas. Todo lo demás puede esperar hasta que las llamas se apaguen y las familias puedan comenzar a reconstruir, lo que sin duda será además otro proceso largo y que tampoco podrá esperar. Autor: LUIS FERNANDO GONZÁLEZ V SUB DIRECTOR. Editorial