Autor: Claudio Oliva Ekelund Profesor de Derecho, Universidad de Valparaíso
Columnas de Opinión: El terrible primer año de Trump
Columnas de Opinión: El terrible primer año de Trump E n 2024 escribí en este espacio, con algo de humor negro, que aun en estado vegetal Joe Biden sería preferible a Trump en la Casa Blanca. Casi un año y medio después, esa afirmación me va pareciendo expresión de la más pura y fría seriedad. Los malos signos llegaron pronto. Aun antes del inicio de su segundo período, Trump mencionó su deseo de adquirir Groenlandia y de convertir a Canadá en el 51º estado de su país. Pero pareció otro ejemplo de su destemplada fanfarronería. Luego vinieron momentos espeluznantes, como cuando sometió a público escarnio a Volodímir Zelenski, uno de los líderes más determinantes, apreciables y carismáticos del mundo democrático. O como cuando anunció el mayor aumento, en un siglo y medio, de los aranceles a las importaciones norteamericanas, dando una feroz patada al fundamental comercio internacional. Pero esos casos fueron seguidos por el alivio de un parcial retroceso. Posteriores encuentros con Zelenski tuvieron otro tono y ha mantenido algún apoyo a la decisiva causa ucraniana. Muchos aranceles fueron luego reducidos. Otros hechos gravísimos ocurrieron, como el envío de personas a aquella terrible cárcel del corrupto dictador de El Salvador, donde decenas de miles están amontonados sin juicio previo alguno en inhumanas condiciones. O el asalto a la libertad académica de las universidades o las restricciones a la investigación científica. Pero nuestro mundo da muestras, por momentos, de estar adormecido precisamente frente a la transgresión de lo más importante, que son las libertades básicas. Con todo, al alcanzar un año de gobierno, ya no va quedando de dónde agarrarse para subestimar el enorme efecto negativo de Trump.
Mientras en Venezuela no hay el menor atisbo de transición a la democracia, el desquiciado presidente amenazó con el uso de la fuerza a Dinamarca, un aliado de la OTAN, e invitó al tirano Putin y a otros dictadores a un absurdo Consejo para la Paz para Palestina, donde no ha habido ningún progreso relevante.
Y ha mandado lo que es ya una enorme fuerza paramilitar, cuyo gobierno le ha atribuido inmunidad legal, a atrapar con la mayor crueldad a inmigrantes irregulares en sitios en que no abundan, donde han asesinado ya a dos personas que protestaban lícitamente contra su proceder. La única fortuna es que se ha encontrado con personas notables dispuestas a hacerle frente, como Macron, Zelenski y María Corina Machado. A otros los ha hecho surgir él mismo, como efecto contraproducente de sus estropicios, como el primer ministro de Canadá, Mark Carney, o el groenlandés Jens-Frederik Nielsen. Y está el heroico pueblo de Minneapolis, que ha protegido a sus vecinos de origen extranjero aun a costa de su vida. El carácter y la unidad de los partidarios de la libertad es su gran obstáculo. ¡Hagámoslo crecer! Autor: Claudio Oliva Ekelund Profesor de Derecho, Universidad de Valparaíso. C Columna