“Debemos terminar con la postura del policía sobre el uso de IA en las aulas”
“Debemos terminar con la postura del policía sobre el uso de IA en las aulas” “El problema que tenemos en educación con el uso de inteligencia artificial es porque la hemos estado usando como si fuera algo que conocemos. La usamos como si fuera Google o Wikipedia, como si fuera un buscador de información o una enciclopedia. Pero no es así: ante todo, la inteligencia artificial generativa es un conversador”, dice Alberto Ramírez Martinell, académico del Centro de Investigación e Innovación en Educación Superior de la Universidad Veracruzana. Invitado por Renides y la U. Mayor al tercer Congreso Internacional de Investigación en Docencia Universitaria, el experto mexicano llamó a cambiar el enfoque que tiene el debate actual sobre el uso de IA en las aulas. “Debemos terminar con la postura del policía sobre el uso de IA en las aulas. Más que policías del uso de ChatGPT, lo que corresponde es formar a los alumnos en ciudadanía digital, de modo que sepan qué está bien y qué está mal”, afirma. Para eso, reflexiona, la clave es entender qué son estos grandes modelos de lenguaje (LLM), cuáles son sus capacidades y sus límites. Entre estos, se cuenta que no son fuentes confiables de información. Y tampoco debieran usarse para sustituir el trabajo intelectual escolar. “Hay que avanzar a lo que se logró con el vicio del copy/paste. No podemos decir que esa mala práctica se erradicó de las aulas, pero sí existe hoy plena conciencia de que está mal. Con esto pasa lo mismo: hay que trascender la impostura de hacerse pasar por una inteligencia que no es la propia”, dice. En cambio, la IA sí puede ser un gran copiloto. Una herramienta con la cual el usuario pueda confrontar ideas, que pueda servir de guía en ciertos procesos mentales o que pueda acompañar un proceso formativo. En ese sentido, su invitación es a repensar la forma de evaluar. Por ejemplo, que más que evaluar el resultado de un proceso, como puede ser un ensayo, tomar ese resultado como punto de partida y preguntarle al estudiante cómo construyó su ensayo. O en qué usó la IA, en qué no y por qué. “No hay que prohibir la tecnología, sino que hay que incentivar que los estudiantes usen la tecnología como universitarios. Que no se queden en el uso vernáculo, callejero, como si fueran niños de 15 años o para la trampa, sino que sepan emplearla disciplinariamente”, argumenta.
A su juicio, es clave volver a lo básico, a la ética, a formar a los universitarios en qué consiste en ser un profesional íntegro: una persona que “quiere aprender para servir a su comunidad y no como alguien que solo aparenta saber y avanza en su carrera por la vía de la trampa”. Hacia el futuro, su mirada es optimista: “Estamos ante una oportunidad histórica de acceder a información. Tenemos resúmenes de casi todo a la mano y podemos profundizar en lo que queramos.
Pero también está el riesgo de conformarnos con el resumen y tiktokizar la educación, es decir, saber solo un poquito de las cosas”. ZEDNÁNREFLEUNAM “No hay que prohibir la tecnología, sino incentivar que los estudiantes usen la tecnología como universitarios”. ALBERTO RAMÍREZ MARTINELL Investigador de la Universidad Veracruzana.. El experto llamó a los educadores a formar verdaderos ciudadanos digitales, que conozcan los límites de la tecnología y sepan usarla de manera adecuada, en lugar de prohibirla. MANUEL FERNÁNDEZ B. ALBERTO RAMÍREZ MARTINELL, INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD VERACRUZANA: “No hay que prohibir la tecnología, sino incentivar que los estudiantes usen la tecnología como universitarios”. ALBERTO RAMÍREZ MARTINELL Investigador de la Universidad Veracruzana. Ramírez Martinell fue parte de la tercera versión del Congreso Internacional de Investigación en Docencia Universitaria, organizado por Renides y la Universidad Mayor.