Autor: Valeria Troc Farías
"Kast debería decirle a Trump: 'Ya sabes de mi afinidad, no me hagas escoger"
"Kast debería decirle a Trump: 'Ya sabes de mi afinidad, no me hagas escoger" L a disputa entre Estados Unidos y China dejó hace rato de ser un tema lejano. Ya no se trata de declaraciones altisonantes, imposición de aranceles, la disputa por el control de rutas comerciales o la influencia en el suministro de minerales estratégicos. Hoy es un enfrentamiento que impacta la política interna de países como Chile. El proyecto de cable submarino de fibra óptica que busca conectar Concón con Hong Kong, que desató una agria discusión entre el Gobierno y la administración entrante, es una muestra. Jorge Guajardo conoce esa dinámica de primera mano. Graduado en Georgetown y Harvard, fue embajador de México en China durante seis años (2007-2013). Hoy trabaja en Washington asesorando a gobiernos y empresas latinoamericanas en temas geopolíticos. Desde esa posición ha seguido de cerca cómo la relación entre ambas potencias se ha ido tensionando hasta transformarse, según él, en algo mucho más delicado que una simple rivalidad comercial. A su juicio, lo que estamos viendo es una separación compleja entre dos economías que durante décadas estuvieron profundamente conectadas.
Una ruptura en la que el comercio, la tecnología y las cadenas de suministro se han convertido en herramientas de presión política. "Estamos en un mundo donde el más poderoso se impone", advierte En esta conversación habla de cómo operan esas presiones en la práctica, del margen real que tienen los países latinoamericanos para no quedar atrapados entre Washington y Beijing, del riesgo de depender demasiado de un solo socio y de las decisiones estratégicas que enfrentan gobiernos como el chileno en medio de una competencia que recién empieza a mostrar sus costos. "Todo camina hacia un divorcio comercial" -¿ Cómo podemos comprender el cambio en las relaciones internacionales, especialmente comerciales, a la luz del conflicto entre Estados Unidos y China? -Significa entender que lo comercial ya no es nada más comercial, es político. Antes bastaba con tener el mejor producto, el mejor precio o el mejor tratado de libre comercio. Hoy eso ya no es suficiente.
Ahora mucho tiene que ver con cadenas de suministro, con la exportación de la sobrecapacidad instalada de China, con cómo Estados Unidos y China están buscando esferas de influencia. -¿ Cómo describiría la relación entre Estados Unidos y China? -Muy complicada. Todo camina hacia un divorcio comercial. La pregunta es si va a ser un divorcio organizado o uno apresurado. Ambos países tienen dependencias profundas. Estados Unidos depende de China en materiales de tierras raras, en microchips más básicos y en insumos intermedios. China depende de Estados Unidos en tecnología más sofisticada, como chips avanzados, motores de avión o instrumentos aeronáuticos. -Se avizora un divorcio en malos términos por lo que se ve. Jorge Guajardo: Autor: Valeria Troc Farías.
El exembajador de Mexico en China analiza la presión de Washington por el cable y advierte sobre los riesgos de quedar atrapados entre EE.UU. y China. "Kast tiene la ventaja de la afinidad ideologica con Trump, pero la amistad por la amistad no lleva a nada", dice. "Kast debería decirle a Trump: 'Ya sabes de mi afinidad, no me hagas escoger" -Ya vimos ejemplos. Está el caso de la empresa holandesa Nexperia, que había sido adquirida por capitales chinos. Allí, cuando el gobierno holandés intervino por sospechas de transferencia tecnológica, China respondió objetando exportaciones de microchips donde prácticamente tiene el monopolio. Lo mismo ocurrió con las restricciones a exportaciones de tierras raras. Es decir, China empezó a usar su cadena de suministro como instrumento de presión geopolítica. Y Estados Unidos hace lo mismo con los chips de Nvidia o con la tecnología aeronáutica.
Entonces sí, ambos quieren divorciarse, pero saben que dependen uno del otro y que cada uno tiene instrumentos para afectar al otro. -Usted plantea un "divorcio organizado" o un "divorcio apresurado". ¿ Qué señales deberíamos observar para saber cuál escenario se está concretando? -Sabríamos si es un divorcio organizado si los países pueden mantener su comercio interno andando sin interrupciones por las cadenas de suministro.
