Autor: Jeremy V. Quiroz prensa@latribuna.cl
Proponen crear fondo público-privado para recuperar zonas arrasadas por incendios forestales
Proponen crear fondo público-privado para recuperar zonas arrasadas por incendios forestales E 1 megaincendio forestal que afectó a las provincias de Biobío y de Concepción durante enero dejó graves afectaciones que tomará tiempo reconstruir. Casas reducidas a escombros, caminos dañados, infraestructura pública colapsada y familias intentando comenzar desde cero sus vidas.
Ante ese escenario, el director regional de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), Esteban Krause, planteó que si bien está claro que la prioridad principal es reconstruir las viviendas y reponer los servicios básicos de las localidades afectadas, el desafío medioambiental de fondo requiere un trabajo más profundo y a largo plazo. "Hay que pensar hacia adelante sobre cómo, efectivamente, vamos generando condiciones en el medio rural que permitan mejorar ese entorno", agrega. nal, el cambio climático ha generado condiciones que favorecen la propagación rápida del fuego, lo que obliga a replantear el diseño mismo del territorio. En ese contexto surge su propuesta: crear un fondo especial para la reconstrucción ambiental de las zonas afectadas. "Estoy hablando de un fondo público-privado, incluso con ayuda internacional", precisa. La iniciativa apunta a reunir recursos del Estado, del sector privado y, eventualmente, cooperación externa, con el objetivo de financiar procesos de restauración que hoy avanzan a un ritmo insuficiente. Krause explica que, tras los incendios de 2023, muchas empresas forestales replantaron rápidamente, ya que forma parte de su modelo productivo. Sin embargo, la realidad de pequeños y medianos propietarios es distinta. "Replantar es caro", enfatiza. En numerosos predios particulares simplemente no se volvió a plantar, lo que dejó amplias superficies expuestas. La situación podría repetirse tras los incendios recientes, que afectaron con mayor fuerza a zonas con presencia de poblados rurales e incluso sectores urbanos. "Hoy estamos más preocupados por eso", advierte. INTENSIDAD VORAZ Los incendios de 2023 en Santa Juana, Nacimiento y otras comunas también dejaron pérdidas humanas y materiales que aún no terminan de superarse.
Pese a ello, en menos de tres años la región volvió a enfrentar un siniestro de gran magnitud, esta vez con una intensidad que Krause califica como incluso más voraz que la de aquel entonces, donde resultaron quemadas más de 200.000 hectáreas en total. "La velocidad del incendio cada día tomaba más fuerza y era más complicado contenerlo", EL RIESGO SILENCIOSO Uno de los puntos que más sostiene. Para el director regioinquieta a Conaf es el impacto E posterior al fuego. Cuando la vegetación desaparece, el suelo queda vulnerable.
Las cenizas generan una capa que dificulta la infiltración del agua, por lo que las lluvias -cada vez más concentradas en pocas horasescurren con mayor rapidez y arrastran sedimentos. "El proceso erosivo en esta región es absolutamente real. No estamos hablando de algo hipotético", sostiene Krause.
En sectores de la cordillera de la Costa, donde los suelos erosionan con facilidad, la ausencia de cobertura vegetal puede traducirse en cárcavas, inestabilidad de terreno y afectación directa a viviendas, caminos y centros poblados. "Hoy en día, en quebradas, riberas y suelos erosionados no hay vegetación, y eso va a afectar directamente a las personas", recalca.
UN PAISAJE CONSTRUIDO QUE DEBE ADAPTARSE Más allá de la reforestación puntual, Krause plantea una discusión de fondo: el paisaje rural del Biobío no es completamente natural. "Es un paisaje artificial, construido hace 50 o 100 años por el hombre", afirma. Por lo mismo, considera que hoy corresponde adaptarlo a nuevas condiciones climáticas y sociales. "No es solo reconstruir el paisaje que había antes. Hay que repensarlo", insiste. La propuesta apunta a diseñar territorios con mayor diversidad: mosaicos de distintas especies, áreas empastadas, vegetación más resistente a la sequía y al calor, y combinaciones que dificulten la propagación del fuego. El objetivo es que el territorio no funcione como un continuo altamente combustible, sino como un espacio con barreras naturales y mayor resiliencia. RECURSOS INSUFICIENTES PARA EL DAÑO ACTUAL Actualmente, Conaf ejecuta un programa regional financiado por el Gobierno Regional (GORE), por cerca de $9.000 millones, destinado a la reforestación en suelos degradados. El plan contempla intervenir unas 4.000 hectáreas en un período de tres años. Sin embargo, esa cifra representa alrededor del 10% de la superficie afectada durante la última temporada. "La velocidad de recuperación es muy baja", reconoce Krause. De mantenerse ese ritmo, podrían pasar décadas antes de revertir el daño acumulado. De ahí la necesidad de un fondo permanente y robusto. El director regional incluso menciona la posibilidad de incentivos tributarios o mecanismos asociados a la responsabilidad social empresarial para incentivar la participación privada. "Yo creo que tiene que participar el sector privado en esto", puntualiza. PREVENCIÓN Y FISCALIZACIÓN Krause también subraya que ninguna estrategia de restauración será suficiente sin prevención efectiva. "El incendio no lo hace el bosque, sino que los seres humanos", recuerda. Por ello, la propuesta de rediseño territorial debe ir acompañada de mayor fiscalización, educación y medidas que reduzcan la ocurrencia de nuevos focos. Autor: Jeremy V. Quiroz prensa@latribuna.cl. El director regional de la Corporación Nacional Forestal, Esteban Krause, advierte que la reconstrucción tras los incendios no puede limitarse a viviendas e infraestructura. Plantea la creación de un fondo especial -con aportes del Estado, privados e incluso cooperación internacionalpara recuperar ambientalmente los entornos rurales y rediseñar el paisaje con criterios preventivos. LA PROPUESTA BUSCA "REDISEÑAR" el paisaje rural y reemplazar la continuidad de plantaciones por mosaicos más seguros y diversos.