Autor: JOSÉ TOMÁS TENORIO LABRA
El petróleo venezolano, un objetivo estratégico para Trump y uno de sus mayores desafíos
El petróleo venezolano, un objetivo estratégico para Trump y uno de sus mayores desafíos “H aremos que nuestras gigantescas compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura petrolera que está muy dañada, y empiecen a generar dinero para el país”. Donald Trump no dejó espacio a dudas el sábado al señalar, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas de EE.UU., que uno de los objetivos de su administración será el sector petrolero de Venezuela, en un área que pese a su gran potencial económico implica desde ya un enorme desafío de cara a la reconstrucción de una industria local muy decaída.
Con reservas de crudo que se estiman como las mayores del mundo con un 17% del total, lo que equivale a cerca de 300.000 millones de barriles, el destino del petróleo venezolano fue uno de los grandes focos de atención durante los meses previos en los que EE.UU. aumentó su presión militar sobre el régimen, y más aún tras la operación del sábado por la madrugada en Caracas.
En ese sentido, Trump enmarcó la intervención militar como una de interés nacional para EE.UU. debido, en parte, a que “Venezuela confiscó y vendió unilateralmente petróleo estadounidense”. “(Fue el) mayor robo de propiedad en la historia de nuestro país”, aseguró el republicano, en referencia a procesos de nacionalización del sector que comenzaron hace décadas y que fueron profundizados en 2007 por el gobierno del fallecido Hugo Chávez, y que llevaron a la expropiación de activos de varias petroleras extranjeras en el país, incluidas compañías estadounidenses. “Reconstruiremos la infraestructura del petróleo” en la nación, manifestó confiado el republicano.
Un sector muy dañado La apuesta de Trump se enfrenta, sin embargo, a grandes desafíos debido al muy mal estado del sector en Venezuela tras años de desinversión, crisis económica, sanciones en su contra y una profunda corrupción que dejaron la infraestructura petrolera en un estado muy deficiente.
Luisa Palacios, investigadora adjunta del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, plantea que la reconstrucción del sector petrolero venezolano es una tarea “titánica” si se fija como meta el máximo de producción de 3,5 millones de barriles por día, alcanzado en la década de 1990.
Sin embargo, sostiene que metas más modestas y ajustadas al contexto actual son algo “totalmente factible”. Con una producción actual de un millón de barriles por día, y con empresas petroleras extranjeras que cuentan con licencias que “están siendo operadas muy por debajo de su capacidad”, Palacios afirma que “con inversiones mínimas” es posible alcanzar los 1,5 millones de barriles por día, un nivel de producción similar al registrado previo a las sanciones de 2019.
Pero aún así, afirma, factores como la existencia de un gobierno confiable, un marco legal que entregue garantías a las empresas, y la eliminación de las sanciones al petróleo venezolano serán decisivos para alcanzar estos objetivos.
La necesidad de apoyo de grandes compañías Trump ya dijo que para lograr esta reconstrucción espera contar con las grandes compañías petroleras, al sostener que serán ellas las que “paguen directamente” los “miles de millones de dólares” que costará la tarea, algo que posteriormente les sería “reembolsado”. Sin embargo, reportes de The Wall Street Journal y The New York Times aseguraron que entre las grandes petroleras extranjeras hay poco interés por operar en Venezuela.
Según David Mares, investigador de estudios de energía en América Latina en el Instituto Baker para Políticas Públicas de la Universidad de Rice, la falta de confianza de las grandes petroleras en el sistema legal venezolano frena a estas empresas de “invertir fuertes cantidades en el país”. “Trump puede subsidiar en parte ese riesgo, pero realmente requiere una reforma mayor de la legislación venezolana, y eso requiere un gobierno con estabilidad y credibilidad frente al pueblo venezolano. No creo que esa situación se produzca en los próximos dos años”, dice.
A eso se suma el hecho de que gran parte del petróleo venezolano es comparativamente caro de SSERPDETAICOSSAEHT extraer y es de una calidad mucho menor, porque es pesado, denso y con un alto contenido de azufre, lo que obliga a un procesamiento mucho mayor que encarece y hace más lenta la producción.
Además, explica Mares, “la industria petrolera internacional enfrenta bajos precios y la inversión ha caído en todo el mundo”, por lo que no sería atractivo para las grandes empresas invertir en un país donde faltará tiempo para que la industria se recupere.