Si un país es víctima de vedas a exportaciones/importaciones por parte de otro país, esto quiere decir que es un proceso desorganizado; por ejemplo, si China prohíbe las exportaciones de materiales de tierras raras, esto indicaría un divorcio desordenado. -Algunos dicen que estamos en una especie de Guerra Fría 2.0. -No exactamente. La Guerra Fría fue una guerra ideológica entre el modelo comunista soviético y el modelo democrático-capitalista estadounidense. Y prácticamente no había comercio entre ellos. Aquí están profundamente entrelazados comercialmente. Es más un divorcio que una guerra fría.
Y eso lo hace más complicado, porque no es una confrontación entre bloques aislados, sino entre economías integradas que buscan separarse sin colapsar. -América Latina tiene los recursos que el mundo necesita para el siglo XXI: litio, cobre, agua, alimentos, biodiversidad. ¿Eso nos hace más poderosos o más vulnerables frente a las grandes potencias? -Tenemos los recursos, pero no siempre la tecnología para refinarlos. El poder real lo tiene quien agrega valor. En el caso del litio para baterías de autos eléctricos, China tiene las tecnologías más avanzadas de refinación. En cobre, gran parte del refinamiento también está en China. Entonces, eso nos hace atractivos, especialmente para China, pero vulnerables si no desarrollamos capacidades propias. Para mí, el principal riesgo para la región no es un cable o un puerto específico, sino la desindustrialización. China tiene una sobrecapacidad instalada enorme y puede inundarnos con productos industriales baratos: acero, petroquímica, vidrio, manufacturas intermedias.
Eso puede cerrar nuestras fábricas y dejarnos totalmente dependientes. -¿ Estados Unidos tiene hoy una estrategia hacia América Latina o solo reacciona cuando ve a China ganar terreno? -Hemos visto que está tratando de sacar a China del continente: en los puertos de Panamá, en Venezuela, en presiones hacia Chile por el cable, en México limitando inversión china si quiere mantener el tratado de libre comercio.
Hay una presión creciente para que este hemisferio juegue principalmente con Estados Unidos. -¿ Puede un país latinoamericano ser simultáneamente buen socio de Estados Unidos y de China? -Nos están empujando a que no sea posible. En lo comercial todavía se puede. Brasil es más cercano comercialmente a China y mantiene una relación funcional con Estados Unidos. Argentina, pese a su cercanía política con Washington, sigue exportando mucho a China.
Pero en temas estratégicos -puertos, cables, bases satelitaleses más difícil jugar para ambos lados. "Ya no estamos en un mundo de reglas" -En el caso del cable Chile-China, Estados Unidos revocó visas a funcionarios chilenos. ¿ Qué le dice eso? -Pone al Gobierno en una posición muy difícil. Un país no puede ceder su soberanía ante la presión externa. Si a Estados Unidos no le gusta el proyecto de China, debería presentar una propuesta mejor.
A base de sanciones o revocación de visas, políticamente debilita al gobierno aliado, porque lo coloca en la posición de parecer que cede ante la presión. -¿ Es un cable submarino un riesgo real de seguridad nacional? -Sí. Quien controla los datos controla la inteligencia.
Estados Unidos hoy controla gran parte de ese flujo y no lo quiere ceder. -¿ Tiene Washington derecho a sancionar a funcionarios de un país soberano por decisiones que aún no se toman? -Yo creo que no. Pero ya no estamos en un mundo de reglas.
Eso es lo que se está transmitiendo. -Uno de los asesores más cercanos a Trump, Stephen Miller, dijo que el mundo se rige por la fuerza y el poder, no por la utilidad internacional. ¿ Cómo convive eso con la diplomacia? -El mensaje de Miller se explica por sí solo: el más poderoso es el que manda y todos los demás tienen que someterse. Es una visión lamentable, pero claramente ese es el mensaje que están mandando. Ya no estamos en el terreno de quién tiene derecho y quién no; ya nomás lo están haciendo. El que más puede hace lo que quiere. -¿ Cómo debería manejarse Chile en este contexto? -Yo no le diría ni sí ni no a ninguna de las dos partes. Hay un manual que usan los chinos: nunca dicen que no, pero tampoco dicen que sí. Dilatan. Invitan a delegaciones y luego las postergan. Reagendan meses después. Así evitan confrontación directa y salvan cara. Chile podría decir que sigue evaluando, que recibirá delegaciones, que el mejor proyecto triunfará; ganar tiempo.
