Editorial: Un gran alivio
Editorial: Un gran alivio La reciente negociación impulsada por la alcaldesa Daniela Norambuena marca un punto de inflexión en la gestión de la salud pública comunal. No se trata solo de saldar una deuda cercana a los $400 millones con CENABAST, sino de demostrar que una administración responsable puede revertir crisis heredadas y transformarlas en oportunidades concretas para la ciudadanía. Este tipo de acuerdos revaloriza el rol de la gestión pública eficiente. El impacto de esta decisión va mucho más allá de lo administrativo. La reactivación del sistema de compra de medicamentos permitirá que cientos, e incluso miles de familias, accedan nuevamente a tratamientos esenciales. La salud no puede depender del bolsillo, y menos cuando se trata de enfermedades crónicas o tratamientos prolongados. Garantizar el abastecimiento en la atención primaria no es un lujo, es una obligación básica del Estado a nivel local. En este contexto, la futura implementación de farmacias comunales sin exigencia del Registro Social de Hogares representa un avance significativo en equidad. La posibilidad de acceder a medicamentos con hasta un 50% de ahorro rompe una barrera histórica: la segmentación del acceso según nivel socioeconómico. Este modelo no solo corrige errores del pasado -como sistemas financieramente insostenibles-, sino que también propone una solución más realista y duradera, basada en costos operacionales transparentes y compras eficientes. Mantener este sistema en el tiempo requerirá disciplina fiscal, supervisión constante y una planificación centrada en las personas. La negociación de la deuda fue el primer paso, pero el éxito se medirá en la continuidad del abastecimiento y en la confianza que los vecinos depositen en este nuevo modelo. Si se logra consolidar, La Serena podría convertirse en un ejemplo replicable de cómo una buena gestión puede devolver dignidad a algo tan esencial como el acceso a medicamentos..