COLUMNAS DE OPINIÓN: El incómodo silencio que retumbó en el Estrecho
COLUMNAS DE OPINIÓN: El incómodo silencio que retumbó en el Estrecho En En política exterior y soberanía, el silencio no es prudencia, es debilidad. debilidad. Y eso es precisamente lo que hoy preocupa en la Región de Magallanes y en todo Chile. Frente a un tema tan delicado como la defensa del Estrecho de Magallanes, el Gobierno ha optado por una reacción tardía, dubitativa dubitativa y, en muchos momentos, simplemente inexistente. El Estrecho de Magallanes no es un punto más en el mapa. Es una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, un paso natural entre océanos que ha definido la historia, el comercio y la geopolítica del hemisferio sur. Su control y resguardo no solo representan soberanía territorial, sino también una posición clave en el tablero internacional. internacional. No entender eso, o actuar como si no importara, es un error que Chile no puede permitirse. Por eso resulta incomprensible el titubeo de la ministra Sedini, cuyas declaraciones declaraciones han estado lejos de entregar certezas. En vez de una postura firme, clara y oportuna, lo que hemos visto es ambigüedad, dudas y una preocupante falta de conducción política. En temas de soberanía, las vacilaciones no solo generan incertidumbre interna, sino que además envían señales equivocadas equivocadas al exterior.
Pero no sólo eso, con el pasar las horas horas la Vocera se justifica diciendo que no sabía de qué se le estaba hablando por encontrarse en un recorrido con el Presidente Kast por la Esmeralda y posteriormente tener un almuerzo con parlamentarios oficialistas.
Y acá saltan dos dudas: Para qué tiene tanto asesor si no son capaces de mantenerla al tanto tanto de algo crucial para el país y no saber algo de cultura general que el Estrecho de Magallanes fue, es y será chileno; Segundo, ¿entonces tampoco el máximo mandatario nacional estaba al tanto de la insolencia que tuvo un alto mando de la armada argentina? A esto se suma la lenta reacción en la región. Magallanes, históricamente relegada relegada en las decisiones centrales, vuelve a enfrentar la sensación de abandono. La demora en responder no solo agrava el problema, sino que refuerza una percepción percepción que ya es demasiado conocida: que el extremo sur importa menos hasta hasta que estalla un conflicto. Sin embargo, no siempre fue así. Hace no mucho, el país fue testigo de una señal señal completamente distinta.
Cuando se detectó la instalación irregular de paneles solares en el extremo sur, el Presidente Gabriel Boric fue categórico: “o los sacan ellos o los sacamos nosotros”. Esa frase frase no solo marcó una postura, sino que transmitió con claridad que la soberanía soberanía chilena no se negocia ni se relativiza. Fue un gesto político firme, sin ambigüedades, ambigüedades, que logró el objetivo de defender el territorio con decisión. Esa es precisamente la actitud que hoy se echa de menos. Porque la defensa del Estrecho de Magallanes no admite silencios incómodos incómodos ni respuestas a medias. Requiere liderazgo, convicción y sentido de Estado. No se trata de sobrerreaccionar, sino de actuar con claridad y oportunidad, entendiendo entendiendo que, en geopolítica, las señales importan tanto como las acciones. Magallanes no puede seguir esperando. esperando. Chile tampoco. Cuando se trata de soberanía, el silencio silencio nunca es neutral. Y esta vez, está pesando demasiado. El incómodo silencio que retumbó en el Estrecho Andro Mimica Guerrero seremi de Gobierno.