No decir que fue por presión de Estados Unidos, pero tampoco comprometerse definitivamente con China. -¿ Cómo debería manejarse el Presidente electo José Antonio Kast con Washington? -Tiene la ventaja de la afinidad ideológica, pero la amistad por la amistad no lleva a nada.
Kast debería decirle a Trump: "Ya sabes de mi afinidad, no me exhibas en público ni me hagas escoger". Milei lo ha manejado muy bien: le sigue vendiendo todo a China mientras está totalmente alineado con EE.UU. -¿ Qué debería hacer Chile para reducir el riesgo de desindustrialización que usted advierte? -Yo creo que el riesgo más grande para toda Latinoamérica es la desindustrialización. Es imposible competir por precio con los chinos, ellos gozan de subsidios, financiamiento barato, energía gratis, etc. Entonces, si les permitimos la entrada a nuestros mercados estaríamos poniendo a nuestra industria en desventaja. La única manera de proteger a nuestros trabajadores es poniendo aranceles muy agresivos a las importaciones chinas.
Esto es importante, y más que todo, urgente puesto que la desindustrialización se da rápido, sin que después sea posible revertirla. -¿ Cómo reacciona China cuando un país cede ante la presión estadounidense? -China rara vez sanciona oficialmente. Lo hace de manera indirecta. Empieza a detener importaciones en puertos por razones fitosanitarias. Las cerezas, los arándanos, el vino, quedan en cuarentena hasta arruinarse.
Así presionó a Noruega después del Premio Nobel a Liu Xiaobo (intelectual crítico chino); a Australia tras pedir investigar el origen del Covid, a Canadá tras el arresto de Meng Wanzhou (alta ejecutiva de Huawei), y a Filipinas por disputas marítimas.
Hay un dicho chino: "Matar a la gallina para asustar al mono". Es hacer de uno un ejemplo para que los demás aprendan. -¿ Qué tanto poder tiene el secretario de Estado, Marco Rubio, y qué quiere con Latinoamérica? -Yo creo que sí tiene mucho poder. Yo diría que es de los miembros del gabinete Trump con más poder. Y creo que lo que quiere en América Latina no es un cambio democrático, sino un cambio geopolítico de afinidad hacia los Estados Unidos. -¿ Cuánto saben en Washington sobre América Latina? -Muy poco. Y menos saben los chinos. Muchas veces no distinguen entre países.
Pero cuando hay inmigración o influencia china, entonces sí miran hacia la región. -¿ Este tipo de sanciones de Estados Unidos se repetirá? -No me queda la más mínima duda. -¿ Ve algún país latinoamericano que esté manejando mejor este desequilibrio entre potencias? -A mi me gusta lo que empieza a hacer México, que a partir del 1 de enero impuso aranceles a muchos productos de aquellos países con los que no tenemos acuerdo de libre comercio, como por ejemplo China. Es solo un primer paso y estos aranceles tendrán que ser revisados hacia arriba, pero es el camino correcto. Esto no quita el hecho de que México es una economía muy abierta, con tratados por todo el mundo. Solo protege a los trabajadores mexicanos del comercio desleal de China. Si a EE.UU. no le gusta el proyecto (del cable) de China, debería presentar una propuesta mejor. A base de sanciones o revocación de visas, políticamente debilita al gobierno aliado". China rara vez sanciona oficialmente. Empieza a detener importaciones por razones fitosanitarias. Las cerezas, los arándanos, el vino, quedan en cuarentena hasta arruinarse". Autor: Valeria Troc Farías. Si a EE.UU. no le gusta el proyecto (del cable) de China, debería presentar una propuesta mejor. A base de sanciones o revocación de visas, políticamente debilita al gobierno aliado". China rara vez sanciona oficialmente. Empieza a detener importaciones por razones fitosanitarias. Las cerezas, los arándanos, el vino, quedan en cuarentena hasta arruinarse".