El factor político Para Trump, el tema petrolero puede funcionar para justificar la operación militar en Venezuela entre bases de votantes que no ven con buenos ojos nuevas intervenciones en el extranjero, por el costo que han tenido, pero que sí han apoyado la idea de un control sobre el petróleo venezolano para evitar que aliados del chavismo como Rusia y China se beneficien de él, según analistas citados por la prensa local. Incluso, algunos miembros del ala más cercana a Trump del Partido Republicano y activistas conservadores respaldaron la idea expresada por el mandatario de “recuperar” el petróleo “robado” a EE.UU.
Y aunque críticos del republicano, tanto dentro como fuera de EE.UU., apuntaron a la riqueza petrolera de Venezuela en cuanto a sus reservas como la verdadera motivación de Trump para intervenir militarmente en el país, el objetivo del Presidente en este aspecto podría tener más bien una mirada estratégica a largo plazo, según Palacios.
Con EE.UU. como el mayor productor de petróleo a nivel global, la experta asegura que el interés de Washington no es “buscar recursos en otras partes”, sino más bien permitir la reconstrucción de una economía venezolana que en sus exportaciones depende en un 90% de sus envíos de petróleo al exterior, y cuyo colapso económico ha tenido un alto impacto en la región.
“Para que Venezuela deje de exportar su inestabilidad, necesita una recuperación petrolera, una recuperación económica (... ) Esto es, en mi impresión, un tema de estabilidad económica y de estabilidad social”, afirma. n Activo clave para China La incertidumbre por el futuro del sector petrolero venezolano tiene a China con la mirada muy atenta en este aspecto, según diversos medios y agencias, al ser un gran aliado del régimen chavista y el principal comprador del petróleo proveniente del país. Preguntado directamente en su rueda de prensa del sábado por países como China y su interés en el petróleo venezolano, el Presidente Donald Trump aseguró: “Estamos en el negocio del petróleo. Vamos a vendérselo.
No vamos a decir que no vamos a dárselo”. Ante las sanciones, los datos oficiales de las aduanas chinas solo muestran compras directas por unos 729 millones de dólares en 2024 y por 94 millones entre enero y noviembre de 2025.
La mayoría de importaciones se produce con múltiples trasbordos a través de terceros países como Malasia o Cuba para ocultar su origen real, por lo que la calificadora de deuda S&P sigue considerando a China como el principal comprador mundial de crudo venezolano.
Según S&P, esos barriles se dirigen mayormente a refinerías independientes en la provincia oriental de Shandong que importan el crudo pesado a precios rebajados debido a las sanciones, y que lo procesan para aplicaciones como el asfaltado. Autor: JOSÉ TOMÁS TENORIO LABRA.
Pese a la enorme cantidad de reservas con las que cuenta el país, el deterioro de la industria de crudo en Venezuela presenta enormes complejidades en términos de dinero, tiempo y apoyo de grandes empresas a los planes del republicano.
El mandatario afirmó que compañías de EE.UU. invertirán en el sector: n Activo clave para China La incertidumbre por el futuro del sector petrolero venezolano tiene a China con la mirada muy atenta en este aspecto, según diversos medios y agencias, al ser un gran aliado del régimen chavista y el principal comprador del petróleo proveniente del país. Preguntado directamente en su rueda de prensa del sábado por países como China y su interés en el petróleo venezolano, el Presidente Donald Trump aseguró: “Estamos en el negocio del petróleo. Vamos a vendérselo.
No vamos a decir que no vamos a dárselo”. Ante las sanciones, los datos oficiales de las aduanas chinas solo muestran compras directas por unos 729 millones de dólares en 2024 y por 94 millones entre enero y noviembre de 2025.
La mayoría de importaciones se produce con múltiples trasbordos a través de terceros países como Malasia o Cuba para ocultar su origen real, por lo que la calificadora de deuda S&P sigue considerando a China como el principal comprador mundial de crudo venezolano.
Según S&P, esos barriles se dirigen mayormente a refinerías independientes en la provincia oriental de Shandong que importan el crudo pesado a precios rebajados debido a las sanciones, y que lo procesan para aplicaciones como el asfaltado. VENEZUELA TIENE la mayor reserva de petróleo del mundo, pero el sector está en mal estado en el país. En la foto, la refinería El Palito, en Puerto Cabello.